5 lecciones que he aprendido de mi hija de un año

Spanish-Lessons from 1 year old (2).png

Es algo maravilloso lo que se puede aprender de los niños. Tengo una hija de un año (pues, 14 meses para ser exacto). El haberme convertido en un padre ha sido una de las mejores experiencias de mi vida. No es siempre fácil, sin embargo, no cambiaría mi hija por nada de este  mundo. Mientras trato de educarla y enseñarle a ella, me doy cuenta que ella me está enseñando a mí también. Así que, en su honor, quiero compartir 5 lecciones que he aprendido de mi hija.

1.. Mantener la curiosidad

Los niños son curiosos por naturaleza, y mi hija no es una excepción. Ella esta fascinada por los perros, música, juguetes, gente…básicamente por todo. Todos los días ella nos señala con su mano hacia cualquier cosa y nos pregunta, “¿Qué es eso?”  Nunca dejo de estar sorprendido de cómo ella puede encontrar gozo en cada cosa, no importa cuán pequeñita esta sea y cuan animada ella se siente al descubrir algo nuevo. A ella le encanta aprender.

A medida que crecemos, tenemos la tendencia de perder nuestra curiosidad y entusiasmo por el aprendizaje. A menudo creamos creencias que nos limitan y que no nos permiten alcanzar o aun ver las diferentes oportunidades de aprender. Una de las maravillas del cerebro es que tiene plasticidad. ¡Esto literalmente significa que el cerebro puede cambiar y aprender por el transcurso de toda nuestra vida! Podemos descubrir de nuevo nuestra curiosidad y cultivar  amor por el aprendizaje. Y mi hija es para mi un ejemplo que, el mantenerse curioso hace que la vida sea más bella.

  1. Diga, “Hola”

Si ud  pasara cerca de mi hija, es muy probable que ella le va a saludar moviendo su mano y diciendo, “¡Hola!” Ella no es tímida para nada y le gusta asegurarse que la gente se de cuenta que ella está saludándole. Muchas veces sus risueñas tácticas hace que las personas terminen riéndose, sonriendo, y/o saludando de vuelta. Mi esposa y yo hemos charlado acerca de cuán abierta y amable ella es, y nos hemos percatado que la razón por la cual ella es así con la gente es porque no tiene ningún prejuicio contra nadie. No importa  cuál sea su raza, religión, preferencia política, equipo favorito, o cualquiera otra cosa; todos merecen un saludo y una sonrisa.

Desafortunadamente, la mayoría de adultos no hacen esto. Debido al estrés o prejuicios creados (y todos nosotros tenemos algunos) es común ir a la tienda y no sonreír o aun hablar a ninguna persona. A menudo ni siquiera  hacemos contacto visual. Creamos paredes y temores que no nos dejan extender la mano a otros. Prejuicios nos causan que evitemos a personas que son diferentes de nosotros mismos. La vida es más dulce si aprendemos a ver a otros con los ojos de un niño; a reacondicionar nuestras mentes para ver a otros como amigos, hermanos, hermanas, personas con potencial divino.

  1. Caerse y levantarse de nuevo

Me sorprendió mucho cuando mi hija intentó  caminar por primera vez a los 4 meses. Cuando tenía 11 meses ya podía caminar sin problema; y hasta estaba corriendo (muy rápido) dos semanas después. ¿Cómo es que ella pudo aprender como caminar tan rápido? La respuesta es persistencia; pues ella nunca dejó de intentarlo. Lo que es interesante de observar es que mi hija cuando estaba aprendiendo a caminar (y es igual en todos los niños) es la frecuencia con la que se caen y luego se levantan otra vez. No es una exageración decir que mi hija se cayó cien veces antes de aprender a caminar.

Esto parece como una  fórmula “mágica” para el aprendizaje y cualquier cambio. No hay duda de que cuando intentamos algo nuevo, vamos  metafóricamente hablando a caer; no vamos a ser un maestro al principio. ¡Pero está bien! Aprendemos un paso a la vez. La clave es levantarnos y tratar otra vez, otra vez, y otra vez, aprendiendo cada vez que ocurre. El concepto de caernos puede parecer intimidatorio, sin embargo, es la única manera de aprender y dominar una habilidad nueva.

