Cómo Reenfocarse

Mental Rut Esp

Hace unas semanas yo estaba en un bache y no podía determinar por qué, sólo sabía que al despertarme, me sentía increíblemente rancio. Esa es la mejor manera que puedo describir mi estado mental/emocional. Al principio pensé que era el horario de verano (el saltar hacia adelante siempre me afecta un poco). Además, a pesar de que yo no estaba enfermo, me sentí con menos energía de lo que estoy acostumbrado. Cualquiera que haya estado alguna vez en un bache sabe que sentirse así no le ayuda a ser tan productivo como normalmente es en casa, con nuestras familias, o en el lugar de trabajo.

Esto dicho, por favor no malinterpretan lo que dije. Yo no estaba haciendo nada en mi trabajo. Todavía estaba yendo, y hacia el exterior estaba cumpliendo físicamente a todas mis responsabilidades. Pero internamente no me sentía motivado. Estoy seguro de que la mayoría de nosotros, si no todos, podemos identificarnos con eso.

A veces sólo se cae en un estado de confort. Se siente raro y todo empieza a sentir tan increíblemente monótono. Es una sensación que no puedo soportar, ya que absorbe la satisfacción y el disfrute de la vida. Y sin duda absorbe el sentido de propósito que tiene cuando hacemos un buen trabajo.

Después de casi una semana de sentirme así, decidí dar un paso atrás y revisar las posibles causas. Al hacer un recuento mental de lo que había sucedido en el último par de semanas, me di cuenta de un tema común.

A lo largo de las últimas semanas había recibido diferentes tipos de noticias inquietantes que me había creado un poco de preocupación. Aunque ninguno de ellos me impactó directamente, cada uno creó su propio sentido de ansiedad. Tampoco me ayudó que todo había ocurrido dentro de un corto período de tiempo.

Por último, durante esas pocas semanas yo estaba viajando bastante por trabajo y me di cuenta que en realidad nunca tuve un momento para procesar y reconciliar lo que sucedía a mi alrededor. Todo esto tomó un poco de energía mental.

Ejemplos de algunas de las preocupaciones que tenía, incluye un amigo cercano pasando por graves dificultades financieras, un pariente que había sufrido una hospitalización inesperada y un hermano que no estaba actuando tan responsable como debería. Mientras que yo no estaba preocupándome de estas cosas conscientemente, subconscientemente estas cosas estaban en mi mente; y en un nivel fisiológico me estaban afectando.

LA FISIOLOGÍA DE LA MENTE, LA PREOCUPACIÓN Y LA VITALIDAD

Cada vez que algo nos da preocupación, las células cerebrales especializadas conocidas como neuronas se activan y se ponen en estado de alerta. Las neuronas desempeñan una serie de funciones muy importantes, pero para hacerlo simple, su función principal es comunicar información a través del sistema nervioso. Esto se realiza a través de productos bioquímicos conocidos como neurotransmisores.

Probablemente hemos escuchado términos como dopamina, serotonina, epinefrina, endorfinas o GABA. Cada uno de ellos es un tipo de neurotransmisor.

Lo que debemos entender acerca de los neurotransmisores es que son productos bioquímicos muy potentes. Cuando se tiene en cuenta el hecho de que estos productos bioquímicos, literalmente, cambian la forma en que sentimos, comenzamos a comprender lo importante que es que el cuerpo produzca una cantidad proporcionalmente adecuada y equilibrada de cada uno. Mucho o demasiado poco de cualquier neurotransmisor conduce a la falta de salud y la enfermedad eventual.

Por ejemplo,  poco de GABA puede conducir a trastornos del sueño; mientras que demasiada dopamina se ha relacionado con trastornos mentales tales como la esquizofrenia.

Así que, cuando las neuronas están en estado de alerta – debido a la preocupación, tensión, ansiedad o estrés – el cuerpo  no puede mantener un equilibrio de neurotransmisores

Estaba sintiendo raro porque cada una de mis preocupaciones, no importa cuán pequeño, se habían activado numerosas neuronas que literalmente estaban plagando mi cerebro – afectando mi energía mental y la vitalidad física. Aunque yo no estaba pensando en alguna de estas preocupaciones conscientemente, aún estaban activadas las neuronas en el cerebro y afectando la producción de neurotransmisores.

