El cerebro bajo emociones positivas y negativas

Pos neg emotions Esp

Las emociones negativas fuertes se basan en juicios preconcebidos de si algo es o no una amenaza. Estas emociones pueden ser poderosas y llegan a paralizarnos a veces. El cerebro tiene mecanismos para detectar cuando algo es una amenaza para nosotros, provocando varias respuestas en el cuerpo, para que este funcione eficazmente, sin embargo se requiere de la región límbica del cerebro.

La región límbica trabaja a través de las emociones. Cuando se enfrentan a una posible amenaza,  el miedo es la emoción que entra en juego. El miedo no es intrínsecamente malo porque esta emoción puede ayudarnos a tomar decisiones que pueden salvarnos la vida si realmente hay peligro. Sin embargo, lo que se considera peligroso es subjetivo dependiendo de la persona y sus expectativas. Estas experiencias crean conexiones entre la corteza prefrontal y el área límbica del cerebro. Esto significa que ciertas emociones se adhieren a un determinado tema, debido a experiencias pasadas. En realidad, todo lo que aprendemos y experimentamos se guarda como un archivo nuevo en nuestras neuronas al mismo tiempo que se crea o expresa una emoción (ya sea positiva o negativa) éste es entonces archivado en la amígdala. Esto ocurre con todo lo que aprendemos, ya sea cambiar un pañal, las matemáticas, o en nuestras relaciones. Esta función cerebral permite la fácil recuperación de archivos y recuerdos. Así que si estamos teniendo pensamientos irracionales, tendremos una emoción negativa con esta experiencia; o en el caso que tengamos pensamientos positivos, tendremos sentimientos positivos.

La parte que participa en este mecanismo es la amígdala, cuya función es procesar la información sensorial en términos de significado emocional y almacenar la memoria emocional, incluyendo la acción o respuesta a llevar con ese tema. A medida que nuestros sentidos reciben estímulos la información se envía al tálamo a través de los nervios y de la formación reticular núcleos (un numero de neuronas las cuales  interpretan lo que estamos viendo y escuchando y proyectan la información). El tálamo es responsable de transmitir esta información sensorial a la amígdala. Cuando surgen pensamientos negativos, la información sensorial llega a la amígdala, mientras que no pasa por el neocórtex. El problema con esto es que la conexión entre el neocórtex y nuestro estado de conciencia es esencial para pensar en las cosas racionalmente.

Veamos cómo funciona esto en circunstancias normales. Por ejemplo, vamos a suponer que estamos caminando a través de una jungla cuando nuestros ojos parecen ver la sombra de  un león. Varias regiones trabajan juntas simultáneamente  creando cambios químicos en el cerebro, todo ello en un intento de encontrar la mejor solución para sacarnos de la situación de peligro. Las áreas involucradas son la amígdala, el hipocampo, la corteza prefrontal y núcleos de la formación reticular. El mecanismo de estrés también se enciende extremadamente rápido con el fin de salvar nuestra vida. Como ve en estas situaciones no hay tiempo para razonar porque en el tiempo que nos toma hacerlo podríamos terminar siendo la cena de los leones. En cambio, el cerebro  pasa por la zona neocórtex y así se toma una decisión, si luchar o correr. Una vez que el peligro ha pasado, todo en el cerebro y el cuerpo vuelve a la normalidad. La experiencia se almacena con emociones semejantes, como un aprendizaje y uso en el futuro. Sin duda, habrá temor unido a este evento.

Aunque el miedo puede surgir inicialmente durante un evento nuevo, temores constantes se aprenden. Sin embargo, al igual que el temor  se aprende, también puede ser desaprendido. Las áreas involucradas en esto son: la amígdala (donde la parte emocional del miedo se está lleva a cabo), el hipocampo (involucrado con aprendizaje del miedo- se tiene que aprender), y el neocórtex prefrontal. Si la conexión con el área límbica se ve afectada por el estrés crónico, desaprender el temor es imposible.

Todos los temores se derivan de un subjetivo estímulo sensorial  percibido capturado por nuestros ojos, oídos, o células sensoriales del cuerpo. La información de esta amenaza potencial es enviada por los nervios a varias partes núcleos del cerebro. Las neuronas en estos núcleos contienen códigos de información que determinan si estas zonas disparan o no, lo cual inicia una respuesta. Ésta es procesada por sustancias químicas producidas por las células cerebrales. Independientemente de si la amenaza es real o no, estas reacciones causan una mayor necesidad de  glucosa en el cerebro y el cuerpo.  Pensar continuamente en  temas de preocupación provoca constantes y mayores sentimientos de miedo, lo cual puede ser paralizante y causar pánico en el individuo. Esto fortalece nuestras nociones y  realidad percibidas del miedo.

