Manifestaciones del estrés

Manifestations of Stress-SPANISH

El estrés tiene muchas caras. Ésta es mía.

Cuando tenía unos 12 años desarrollé graves problemas de imagen corporal. No era el típico “¡Hombre! deberías despedirte de las Oreos” o ese tipo de cosas. Me consumía y eso era lo que dictaba mi felicidad. Durante ese tiempo también desarrollé un trastorno alimenticio para tratar de alcanzar lo que yo creía era el cuerpo “ideal”. La adolescencia puede ser muy difícil; recuerdo mudarme a otra ciudad y comenzar la secundaria sin conocer una sola alma. Siendo naturalmente introvertida y tímida, era como entrar en la guarida del dragón para mí. Recuerdo mirar a todo el mundo a mí alrededor en el día de la inscripción. Las chicas parecían mayores. Llevaban maquillaje y la ropa ajustada. Desde el aspecto de las cosas, la mayoría ya habían llegado a la pubertad. Sentía que no encajaba en absoluto.

Mis problemas alimenticios en realidad comenzaron de una manera inocente. Mi clase de educación física estaba programada justo después del almuerzo y siempre nos hacían correr. El primer día después de correr, vomité mi almuerzo. Fue justo después de comer. Mi estómago no podía manejarlo. En la próxima clase de educación física, vomité de nuevo y fui  apodada “la chica de vomito” por una compañera de mi clase. Yo estaba completamente humillada y  no quería que eso me sucediera de nuevo. Fui a la oficina para ver si podían cambiar mi horario para no tener la clase de educación física justo después de comer, pero no pude hacer el cambio. Así que se me ocurrió hacer lo más lógico en mi mente de 12 años de edad- no comer el almuerzo. Esto para mí resolvió el problema de la posible humillación. Si tenía hambre durante el almuerzo probablemente me comía un par de papas fritas o caramelos o alguna otra cosa ridículamente poco saludable. Entonces empecé a perder peso. Yo no estaba consciente del  daño que le estaba haciendo a mi cuerpo y mi mente.

Recuerdo en alguno momento estar disfrutando del vacío gruñendo en mi estómago indicando que tenía que comer. Para mí el hambre significaba estar delgada y estar delgada significaba aceptación. Conforme pasó el tiempo empecé a ver problemas con mi cuerpo que ni siquiera existían o eran tan minúsculo que nadie los notaba. Pero para mí todo el mundo veía mis imperfecciones y ¿cómo podría alguien aceptarme de esa manera? ¿Cómo podía alguien pensar que yo era hermosa? Cuando me miré en el espejo me vi fea. Flaca era la respuesta a todo. A los 13 años estaba comiendo lo mismo o menos que mi hermano de 2 años. Mirando el pasado, no estoy segura de cómo me las arreglé para concentrarme en la escuela.

Mi lucha con el peso y la comida continuó a través de la escuela secundaria y cuando salía de fiesta me daban muchas ganas de comer porque estaba muy hambrienta. Esta alimentación sería seguida por grandes dosis de culpabilidad y pensamientos negativos. Me gustaría poder decir que esto terminó después de la escuela secundaria, pero lamentablemente nunca resolví el problema, por lo que los problemas continuaron en mi vida de casada. Las cosas eran especialmente difíciles después de tener mi primer hijo. Cuando estaba embarazada, mis antojos de alimentos se desataron y  comía lo que quería y cuando quería. No podía diferenciar entra lo que necesitaba para alimentarme saludablemente para el buen desarrollo del bebé y lo que estuve reprimiendo en mis años de negarme las comidas regulares. Gané cerca de 60 libras. Lloré y lloré cuando me miraba a mí misma en el espejo. Me gustaría cambiarme de ropa a menudo sólo para encontrar la ropa adecuada para cubrir mis defectos. Cuando mi hija comenzó a crecer y tuve otra hija, no tenía ninguna energía para jugar con ellas. Sufría de migrañas por lo menos tres veces a la semana y una siesta por la tarde todos los días era vital. Estaba molesta conmigo misma y no sabía cómo ser saludable. Seguí volviendo a mis viejos hábitos de no comer. Esto no ayudó de ninguna manera porque siempre terminaba comiendo de todo. Había tanta información por ahí que me sentí abrumada, pero yo sabía que tenía que hacer algo. Estaba enseñando a mi hija a crecer con la misma ansiedad y  no quería eso para ella. Lo que llegué a descubrir es que la salud es un compromiso diario que comienza en la mente. Aprendí acerca de comer 5-6 comidas pequeñas al día para bajar de peso, mucho más de lo que había estado comiendo anteriormente. Me asustaba pensar que comer más eventualmente me haría subir de peso. En este punto, y por muchos años atrás, me había condicionado a creer que la comida era mi enemiga. Finalmente me di cuenta que lo que había estado haciendo hasta ese momento no me estaba ayudando y lo que quería era sentirme bien de nuevo. Este fue mi punto de inflexión.

