No nacemos para ser derrotados

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Hay algunas cosas que se aprenden una vez que su hijo/a empieza a aprender a caminar. ¡Ellos tratan de tocar y alcanzar todo lo que ven! Esto describe a mi hija muy bien. Hemos cambiado los libros, películas, y otras cosas en diferentes lugares, usualmente más altos para que no los alcance. Lo que es (a veces) chistoso es ver como mi hija intenta cada vez que puede, alcanzar todas aquellas cosas que hemos movido de su alcance. Ella es persistente e ingeniosa. De verdad, no sabe cuando debe darse por vencida. Si observamos a cualquier niño, notará que existe una persistencia similar. Ellos hacen todo lo que pueden para obtener su comida, un juguete o atención, y son especialmente persistentes cuando están aprendiendo cómo gatear y caminar. Sin embargo, al observar a mi hija, me he dado cuenta de que nunca se rinde fácilmente. Al observar todo esto, me he percatado  de que cada uno de nosotros nacemos con una determinación innata de perseverar y no darnos por vencidos. Nacemos persistentes.

Entonces, si nacemos persistentes la pregunta de oro es, ¿Por qué hay muchos que se dan por vencido (a veces muy a menudo) aun cuando es algo bueno o que queremos lograr? Ciertamente las circunstancias y detalles varían de persona a persona, sin embargo, la razón se encuentra en cómo hemos condicionado nuestras mentes, especialmente cómo hemos aprendido a vernos a nosotros mismos y a los errores.

Los errores son parte de la vida. En realidad han sido parte de nuestra vida desde el principio, cuando  intentamos dar nuestros primeros pasos. Nos caímos muchas veces, cometiendo errores, pero al parecer sabíamos instintivamente que una caída no traería malas consecuencias; eventualmente llegaríamos a nuestra meta y caminaríamos. Sin embargo, a medida que pasan los años,  muchos de nosotros comenzamos a interpretar los eventos de una manera negativa. Cuando cometemos un error, lo interpretamos como si eso significa que somos un fracaso o no buenos para nada;que nunca aprenderemos o que no podemos lograr aquello que queremos. Y encima de esto, comenzamos a preocuparnos por lo que otras personas pensarán si cometemos un error.

Estos pensamientos provocan emociones desagradables, como celos, miedo, inseguridad y preocupación. Estas emociones son mensajes del cuerpo para hacernos saber que esos pensamientos dudosos y negativos no son saludables para nosotros. Desafortunadamente, podemos interpretar estas emociones incorrectamente y asociarlas con un evento en particular; “Me sentí mal porque cometí un error”. Si estos pensamientos o emociones similares se repiten crean entonces conexiones y neurocircuitos que se van fortificando poco a poco y que nos llevan a la creencia de que los errores son malos, y que las personas se burlaran de nosotros por intentar algo nuevo, y que es mejor renunciar . Con estas creencias, buscamos formas de evitar errores, lo que lleva a desarrollar el hábito de darse por vencido.

Como nota importante, es imprescindible entender que habrá ocasiones en las que  a veces tenemos que abandonar ciertas situaciones, tales como relaciones abusivas, hábitos dañinos o situaciones poco éticas. Estas son cosas de las que podemos deshacernos, buscando ayuda si es necesario. Estas no son las circunstancias a las que me refiero cuando hablo de no darse por vencido.

Cualquier meta que tengamos tiene que ser basada en principios buenos si queremos tener paz interior, felicidad, y salud. El tener persistencia con una conducta negativa nos lleva a la enfermedad, dolor, y muchas veces al sufrimiento hacia nosotros mismos y a nuestros seres queridos. Solo tenemos que dar un vistazo a la historia para ver lo aquellos que persistieron en sus metas negativas o maléficas  trajeron consigo tanto sufrimiento a millones de personas. Por otro lado, podemos ver a personas como la Madre Teresa, Martin Luther King Jr., Nelson Mandela, y muchos otros que rechazaron el pensamiento de darse por vencido en sus metas benéficas y como consecuencia, brindaron servicio, libertad, y cambios a millones de personas.

Otro punto importante de recordar es la diferencia entre darse por vencido y cuando necesitamos corregir nuestro  curso. El hecho de tener una meta específica no significa que no la podemos alterar. Es bueno, y aun saludable, evaluar metas periódicamente para ver si  todavía están en armonía con sus valores y visión para el futuro. No hay nada malo con cambiar un trabajo, pasatiempo, etc. para perseguir algo diferente. Solo tiene que asegurarse que la razón detrás de la decisión es basada en principios correctos y que hay paz interna. Si ese es el caso, no hay necesidad de sentirse mal o preocuparse en lo que otros pensarán. La clave está en asegurarse que es una decisión basada en sus valores y no en ego, orgullo, venganza, etc. Recordemos entonces, que es un buen hábito  revaluar sus metas de vez en cuando para cerciorarse que la razón por la cual está trabajando hacia ellas es basada en valores buenos. Si no las son, es tiempo de revisar la meta y el verdadero motivo detrás de ella.