El cerebro, sin embargo,  puede desaprender el miedo a través del neocórtex. El pensamiento racional y analítico mantiene que la amígdala no controle nuestras acciones y comportamientos. Esto también funciona en los trastornos obsesivos compulsivos, tales como la limpiar todo el tiempo debido al miedo de enfermarse. Esto puede aplicarse a cualquier tipo de temor,  ya sea miedo a perder un cónyuge, un trabajo, perder el control, nuestra imagen, etc. Lamentablemente, en el mundo de hoy, a menudo reaccionamos a situaciones no amenazantes de una manera negativa, lo que nos lleva al estrés crónico. Si realmente pensamos en ello, todo el estrés proviene de los temores que tenemos. Nos estresamos por el trabajo porque tenemos miedo que nuestro jefe nos despida o no vayamos a gustarle a la gente o no terminemos el proyecto a tiempo, etc.

Pensamientos negativos repetidos crean una emoción de miedo aprendido que bloquea la conexión entre el neocórtex y el área límbica. Esto significa que es complicado pensar las cosas racionalmente. Esto afecta  la forma de ver la realidad, aumentando los temores y activando ciertas regiones del cerebro. En estas circunstancias, es fácil llegar a ser crítico de los demás y tener emociones negativas que causan dolor y vergüenza.

Por otro lado, las emociones también están involucradas cuando cultivamos una actitud positiva. En este caso, sin embargo, el neocórtex influencia y separa el juicio de amenazas reales e irreales cuando experimentamos un nuevo evento. Utiliza las experiencias pasadas que han sido reconciliadas, lo que nos permite considerar varias opciones y uso de razón. Incluso cuando las situaciones difíciles se presentan, esta conexión permite a nuestras mentes  conciliar estos nuevos acontecimientos. Los pensamientos positivos crean nuevas sinapsis en las células neuronales lejos de recuerdos de temor en la amígdala. Esto aumenta la materia gris a través de la conexión dendritas entre la corteza frontal y el área límbica que cambia la estructura y moléculas en todas las regiones de nuestro cerebro. Esto aumenta el equilibrio y mantiene la homeostasis y equilibrio en nuestro cerebro y todo el cuerpo. Además de eso, un área de nuestro cerebro produce ciertas sustancias químicas que se proyectan a través de una serie de núcleos en el cerebro, cuando se liberan a todo nuestro cerebro y cuerpo, producen sentimientos de felicidad, paz y satisfacción.

La forma en cómo tomamos nuestras decisiones siguiendo  las impresiones de nuestro neocórtex está relacionada con la moral y valores. Cuando hacemos caso omiso de estas impresiones nos conduce a estrés crónico y emociones negativas, tales como el dolor, la vergüenza, la tristeza, el resentimiento, la ira y la ansiedad.

Los cambios de estructura y moleculares debido a las emociones positivas tienen lugar basados en nuestras experiencias, pensamientos y respuestas a episodios anteriores, los cuales nos permiten responder a cualquier evento en particular de una manera positiva y mejor.

El ser capaz de tomar decisiones entre varias opciones depende de nuestros pensamientos y temores aprendidos. Tener en cuenta las diferentes opciones es un trabajo que el neocórtex  hará para garantizar que elijamos lo que  resolverá el caso tan pronto como sea posible para evitar el estrés continuo y crisis. Este proceso implica  aprendizaje, resolución de problemas y emociones.

Veamos un último ejemplo. Si nos enfrentamos a un nuevo evento difícil con un miembro de la familia, algunas emociones surgen y un juicio inmediato de dicho evento sucede en el cerebro. Varias regiones del cerebro trabajan juntas a lo largo de este proceso. El neocórtex busca a través de miles de archivos de información de acuerdo a la moral, la ética, la empatía, la compasión, y nuestras propias debilidades, además de los momentos agradables con los miembros de nuestra familia. Con toda esta información el neocórtex determina el mejor curso de acción. Sin embargo, esta región contiene información sobre la agencia moral (nuestra capacidad de elegir nuestras acciones) para que no se imponga una decisión. Esto se tiene que hacer en la zona límbica donde estamos conscientes. Si tomamos una decisión correcta estamos recompensados con emociones positivas y aprendemos del evento. Si elegimos mal, las emociones negativas siguen y el estrés e infelicidad aumentan hasta que reconciliamos el evento. Recuerde, nuestros cuerpos se ven afectados con la salud o la enfermedad debido a los cambios estructurales y moleculares en el cerebro. Elija salud.

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