La mayor inversión en el mundo

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Como consultor financiero, he tenido el privilegio de reunirme y enseñar a muchas personas sobre cómo poner en orden las finanzas de su hogar. Si bien hablamos de varias áreas financieras tales como los seguros y cómo eliminar las deudas, el área que más me gusta es la de sus inversiones. Me encanta ver cómo mi dinero puede ganar más dinero mientras duermo, juego o estoy trabajando en otras cosas. Sin embargo, cuando me reúno con familias, encuentro que la mayoría no tienen el tipo de inversión adecuada para alcanzar sus metas, o no entienden sus inversiones. Muchas veces su estrategia de inversión actual no los llevará a donde quieren ir. En casi un 100% de los casos consistentemente, cuando las parejas mayores aprenden sobre varias opciones para ayudarlos en sus metas financieras, siempre mencionan algo como esto: “¡Ojalá hubiera aprendido esto hace 30 años!”. Con eso en mente, quise escribir acerca de algo que ha estado en mi mente durante algunas semanas después de una conversación que tuve con mi padre.

¿Hay alguna inversión que puede cambiar completamente el futuro de una persona, familia o corporación? ¡Por supuesto que si! Es una inversión que debe ser parte de la cartera de todos. Si se implementa correctamente, pagará enormes ganancias. ¿La mejor parte de esta inversión? ¡No hay necesidad de preocuparse por los impuestos! ¿cual es esta inversión? No se trata de inmuebles, negocios, acciones, o cuentas indexadas… la mayor inversión en el mundo son sus pensamientos.

¿Cómo puede ser esto? Déjenme explicar cómo funciona esta inversión.

Nuestros cerebros representan menos del 2% de nuestro peso corporal total. Sin embargo, ¿sabía ud  que este órgano utiliza aproximadamente el 25% de toda la energía en el cuerpo? Esto tiene sentido cuando  tomamos en cuenta que el cerebro está esencialmente conectado a 70 billones de células para  poder transmitir y recibir información sobre nuestro ambiente interno y lo que está sucediendo en el mundo exterior. Por lo tanto, recibe y envía constantemente señales para asegurarse de que funcionamos correctamente y nos mantenemos con vida. Sin embargo, solo el 4-7% de la energía que es tomada por el cerebro se usa para conectarse con esos 70 billones de células. Entonces, ¿cómo es usado el resto de esa energía? Se usa para la actividad cognitiva, o en términos simples, se usa para pensar.

¿Qué tiene que ver esto con los pensamientos como inversiones? ATP es la energía que nuestras células utilizan para funcionar. Imaginemos ahora  que el ATP es la moneda o dinero del cuerpo. Cada vez que pensamos hay más de cien mil reacciones químicas, sin mencionar los neurotransmisores, las enzimas, las proteínas y otros químicos que se fabrican cuando pensamos. Todo esto requiere ATP, lo que significa que intercambiamos ATP (energía) a cambio de un pensamiento. Por lo tanto, estamos invirtiendo ATP en pensamientos. No importa qué tipo de pensamientos sean, utilizamos mucha energía para tenerlos.

¿Puede imaginarse tener una inversión que toma  20% de su sueldo? Querría saber cómo funciona, ¿no? Eso es exactamente lo que está pasando con nuestros pensamientos. Todos los días estamos usando (o invirtiendo) una larga cantidad de energía para pensar. Sin embargo, ¡la mayoría de las personas ni siquiera se dan cuenta de que están haciendo una inversión!

Ahora, si sabemos que nuestros pensamientos son inversiones, ¿qué tipo de retorno obtendremos de ellos? Claramente, todas las inversiones no son iguales, y algunas traerán mejores rendimientos que otras, y así mismo  algunas pueden dejarlo en una posición terrible. Es lo mismo con nuestros pensamientos. Ahora, hablando en términos generales, solo hay dos tipos de inversiones o pensamientos. Para esta ilustración, simplemente nos referiremos a ellos como pensamientos negativos/corrosivos y pensamientos edificantes/correctos. Veamos cómo son estas inversiones y cuáles son sus rendimientos.

Cuando consideramos pensamientos negativos, lo que puede venir a la mente es ser cínico o pensar mal de los demás o de nosotros mismos. Estos definitivamente caen en esta categoría, sin embargo, hay otras formas de pensamientos negativos. Estos incluyen juzgar a los demás, no perdonar, ser ingrato, envidia, amargura e inseguridad.

