Astillas

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Hace poco estaba conduciendo a casa con mis hijas, cuando mi niña de cuatro años me dijo: “Mami, ¿recuerdas cuando tuve esa astilla y tuviste que sacarla?”

“Sí, recuerdo” respondí

“Bueno, eso dolió”.

“Lo sé, cariño, pero hubiera sido más doloroso dejarla”.

Al pensar en esto, me vino a la mente de que muchos de nosotros vivimos con astillas emocionales. Las dejamos adentro, porque pensamos que será más fácil que tratar de sacarla.

Aunque las astillas emocionales pueden representar muchas cosas, hoy quiero centrarme en el perdón.

¿Qué es el perdón?

La palabra perdón proviene de la palabra latina, “perdonare”, que significa que es algo que vamos sin duda hacer, sin reservas. Con el tiempo, esta palabra fue adoptada al vocabulario del antiguo inglés “forgiefan”, que significa renunciar al deseo o al poder para castigar a otros. Ambos significados son perspicaces ya que definen claramente que el perdón se debe  dar. Aunque a menudo vemos el perdón como algo que le damos a alguien más, muchas veces sin embargo olvidamos que el perdón también es algo que nos damos a nosotros mismos. ¿Qué quiero decir con eso? Retener el perdón no afecta tanto al ofensor como a nosotros mismos. Cuando estamos en un estado de dolor, ira o incluso venganza como resultado de las acciones de otra persona, estos pensamientos y emociones negativos tienen un efecto fisiológico muy real en el cuerpo. Al entretener y aferrarse a estas emociones y pensamientos, el daño se crea a nivel celular, afectando el sueño, las hormonas, el metabolismo y la energía.

Imagine que va a hacer una caminata por una hermosa montaña. Trae una mochila porque sabe que va a ser una caminata larga, pero en lugar de poner cosas como agua y bocadillos en su mochila, la llena de piedras grandes. Llevar rocas en una caminata no hace nada para beneficiarlo. Solo hace que el viaje sea miserable y no pueda disfrutar de la hermosa vista. Sin embargo, el perdón es como sacar la inútil bolsa de rocas para poder disfrutar de la caminata.

¿Por qué es difícil perdonar?

No puedo argumentar que hay algunos eventos realmente devastadores y dramáticos que pueden suceder, que nos causan dolor debido a la elección de otra persona. En ciertos casos tal vez haya algunas cosas que deseamos no haber tenido que sufrirlas, sin embargo, nunca tenemos la capacidad de controlar las acciones de los demás; solo la nuestra, Viktor Frankl fue un prisionero del campo de concentración nazi, Auschwitz y durante su tiempo allí experimentó algunas cosas realmente horribles. Sin embargo, descubrió esta increíble y poderosa verdad, la cual escribió en su libro, Man’s Search for Meaning

“Todo le pueden quitar a una persona, excepto una cosa; Su libre Albedrío: La libertad de escoger su propia actitud  al momento de pasar por cualquier conjunto de circunstancias, y elegir su propio camino “.

Tal vez podemos saber esto intelectualmente, pero tenemos dificultades para practicarlo. ¿Por qué?

El perdón es difícil porque sentimos una pérdida. Por ejemplo, si mi amigo habla de mí, siento que he perdido a una persona en la que podía confiar. Si mi compañero de trabajo se atribuye el mérito de un proyecto que yo trabaje, puedo sentir que he perdido la oportunidad de ser elogiado o de una promoción. En casos de relaciones más íntimas, puedo sentir que he perdido el vínculo especial de confianza que existía. Sufrimos porque pensamos en nuestra pérdida. Y esto es  naturaleza humana. De ninguna manera estoy sugiriendo que sentirse de esta manera es incorrecto. Lo que estoy sugiriendo es que cuando solo nos enfocamos en la pérdida y optamos por retener el perdón, terminamos con una astilla emocional.

A veces podemos dejar la astilla adentro, retener el perdón porque creemos que necesitamos expresar nuestro punto de vista, controlar la situación o castigar a la otra persona que nos hizo el daño. Suponemos erróneamente que esto traerá paz, un fin o satisfacción. Sin embargo, estas cosas nunca traeran verdadera satisfacción, porque la paz solo se puede encontrar internamente y no desde cualquier condición externa. Podemos llegar a descubrir que retener el perdón es, esencialmente, retener la paz de uno mismo.

Quitando la astilla

Si siente que ha estado cargando una astilla emocional, quítela. Si descubre que esto es difícil de hacer al principio, no se sienta solo. El perdón requiere trabajo de nuestra parte. Requiere que busquemos internamente para poder salir adelante y progresar. Mahatma Gandhi dijo:

“El débil nunca puede perdonar”. El perdón es el atributo de los fuertes.”

Entonces ¿por dónde empieza? Un buen lugar para comenzar es recordar que no hay una sola persona en la tierra que sea inmune a cometer errores. Todos aprendemos a través del proceso de cometer errores. A medida que cambia su enfoque y piense en  los errores de los demás, recordando también al mismo tiempo sobre todas aquellas ocasiones cuando alguien más le perdonó sus errores. Aquí es cuando comenzamos a desarrollar empatía. Los sentimientos de empatía disminuyen de manera natural los niveles de cortisol, lo que le dará una mayor claridad a la situación. La verdad es que, dado que todos cometemos errores, todos necesitamos practicar el perdón. Recuerde, el perdón puede tomar algo de tiempo, y puede doler, pero al igual como la astilla, es mejor y menos doloroso que dejarla adentro o tratar de ignorarla.

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