Mordedura de serpiente

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Vivo en Utah, en los Estados Unidos, y esta zona es un desierto, y como todos los desiertos, tenemos serpientes. Afortunadamente, la mayoría de las serpientes tienden a vivir más en las montañas y en la parte sur del estado. Algo muy interesante que escuché una vez, es que la parte más peligrosa de una mordedura de serpiente no es la mordedura en sí. Sino más bien el veneno. Si alguien es mordido por una serpiente pero solo atiende la herida en la superficie de la piel, el daño interno que se produce será peor debido al veneno. La persona debe ser tratada por el veneno. Sin el tratamiento adecuado completo, cualquier vendaje superficial es prácticamente inútil. Esto es muy similar con nosotros.

Todos recibimos mordiscos metafóricos de serpientes de vez en cuando. Estos pueden aparecer en la forma de personas que se aprovechan de nosotros o nuestras habilidades, o que hablan a nuestras espaldas, o aquellos que traicionan nuestra confianza, nos maltratan etc; básicamente cada vez que alguien dice o hace algo dañino en contra nuestra. Al igual que una mordedura de serpiente, estas situaciones nos lastiman legítimamente. No es agradable cuando alguien rompe una promesa o si un cónyuge decide irse. Sin embargo, por más dolorosa que  estas experiencias sean, no son las que causan el mayor daño.

La parte más dañina de las experiencias de “mordedura de serpiente” es cuando interpretamos la experiencia de manera negativa; cuando tenemos pensamientos corrosivos sobre la experiencia o la persona que nos hizo daño. Este es el veneno. Y al igual que el veneno de una   serpiente, no lo vemos. Sin embargo, podemos sentir los efectos.

¿Cómo podrían los pensamientos negativos ser peor que una situación amarga o abusiva? Vamos a hablar de eso. En primer lugar, permítanme señalar que no estoy tratando de darle menos importancia o empequeñecer cualquier experiencia desagradable que alguien haya tenido que pasar. Sin embargo, cuando pensamos en la situación o en la persona que nos ofendió de una manera negativa, terminamos afectando nuestras vidas y nuestra salud de manera negativa también.

Cuando continuamente tenemos pensamientos negativos sobre cualquier cosa, construimos conexiones neuronales que conducen a asociaciones y creencias negativas. Por ejemplo, digamos que fuimos traicionados en un negocio y perdimos dinero. Si tenemos pensamientos negativos, podemos terminar creando creencias de que todos los hombres de negocios son corruptos o que no se puede confiar en las personas. Podríamos empezar a creer que el mundo está tratando de atraparle o que tiene que hacer trampas en sus negocios para salir adelante. Claramente, estas creencias nos impiden buscar vías saludables para los negocios en el futuro.

La verdad es que no todos los empresarios están tratando siempre de robarle. No todos están tratando de engañarle. De hecho, hay muchas más personas que intentan hacer las cosas correctas que aquellos que tienen poca ética.

Por supuesto, este es solo un ejemplo. Dependiendo de la situación, podríamos crear creencias de que el matrimonio es terrible, su cónyuge no lo ama, no hay manera que podemos ganar más dinero, somos inútiles, todos quieren imponer su propia religión o son racistas, etc. Todas estas son creencias limitantes; limitan nuestra capacidad de ver las cosas como realmente son, y también limitan nuestro crecimiento, progreso, contribución y capacidad para conectarnos con los demás. Tan indeseable como es tener creencias limitantes, hay sin embargo otro efecto secundario desafortunado cuando pensamos negativamente sobre un evento. Y es que también afecta nuestra salud.

Hemos hablado mucho sobre este tema en blogs anteriores, por lo cual no voy a entrar en muchos detalles sobre el tema. Excepto, que el pensamiento negativo activa el mecanismo del estrés, causando que se produzcan cantidades elevadas y prolongadas de hormonas del estrés, como el cortisol y la adrenalina. Las cantidades elevadas y prolongadas de estas hormonas tienen un impacto muy negativo en varias partes del cuerpo, tales como  la debilitación de los sistemas inmunológico, endocrino, metabólico y digestivo. Estas hormonas también dificultan el sueño, la motivación y causan otros problemas con la homeostasis.

Si continuamos con nuestros pensamientos negativos y nuestras creencias limitantes, causamos un estrés innecesario en el cuerpo que conduce a enfermedades físicas y emocionales crónicas en el futuro. Por lo tanto, este veneno es lo  más peligroso de la “mordida”.

¿Entonces cuál es la cura, o el remedio para este veneno? Reconciliar la experiencia. Una de las definiciones de la palabra reconciliación en el diccionario es “causar o permitir que coexista en armonía”. Cuando reconciliamos un evento, aprendemos a verlo a través de lentes nuevos, sin juzgarse a usted ni al agresor. Es poner el evento en una perspectiva saludable. Y poder convertir un momento o experiencia desafiante en una bendición. Se trata de procesar y vivir con la experiencia en paz.

¿Y cómo comenzamos a hacer esto? En parte comienza con la clase de preguntas que nos hacemos después de pasar por este tipo de eventos, o nuestras “mordeduras de serpientes”. A menudo nuestra primera reacción es hacer preguntas como “¿Por qué yo?”, “¿Qué hice mal?”, “¿Dios me está castigando?”, etc. Estas no son las preguntas correctas, pues estas nos conducen a respuestas negativas como: “Me lo merezco”, “Esto sucedió porque es una mala persona”, “Dios me odia”, etc.

Las mejores preguntas que debemos hacernos son: “¿Qué puedo aprender de esto?”, “¿Cómo puedo convertir esto en una bendición?”, “¿Cómo puedo ayudar a las personas que pasaron por la misma experiencia?”. Preguntas como estas traen respuestas positivas que nos ayudan a reconciliar la experiencia de una manera saludable para ud y sus seres queridos.

Al igual que cualquier mordedura de serpiente, las experiencias desafiantes requieren atención inmediata. Cuanto más tiempo permanezcan sin ser reconciliadas, más daño producen. Si desea obtener más ayuda o información sobre cómo reconciliar una(s) experiencia(s), no dude en dejarnos un comentario o envíenos un correo electrónico a contact@phytotherapi.com. Estaremos muy felices de ayudarle en todo lo que podamos.

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