Otra razón por la cual las personas se dan por vencido es por falta de flexibilidad. No existe una línea directa al éxito. Tratando de obtener cualquiera cosa que actualmente no tenemos requiere crecimiento de nuestra parte; esto significa que cometeremos errores, evaluar nuestras estrategias, aprendiendo, y hacer los cambios necesarios. Una de las maravillas de obtener un éxito o algo nuevo no es tanto el logro en sí, sino el crecimiento que viene durante la jornada hacia él. Así que, cuando esté  trabajando hacia una meta, sea paciente y dispuesto a aprender y cambiar.

Recuerde por qué está luchando por su meta. Una meta con una razón convincente detrás de ella nos ayuda cuando no tenemos ganas de trabajar en nuestra meta. Por ejemplo, si hago ejercicios regularmente, pero no los hago solamente para estar en forma. Los hago para mantenerme fuerte y saludable para mi familia. En los momentos en que no quiero hacer ejercicios, visualizo jugar en el parque con mi hija cuando tenga 5 años o me imagino bailando con ella el dia de su boda. Esto me da un estímulo para continuar con mis ejercicio.Al igual que las metas deben basarse en buenos principios, así también las razones detrás de ellas. Cuando lo son, proporcionan una motivación adicional que es inspiradora y saludable.

Nacemos determinados y persistentes; no hemos nacido para abandonarnos a nosotros mismos u a otros. Cuando vemos la vida como una experiencia de aprendizaje increíble y maravillosa, es más fácil no renunciar a nuestras metas llenas de valores. Con la capacidad de reparar nuestras relaciones, desarrollar un mejor carácter, cambiar los malos hábitos, hacer mucho bien y, de hecho, incluso cambiar el mundo. Requiere tiempo y esfuerzo, pero puede reacondicionar su mente para la persistencia. Puede lograr todas sus buenas metas, convirtiéndose en una mejor persona en el proceso. Así que no se rinda; ud posee más potencial dentro de sí mismo de lo que se imagina.

5 lecciones que he aprendido de mi hija de un año

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Es algo maravilloso lo que se puede aprender de los niños. Tengo una hija de un año (pues, 14 meses para ser exacto). El haberme convertido en un padre ha sido una de las mejores experiencias de mi vida. No es siempre fácil, sin embargo, no cambiaría mi hija por nada de este  mundo. Mientras trato de educarla y enseñarle a ella, me doy cuenta que ella me está enseñando a mí también. Así que, en su honor, quiero compartir 5 lecciones que he aprendido de mi hija. Continue reading

Lecciones que aprendí sobre la maternidad

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Antes de convertirme en madre, no me consideraba una persona egoísta. De hecho, me consideraba a mí misma como una persona amable, compasiva, y considerada. Y tal vez sí lo era, sin embargo, he aprendido que la persona que yo era sabía poco en cuanto actuar abnegadamente. Desde el primer momento que pusieron a mi niña en mis brazos, todos mis pensamientos y acciones fueran enfocados hacia su bienestar y que sería lo mejor para ella. Casi en un instante mi propia voluntad parecía ser menos importante, mi vida se enfocó en esta bendición que por fin yo tenía. Todo cambió el momento que mi hija nació, sin embargo, eso no quería decir que YO cambié en un instante. Creo que podemos tener “momentos” de cambio instantáneos (tal como dar a luz a un hijo), pero también creo que muchos de los cambios que obtenemos suceden mediante un proceso. Todavía estoy aprendiendo cómo ser una madre, de hecho, estaré aprendiendo por el resto de mi vida. Continue reading

El espejo retrovisor

El espejo retrovisor

¿Ha notado lo pequeño que es el espejo retrovisor en su automóvil? Recientemente me di cuenta de esto, y me hizo pensar. Comparado con el parabrisas, el espejo retrovisor es pequeño. ¿Por qué cree que es así? Tal vez, porque lo que está detrás de ud no es tan importante como lo que está enfrente de ud. Es lo mismo con nuestras vidas. A pesar de que tuvimos que pasar por una experiencia difícil o tomar cierto camino para llegar a donde estamos, nuestro pasado no es tan importante como lo es nuestro presente y nuestro futuro. Continue reading

“Así soy yo”

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“Así soy yo”. ¿Alguna vez has escuchado a alguien decir esto? O, ¿alguna vez te has dicho esto ti mismo? Creo que la mayoría de nosotros hemos dicho alguna variación de esta frase. Lo usamos para explicar por qué somos tímidos, ruidosos, enojados, etc. Pero, ¿qué estamos diciendo realmente? Ya sea consciente o no, esta frase básicamente dice: “No tengo control sobre quién soy yo o mi comportamiento, y no puedo cambiar”. ¿Es esto cierto? ¿Puede ser que nuestra naturaleza y acciones están ligadas por algo sobre lo que no tenemos control? ¿Por expresión genética, cultura o el pasado? ¡Absolutamente no! Continue reading