La fisiología y la psicología del estrés, parte 1

P&P Stress Esp

 

El cuerpo normalmente sabe cómo curarse por sí mismo. Cuando en alguna área del cuerpo hay necesidad de reparación o nutrición, estos tejidos envían mensajes al cerebro para alertarlo de la necesidad en cuestión. El cerebro responde en consecuencia, ya sea para proporcionar más energía al sistema inmune para purgar una enfermedad, reparar una lesión, o regular los niveles de azúcar. Este sistema está en constante movimiento, a medida que el cerebro recibe y responde a las señales de manera que se satisfagan las necesidades del cuerpo. Esto es cierto para todos los sistemas del cuerpo: digestivo, hormonal, inmunológico, desintoxicación, sistema nervioso, etc.

Esto dicho, tenemos que entender que todo lo que se activa tiene que ser regulado o inhibido para estabilizar y mantener salud. Cada activación de un mecanismo tiene que ser regulados por otros sistemas. Todo esto es modulado por el cerebro a través de bioquímicos y anatómicamente. Este es el caso del sistema nervioso automático, que se compone del sistema nervioso simpático y el sistema nervioso parasimpático. Este sistema nervioso está presente en una variedad de actividades fisiológicas incluyendo la actividad del corazón, los pulmones,  funciones de digestión, e incluso intimidad y otros mecanismos del cuerpo. Este mismo mecanismo se activa como respuesta al estrés. Este sistema se sintoniza a una frecuencia alta cuando estamos frente a peligro – como el ser perseguido por un animal salvaje.

Vamos a hablar de las piezas  bioquímicas y anatómicas del cuerpo involucrado en este sistema. Está, por supuesto, el cerebro y algunas regiones – el área límbica, el hipotálamo y la glándula pituitaria. Por encima de los riñones también tenemos las glándulas suprarrenales – dos pequeñas glándulas con la capacidad de crear  hormonas que estimulan ciertas partes del cuerpo mencionadas anteriormente.

Antes de seguir adelante, regresemos al cerebro. Había una vieja creencia de que la glándula pituitaria es la glándula maestra. Ese no es el caso; información científica obsoleta se enseñó que el hipotálamo era la glándula maestra. También eso no es cierto. Realmente el cerebro  es la “glándula maestra”. El cerebro recibe y reúne información de cada célula en el cuerpo con respecto a su estado, incluyendo la nutrición, daños, temperatura, cambio del pH,  niveles de toxicidad y cualquier otro detalle. Toda esta información se registra en diferentes partes del cerebro. El cerebro calcula y envía señales al hipotálamo en el área límbica para que inicie la creación  de ciertas hormonas y neurotransmisores con mensajes específicos que van destinado a específica parte del cuerpo. En realidad, ni el hipotálamo o la glándula pituitaria sabe cómo hacer esto, pero el cerebro con sus cien billones de neuronas y más de 1 trillón de otras células de soporte hacen posible esto de una manera muy sofisticada, manda señales para que este proceso se inicien y envíen  mensajes a estas glándulas. Desde este punto, el hipotálamo produce las hormonas apropiadas y los envía a través del torrente sanguíneo a las glándulas suprarrenales en este caso.

Como nota al margen, el cerebro tiene células muy especiales conocidas como neuronas que contienen información – ellas saben en detalle cual es la composición bioquímica del cuerpo  cuando está en un nivel óptimo. El cerebro sabe qué glándula necesita ser activada que produzca los componentes químicos adecuados para regular el cuerpo si hay algún cambio ocurre ya sea por un trauma, infección, toxicidad etc. También sabe cuál sistema tiene que ser activado – cuando nuestra células necesitan nutrición, el cerebro manda señales a los intestinos para que estos tejidos producen hormonas que inducen hambre y apetito, o al páncreas cuando necesitamos insulina en la sangre, etc. Cada parte individualmente del cuerpo sabe cómo llevar a cabo sus respectivas funciones, pero el cerebro es el que sabe cuándo y en qué medida cada parte del cuerpo debe realizar su respectivo trabajo.

El cerebro se comunica con cada célula de nuestro cuerpo a través de una conexión inalámbrica hormonal, pero también hay una conexión alámbrica entre el cuerpo y el cerebro y este es el sistema nervioso utilizando  neurotransmisores que producen cargas eléctricas.

Ese es el lado fisiológico de la historia, pero el cerebro es más que una computadora y el cuerpo es mucho más sofisticado que una pieza de hardware. Si el cuerpo tiene deficiencia de una hormona, aplicando más de tal hormona en el cuerpo no va a arreglar la raíz de este problema. Esto es porque hay otros aspectos  que tienen que ser considerados que tienen una influencia en cualquier cambio bioquímico en el cerebro y en el cuerpo añaden otro nivel para ser considerado al tratar cualquier aspecto en nuestra salud – este es el aspecto emocional y psicológico. Si un niño está enfermo, se curará más rápido si está recibiendo la atención y el amor constante de su madre, a través del contacto físico y el abrazo. La razón por la que esto sucede es porque  sensores en la piel se estimulan cuando el bebé está en manos de su madre. Si la madre no está bajo estrés crónico, se produce oxitocina – un neurotransmisor del cerebro – que activa una sensación de bienestar. Receptores de la piel del bebé  leen esos cambios, haciendo  que esta señal sea receptada al viajar en el cuerpo del bebé y en su cerebro. El cerebro del bebé es influenciado  a su vez y produce  serotonina y  dopamina estos y otros químicos producidos por el cuerpo estimulan mecanismos que inducen una respuesta inmune más fuerte y la restauración de la salud.

Esto es lo que facilita la curación. Los médicos, psiquiatras, neurólogos y todo tipo de profesionales de la salud a menudo pierden la marca, ya que sólo consideran su campo de experiencia, que constituye uno de los aspectos de la salud física, sin considerar estos otros factores.

Como podemos ver, el cuerpo y la salud no son estrictamente mecánico y anatómico. Es mucho más profundo que eso. Lo mismo sucede con todas las enfermedades, incluyendo casos graves como el cáncer. Los pacientes con cáncer usualmente tienen familiares y cuidadores que están bajo mucho estrés. Ya sea evidente o no, su estado emocional afecta la curación del paciente con cáncer, similar a cómo un bebé responde mejor a un problema de salud bajo el cuidado de su madre.

Es realmente increíble cómo funciona esto, pero lamentablemente hemos estado ignorando estos factores en el proceso de curación. En el área de salud se toma al paciente, y ​​los síntomas obvios son tratados, pero todavía vemos problemas y retrasos en la curación independientemente de la atención médica de calidad. La salud física tiene mucho que ver con lo que está ocurriendo en nuestra mente y la calidad de nuestras relaciones y esta calidad de nuestras relaciones y las respuestas a través de emociones depende de cómo vemos el mundo que nos rodea.

En la semana que viene hablaremos más en cuanto del estrés y los efectos tanto en la mente como en el cuerpo.

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