“¿A qué te dedicas?”

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Esta debe de ser una de las preguntas más comunes que se hace.  Sin duda, es una manera de comenzar a conocer a alguien mejor.  Ser curiosos también es parte de nuestra naturaleza humana.  Este tema me vino a la mente porquealguien me pregunto la semana pasada cómo respondo a este tipo de pregunta.  Les diré como  respondo en un momento. Antes de hacer eso, quisiera explorar esta pregunta un poco más.

Quiero que pienses en los momentos cuando le han hecho esta pregunta a alguien que recién conocen.  Toma un momento y medita como procesas la respuesta que te dan.

En mis estudios y viajes he tenido la suerte de conocer a varias personas de cada estilo de vida.  He llegado a conocer gente de prestigio y títulos;  también he conocido a gente que viene de circunstancias humildes.  Entre todas mis conversaciones y observaciones me he dado cuenta que hay un problema que la mayoría de personas tienen, sin importar de donde vienen.  El problema es este – la necesidad percibida de compararnos a otros para validar nuestro propio éxito y felicidad.  Digo que es una necesidad percibida porque en un momento en nuestra niñez o juventud, fuimos criados y condicionados de creer que esta es la manera de medir nuestro valor individual.

Habiendo dicho eso, no creo que conscientemente nos comparemos a otros cuando le preguntamos a que se dedican.  Sin embargo, si quiero que medites en los pensamientos que tienes cuando recibes la respuesta a esa pregunta.  ¿Qué piensas si te dicen que soy soldador?  ¿Qué tal si la respuesta es Ejecutivo?  Muchas veces procesamos la información y comenzamos a hacer notas en nuestra mente según nuestros prejuicios.  Si tenemos un buen trabajo y alguien nos dice que es soldador, automáticamente asumimos que es menos educado o que no tiene una red social que nos puede beneficiar, por lo tanto no vale la pena conocerle mejor.  Por otro lado si alguien es Ejecutivo, asumimos que es alguien de valor que podemos utilizar en el futuro si lo necesitamos.  Cuando hacemos esto estamos poniendo un valor en los demás y lo convertimos en comodidades en nuestra mente.  Cuando pensamos de esta forma también nos estamos midiendo a nosotros mismos y a la vez nos percibimos como alguien de más o de menos valor.

Esta condición de medir el valor de esta forma extiende más allá que en conversaciones con gente que apenas estamos conociendo.  También se puede extender y robarnos de la felicidad en el hogar.  He hablado con muchas parejas quienes han permitido que sentimientos de superioridad destruya su relación.  Lo mismo también sucede con nuestros hijos.  Comenzamos a escoger favoritos basados en talentos que comienzan a demostrar – sean intelectuales, atléticos, etc.  Esto conduce a falta de equidad en el hogar y la denigración de nuestra propia familia en nuestra mente.  Poco sabemos que este ciclo inevitablemente nos daña a nosotros también cada vez que conocemos a alguien de “más valor” que nosotros.

Regresando al como respondo a esta pregunta.  Me gusta responder dejándoles saber que hago varias cosas.  Les digo que soy lavador de platos, cocinero y frecuentemente sirvo como taxi.  Les aviso que mi tiempo se toma trabajando con mi esposa y mis hijos para asegurar que a mi familia no le hace falta lo que necesiten.  También les digo que tengo un negocio, por lo tanto también me gusta los negocios.

Cuando respondo de esta manera no lo hago con un tono que es agresivo o auto recto.  Simplemente les digo todo a lo que me dedico.  Lo interesante es que cuando entonces les hago la misma pregunta, me responde en la misma manera y tenemos una conversación linda acerca de lo más importante – familia, siendo persona buena y como poder contribuir a la sociedad.  ¡Qué diferencia que hace cuando no permitimos que títulos gobierne nuestro propio valor!  ¡Qué diferencia que hace cuando entendemos que cada persona tiene  el mismo valor y potencial!  Este es probablemente una de las lecciones más importantes que podemos aprender en esta vida.   Este principio conduce a más innovación, no porque quiero ser mejor que mi vecino, sino porque verdaderamente quiero aprender.  Todos somos capaces y hábiles de hacer cosas que nacen de nosotros cuando comprendemos el valor que todos tenemos y dejamos de valorar a otros basado en la manera que el mundo nos ha acondicionado.

Entonces qué es lo que realmente está pasando  en estos casos con las conexiones en nuestro cerebro? Para entenderlo tenemos que entender  la manera como se guarda información en nuestra mente y como  un comportamiento continuo  se convierte en un hábito ,como el cerebro retiene estos hábitos  en archivos disponibles como un paquete fácil de usar en piloto automático  y para que esto ocurra, en nuestra mente tiene que haber   siempre un incentivo  atrás de este comportamiento, Este comportamiento es beneficioso cuando es algo que nos ayuda a mejorar como persona pero si el hábito es destructivo crea un problema y es el de no permitir que más número de neuronas participen en los detalles porque si no hubiera este obstáculo  podríamos detectar el motivo real atrás de nuestros  diálogos y acciones. Voy a escribir un blog entero dedicado a este tema en el futuro cercano acerca de hábitos y adicciones.

Originamente publicado el 3 de septiembre 2014

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