En 3 meses fui capaz de bajar el peso suficiente para estar sana, tener energía y eliminar mis migrañas crónicas. Aunque estoy feliz y dispuesta a compartir mis consejos para bajar de peso con cualquier persona que me pregunte, mi objetivo principal para escribir hoy es hacerles entender que la causa subyacente de mis muchos años de autopercepción distorsionada y malos hábitos era el estrés. Solía pensar en el estrés como un cliché. Todo lo atribuía al estrés. No pienso en el estrés en términos médicos en absoluto, sin embargo, el estrés provoca cambios fisiológicos en el cuerpo que  afecta todo, desde las hormonas a la percepción, al metabolismo. No hay manera de evitar el estrés por completo, pero aprender cómo hacer frente a los acontecimientos estresantes y reconciliarlos harán la diferencia en la salud y la felicidad.  Imagine que su cuerpo es una casa y los acontecimientos estresantes son pequeñas grietas que provocan daños en su casa. Si se repara estas grietas de inmediato, la casa seguirá funcionando correctamente. Sin embargo, si esas grietas no se reparan aparecerán más grietas, y con el tiempo la casa tendrá un gran daño y el proceso para reparar ese daño será largo y requerirá herramientas especiales.

Para mí, el poder manejar mi estrés y así mismo reparar mi casa (en sentido figurado) no sólo ha mantenido mi peso durante 6 años, sino que también ha ayudado a sanar mi baja autoestima. La verdad es que todos nosotros tenemos relación con el estrés de una manera u otra. Debido a que nunca supe manejar mi estrés cuando era joven, éste continuó creciendo como una bola de nieve hasta que el estrés me volvió una persona realmente infeliz. Tal vez usted no tenga baja autoestima o algún trastorno alimenticio o problemas de peso como los tuve yo, pero probablemente usted tenga otros síntomas derivados del estrés crónico como falta de energía, migrañas, problemas de memoria, problemas de sueño, problemas hormonales o un sinnúmero de otras cosas; La lista sigue y sigue. En nuestra cada vez más trepidante y demandante vida también es importante reconocer las manifestaciones del estrés crónico y luego tratarlas. Para mí, el estrés crónico se manifiesta al ser una persona perfeccionista. Mi deseo de parecer perfecta deriva en muchos hábitos enfermizos. Algunas manifestaciones del estrés incluyen:

  • Ser perfeccionista
  • Hiperactividad incluyendo el ser un adicto al trabajo
  • No saber decir no
  • Preocupación constante
  • Aprehensión (inquieta o temerosa de algo que podría suceder)

Los signos  de estas manifestaciones incluyen algunos de los siguientes:

  • La pérdida de la creatividad
  • Falta de concentración
  • La falta de paciencia
  • Depresión
  • La libido baja
  • Bajo  entusiasmo
  • Falta de compasión
  • Baja autoestima

Si usted mira esta lista y se identifica con alguna de ellas, ¡hay buenas noticias! Al igual que un a casa puede ser reparada, nuestra mente y cuerpo pueden ser reparados también. El estrés crónico no tiene que interferir en su vida o impedirle disfrutar de usted mismo. Cuando Al cuerpo se le dan las herramientas adecuadas es como si tuviera su propio equipo de construcción listo para sanar el daño. Algunas de estas herramientas (que usted puede comenzar a usar de inmediato) son:

  • Dormir 8-9 horas diarias
  • ¡Una nutrición adecuada es muy importante! Comer 5-6 veces al día, de 2 a 3 horas de diferencia. Manténgase alejado de cualquier cosa artificial y apéguese a los alimentos integrales, tales como granos, frutas, verduras y carnes magras.
  • Tómese un tiempo para usted mismo, todos los días. Haga algo que disfrute como leer, crear, reparar su automóvil, jugar juegos de mesa o rompecabezas o incluso sólo un baño relajante y respiraciones profundas.
  • Pase tiempo con sus seres queridos. Yo sé que siempre hay algo que hay que hacer, pero tus seres queridos merecen tu tiempo y tú mereces el de ellos.
  • Ejercicio-incluso 20 minutos al día es bueno.
  • Conéctese con su Ser Supremo- en cualquiera de sus formas. Puede ser Dios, la naturaleza, la humanidad o cualquier otra cosa, el tiempo para la reflexión es importante.
  • Use el protocolo de estrés Phytotherapi.

Mi objetivo al leer esto es que usted tenga una mejor comprensión del estrés y sus diferentes manifestaciones como la que yo tenía. Espero que aprenda a reconocer los síntomas y se dé el tiempo para conciliar los acontecimientos estresantes. Sea paciente con usted mismo. Este proceso puede tomar tiempo al igual que el proceso cuando se van formando todas las grietas en su casa, no se forman de la noche a la mañana. Sin embargo, vale la pena hacer su mejor esfuerzo para reparar el daño. Recuerde, el cuerpo y la mente pueden curarse a sí mismos, sólo tiene que darle las herramientas correctas.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out /  Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out /  Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out /  Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out /  Change )

w

Connecting to %s