Con demasiada frecuencia vemos el “caernos” como una debilidad o una señal del cielo que no debemos seguir con nuestros planes. Sin embargo, esto no es cierto. No tengo duda de que cada vez que mi hija se cayó, aprendió algo nuevo en cuanto cómo caminar. Poco a poco estas lecciones le fueron enseñando hasta que  pudo aprender no solamente a caminar, sino también a correr. Así es cómo aprendemos; poco a poco, y cuando le toque caerse, aprenda y levántese de nuevo.

  1. Amarse a si mismo

En casi cada oportunidad que mi hija tiene de verse en el espejo o cuando ve una foto de sí misma, sonríe. De hecho, a menudo se saluda a sí misma con la mano. Parece ser  que a ella le gusta todo lo que ve sobre ella. Esta no es la reacción de muchos adultos cuando se ven a sí mismos en el espejo. Muchas veces lo único que ven es alguien quien está gordo, o flaco, no exitoso, o feo; alguien que no es suficientemente bueno.

No hay nada malo con querer mejorarnos en la vida (tal como bajar de peso para ser saludable), pero cuando nos vemos como algo menos que un individuo divino con potencial enorme, llegamos a poner etiquetas indeseables sobre nosotros mismos; gordo, tonto, lento, olvidadizo, etc. Estas etiquetas hacen difícil de amarse asi mismo y crea inseguridad, miedos, vergüenza, y nos lleva a pensamientos negativos acerca de nosotros y los demás. Al remover estas etiquetas podremos vernos como realmente somos, de raíz  divina; Así podremos ver lo que mi hija ve, cada vez que se ve en el espejo- alguien bello.

  1. Bailar

Nunca he visto a alguien que le guste bailar tanto como a mi hija. Tal vez sea porque hemos bailado con ella desde que nació, pero cada vez que ella escucha música, tiene que bailar. No importa si estamos en casa, afuera, o en la tienda; le encanta bailar. Lo que me fascina ver es que a ella no le importa quien la mira. Cuando ella quiere bailar, va a bailar.

Con el paso de los años, nos preocupamos mas y mas por lo que otros van a pensar, y dejamos de bailar (literalmente o metafóricamente) Hay cosas que nuestro “niño interior” quiere hacer, tal como bailar o reírse, o estar juguetón, que no hacemos porque tenemos miedo de lo que los demás van a decir. El pensar y preocuparse de lo que otros van a pensar causa estrés. ¡Baile! Y no deje  que las preocupaciones le impidan.

En verdad todas estas lecciones pueden reducirse, y enseñarnos algo muy valioso; cambie su manera de ver el mundo y su mundo cambiará. La razón por lo que mi hija es tan feliz y gozosa, sin ningún prejuicio, es por la manera que ella ve el mundo. Ella ve y reconoce la belleza del mundo. No se preocupa o estresa fácilmente. Sí, es verdad que ella no tiene responsabilidades como trabajar, pagar las cuentas, cuidar a otros niños, y las otras cosas que vienen con ser adulto. Sin embargo, ¿Quién dijo que tener responsabilidades significa que tenemos que estar estresados y preocupados?

Cada vez que yo aplico estas y otras lecciones similares, me siento pero muy feliz; no importa lo que este sucediendo en mi vida en ese momento. Sé por experiencia propia que se puede tener problemas financieros y todavía estar feliz. Otros pueden ridiculizarlo y todavía se puede amar a otros. Se puede caer y todavía levantarse con una sonrisa. No importa donde esté en su vida, puede cambiar la manera que piensa, actua, y ve el mundo. Podemos desarrollar una visión del mundo tal como un niño. El primer paso es cambiar la forma en que nos vemos a nosotros mismos. Busque la divinidad dentro de sí. Mire más allá de las etiquetas hechas a sí mismo. Cuando lo haga, comenzará a verse a sí mismo como los niños se ven a sí mismos; podrá ver la belleza del mundo porque podrá ver la belleza y el potencial que hay dentro de sí.

 

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out /  Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out /  Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out /  Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out /  Change )

Connecting to %s