Eso ayudó a explicar por qué, a pesar de dormir ocho horas completas, todavía estaba despertando sin energía. O para el caso, yo podría seguir todo el procedimiento del trabajo, pero todavía me faltaba la creatividad extra para ayudarme hacer lo mejor que puedo hacer.

COMO REENFOCARSE

Para ser sincero, encontré la solución de mi problema por accidente. Dije antes que una de mis preocupaciones fue que un pariente estaba en el hospital. Sin contar los detalles, fue la tía de mi esposa, y su condición requerida terapia física. Por lo tanto, ella fue reasignada a un lugar cerca de mi casa; más o menos 25 minutos.

Mi esposa recomendó que la visitara un sábado. Estuve de acuerdo porque sabía que era lo correcto. Bueno, aunque sabía esto, para ser totalmente honesto, detrás en mi mente pensé que sí es una buena idea, pero solo si no interrumpiera los otros planes que tenía yo.

Sé que tener esa mentalidad es completamente egoísta, pero le invito a preguntarse: ¿No es cierto que todos hemos decido hacer servicio o ayudar en el pasado, mientras tenemos ciertas contingencias/condiciones en la mente o el corazón?

Para mí, ese sábado en particular ya estaba pensando en hacer mandados muy específicos antes de que el día se me escapara. Así que mi contingencia personal fue:

“No tengo ningún problema en hacer una visita, siempre y cuando nos quedemos por unos 30 minutos para que podamos seguir adelante con el resto de nuestro día.”

Por supuesto – Yo no dije eso en voz alta a mi esposa, pero había indicios sutiles que capto mi esposa, dándole la idea de lo que estaba pensando. Mirando hacia atrás, yo estaba tratando de justificar mis contingencias. Si mi esposa también pensó que 30 minutos era suficiente no me sentiría culpable.

Así que, llegó el sábado. Tuvimos una mañana llena de juegos de fútbol con nuestros niños de 8  y 5 años de edad. Volvimos a casa, los niños se cambiaron de ropa y nos dirigimos a hacer nuestra visita. Mientras manejaba empecé a calcular cuánto tiempo nos quedaríamos, el tiempo que se tardaría en volver y la cantidad de tiempo que se tardaría en hacer todas las cosas que tendría que hacer y  poder volver a casa en un buen tiempo.

Sin embargo, algo cambió cuando llegamos a la visita. No puedo determinar con precisión lo que sucedió, pero una visita de 30 minutos llegó a ser de mucho más. En el momento, mi corazón cambió. En vez de sentir simpatía, sentí compasión.

Junto con nuestros hijos, mi esposa llevó a sus 4 hijos a un almuerzo. Yo me quedé con su tía y su esposo. Hablé con él acerca de cómo iban las cosas en el trabajo, y lo que eran sus planes mientras que su esposa se recuperaba. El día siguiente era Pascua, y me encontré preguntándole si tenían una comida, y ofrecí a llevarles cena para la Pascua en el hospital si es que no tuvieran algo. Cuando volvió mi esposa con los niños, nos quedamos por más tiempo para seguir charlando y dándoles compañía.

En fin, nos quedamos con ellos por casi 2 horas y media- mucho mas que los 30 minutos que había planeado. La parte más interesante de todo fue lo que sucedió después. Cuando todos subimos de nuevo en nuestro coche empecé a sentir propósito. Algo tan simple como prestar servicio genuino creando a un cambio adentro.

A la mañana siguiente me desperté sintiéndome como yo mismo. Descansado y con ganas. Me sentí vivo otra vez. Ya que mi padre estudia la mente y cuerpo humano, le pregunté acerca de la situación. Su explicación fue simple. Me dijo que estamos diseñados a ayudar a los demás.

Cuando cumplimos con esta responsabilidad natural, el cuerpo provee un sistema de recompensa que trae equilibrio a neurotransmisores y crea sentimientos de bienestar. En otras palabras, el servicio que hice, trajo equilibrio bioquímicamente de nuevo a mí y me ayudó a sentir normal.

 

¿Quién podría haber sabido que la solución de salir de un estado de no ganas, fuera el servir a los demás? Sin duda he caído en la trampa de pensar solo en mí mismo, analizando las cosas demasiado, o mirando más allá de la marca. La mejor lección que aprendí de esta experiencia es que el servicio sincero, sin excusas, puede ayudarnos a reenfocar y quedarnos enfocados y equilibrados.

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