En términos generales, nuestras inversiones de pensamiento literalmente afectarán cada área de nuestra vida ahora y en el futuro. Nuestros pensamientos formaran la manera en que vemos el mundo que nos rodea y cómo vemos a los demás (tanto los desconocidos como nuestros seres queridos). Cuando invertimos en pensamientos negativos, creamos asociaciones negativas con personas, lugares y cosas. Por ejemplo, podríamos desarrollar una visión falsa de nuestro cónyuge o hijo. Comenzamos a etiquetarlos negativamente; “Son egoístas”, “él nunca escucha”, “nunca consideran mis necesidades”, etc. Estos pensamientos se vuelven habituales, de modo que cada vez que estamos con la persona o incluso pensamos en ellos, comenzamos a sentir emociones negativas, como  resentimiento, estrés o enfado. Nos volvemos cínicos, dudosos y escépticos.

El estrés crónico es otro rendimiento o consecuencia de los pensamientos negativos. El estrés crónico conduce a muchos problemas de salud. Una gran razón para esto se debe al hecho de que cuando se activa el mecanismo de estrés la energía se redirige. Las células y otras partes del cuerpo se enfocan en proteger el cuerpo en lugar de regenerarlo y repararlo. Esto está bien y es perfectamente saludable si este mecanismo solo se enciende por un período de tiempo corto (tal como unos segundos). Sin embargo, cuando nos estresamos crónicamente, el mecanismo de estrés se enciende por mas minutos a la vez, o se mantiene prendido por largos periodos, varias veces al día. El cuerpo está tratando de protegerse la mayor parte del tiempo, entonces y no deja lugar para reparaciones y regeneración. Esto lleva a que las células se enfermen, lo que conduce a problemas de salud.

Otros” retornos” de  los pensamientos negativos incluyen, pero no están limitados a:

  • Creencias limitadas
  • Falta de energía
  • Ansiedad
  • Disminución en tu  motivación
  • Falta de creatividad
  • Problemas de dormir
  • Enfermedades
  • Sufrimiento

Comparemos ahora, cuales son los pensamientos edificantes? Estos son pensamientos de gratitud, fe en el futuro, amor, compasión, etc.

Como fue mencionado anteriormente, nuestros pensamientos crean nuestra visión del mundo. Cuando invertimos en pensamientos edificantes, obtenemos lo opuesto a los retornos negativos; tenemos asociaciones correctas y edificantes con personas, lugares y cosas. En lugar de juzgar a nuestro cónyuge, sentimos compasión y amor por ellos. Estar en su presencia trae sentimientos de felicidad y gratitud.

Invertir en pensamientos edificantes trae salud. Estos pensamientos causan un equilibrio de producción de hormonas y neurotransmisores específicos, tal como la dopamina y la serotonina. Estos mensajeros químicos hacen que nuestras células se regeneren y reparen, fortaleciendo al cuerpo. Además, nos ayudan a sentir un deseo de progresar, amar a los demás y sentirnos bien con la vida y el futuro.

Otros retornos de pensamientos edificantes:

  • Mayor creatividad
  • Automotivación
  • Mas energía
  • Relaciones más estrechas con otros
  • Salud
  • Sentimientos de paz

Otra razón importante de entender en qué estamos invirtiendo es porque estas inversiones crecerán. Los pensamientos cínicos produciran mas pensamiento cínicos. La gratitud produce más gratitud. El amor trae más amor, etc.

Fundamentalmente, nuestros pensamientos afectan nuestras acciones, nuestro comportamiento y nuestro carácter. Por lo tanto, en lo que invertimos es en lo que eventualmente nos convertimos. ¿Queremos ser alguien que no es saludable, cínico y crítico? ¿O queremos ser más sanos, más felices, compasivos y capaces de lograr mucho bien? Tomamos esa decisión con cada pensamiento en el que decidimos invertir.

 

No importa en qué ha estado invirtiendo hasta ahora, la buena noticia es que el cerebro tiene plasticidad. Esto significa que podemos literalmente cambiar nuestros cerebros y nuestras formas habituales de pensar. Hemos desarrollado nuestro programa de Terapia Cognitiva, para ayudar a rediseñar el cerebro y ayudarlo a comenzar a invertir en los tipos de pensamientos que traerán los rendimientos que desea.

No importa dónde se encuentre en sus inversiones actuales, un buen hábito para desarrollar es preguntarse: “¿Es esta una buena inversión?” Si no lo es, deje de invertir en ella y realice la transición hacia algo que le ofrezca mejores rendimientos. Recuerda lo que dijo James Allen: “Un hombre solo puede levantarse, conquistar y alcanzar al elevar sus pensamientos. Solo puede permanecer débil, abyecto y miserable al negarse (a sí mismo) a elevar sus pensamientos.” Espero que todos tengamos el deseo de elegir elevar nuestros pensamientos y, al hacerlo, crear un futuro más brillante para nosotros y todos los que nos rodean.

 

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