2 pistas para aliviar emociones fuertes

2 Tips to Soothe Stress-SPANISH

Me encanta tanto lo que hacemos como compañía.  Nada trae más gozo o satisfacción que escuchar casos exitosos de personas quienes han podido totalmente cambiar sus vidas y disfrutar de la salud. A pesar que es lindo escuchar de casos donde gente ha revertido la diabetes, perdido peso o visto su cuerpo recuperar de otras enfermedades, lo más satisfaciente es escuchar cuando personas son sinceramente más felices.  Aunque es una gran bendición de recuperar, sanar o revertir una enfermedad crónico, estas manifestaciones físicas no son suficiente para traernos la felicidad.  Pueden traer emoción, y definitivamente pueden hacer que nuestra carga sea más ligera, pero a menos que acompañemos el éxito físico con cambios en cómo manejamos las vicisitudes diarias que la vida nos da, no hay una felicidad que puede perdurar – solamente hay emoción.

La emoción es una parte necesaria, importante y saludable de la vida. La emoción también es temporal.  Cuando pienso de la emoción, pienso de la clase de ciencia  y como me enseñaron la diferencia entre un sólido, un líquido y un gas.  De las tres, emociones son como el gas.  Toda clase de gas tiene la habilidad de llenar un área rápidamente, tal como un gas puede llenar un globo.  Dependiendo del  tipo de gas que usamos para llenarlo, el globo puede flotar (tal como en el caso de hidrogeno) o se queda en el piso (como en el caso de oxigeno).  A pesar que globos recién inflados son decoraciones divertidas durante celebraciones y eventos, no toma mucho tiempo hasta que se estalla y se desinflan por sí mismo.  Usualmente dentro de una semana o dos, los globos son nada más que versiones encogidas de lo que eran y ya no tiene propósito ni sirven para nada.

La duración de emociones es parecida a la de los globos.  La mayoría de nosotros conocemos personas o han experimentado personalmente la emoción que viene al pasar por acontecimientos que cambian la vida, tal como graduarse de la escuela, conseguir un trabajo nuevo, casarse o tener un hijo.  En esos momentos todo se siente perfecto.  Sentimos el deseo de hacer lo mejor posible y muchas veces esos deseos se acompañan por el deseo de querer ayudar a otros.  ¿Porque será entonces que esos sentimientos y emociones desaparecen tan rápidamente?  ¿Cómo es que una actitud positiva puede ser reemplazada tan fácilmente por sentimientos y emociones negativas?

Tal vez uno de los aspectos y propósitos de la experiencia humana más importantes es el aprendizaje y el crecimiento. Cada día hay oportunidades que se presentan ante nosotros  que nos obligan a salir de nuestra zona de confort. Estas oportunidades vienen a menudo en forma de episodios y experiencias estresantes. Es importante recordar que el mecanismo del estrés a menudo se activa cuando nos hallamos en una situación que es nueva o eventos repetidos de los cuales no hemos aprendido. Cuando nos detenemos a pensar en ello,  nos damos cuenta de que el estrés es una parte común de nuestra vida. El estrés es ventajoso cuando lo utilizamos para ayudarnos a descubrir soluciones. Cuando se gestiona correctamente podemos ser muy creativos en nuestro enfoque de resolución de problemas.

Desafortunadamente, con demasiada frecuencia dejamos que las emociones fuertes producidas por el estrés guíen nuestras decisiones y pensamientos. Las emociones como el miedo, el resentimiento, los sentimientos de victimización, la ira, la incapacidad para perdonar y otros sentimientos pueden nublar nuestra lógica, la razón, el buen juicio y la verdad. Estas mismas emociones son las que pueden pisotear los “buenos sentimientos” y nos llenan de la percibida necesidad de pensar sólo en nosotros mismos.

Desde un punto de vista neurológico, esto sucede debido a cómo se forman nuestro cerebro y todas sus regiones. Cualquier pensamiento que tenemos es siempre almacenado en las neuronas en el cerebro. Nosotros, por supuesto, creamos también  pensamientos a través de la observación y al experimentar el mundo que nos rodea, Cada vez que tenemos un pensamiento que tiene algún nivel de ansiedad o estrés que se le atribuye, las neuronas en el cerebro se colocan en estado de alerta. La medida en cuántas neuronas se activan, depende del nivel de estrés que sentimos; Durante este tiempo, el cerebro es la búsqueda a través de todas sus redes y bibliotecas de la información almacenada para tratar de encontrar una solución al problema. Las emociones también son provocadas a través de la sección límbica del cerebro. Como decidimos actuar en estas situaciones es el momento decisivo que pone de relieve la forma en que vivimos nuestras vidas. ¿Se basa en el miedo o la ira? ¿O vamos a buscar más luz y la verdad que nos permiten crecer y ganar sabiduría?

Nuestros cerebros están siempre tratando de darnos la verdad y la razón para ayudar a guiarnos a través de las dificultades – si estas dificultades son tan grandes como el perder el empleo o tan simple como entrar en un desacuerdo con nuestro cónyuge. Toda la lógica y la razón  que necesitamos se encuentran en la corteza frontal del cerebro. La corteza frontal es una sección del cerebro que almacena toda nuestra memoria permanente. Curiosamente, los únicos elementos que guarda son conceptos, hechos y verdades que ve como necesaria e importante el cerebro. El pensamiento negativo o las emociones fuertes no se guardan en la corteza frontal – los otros permanecen en las neuronas localizadas en otras partes del cerebro. Toda la información importante que la corteza frontal quiere traer a la superficie es incapaz de llegar a nuestro consiente (área límbica del cerebro) si las neuronas están constantemente disparándose. Es por esto que es imposible ser racional y lógica cuando las emociones negativas son altas. En esos momentos sólo podemos procesar el estrés y los temores que vienen de lo que está ante nosotros. Con el tiempo, si esos sentimientos de estrés no se reconcilian, el estrés crónico se continúa desarrollándose.

El estrés crónico es extremadamente perjudicial para el cerebro – y en consecuencia al resto del cuerpo. Recuerde que el cerebro está constantemente en comunicación con nuestro cuerpo, información como el daño en tejidos,  reparación y otras actividades importantes que deben llevarse a cabo con el fin de mantener la salud. El cerebro es capaz de enviar mensajes a través de hormonas y neurotransmisores para iniciar mecanismos como la digestión, respuesta inmune,  desintoxicación, el sueño y una serie de otras funciones.

Además de las consecuencias físicas Y mentales EL estrés crónico es el mecanismo por el cual la gente hace una montaña de un grano de arena. Debido a que neuronas en nuestro cerebro  siempre están haciendo asociaciones con otros recuerdos o pensamientos. Cuando esas neuronas se ponen en estado de alerta, este  es el caso cuando pasamos por  estrés, la mente continúa proliferando pensamientos negativos atados al pensamiento inicial. Y, como ya hemos mencionado, toda esta actividad bloquea la corteza frontal la posibilidad de enviar archivos correctos para poder resolver cerrar ciclos iniciados en momentos de estrés. Si el estrés crónico continúa, nuestro circuito cerebral se ve afectada drásticamente, provocando que acumulemos más estrés y que nos lleva a profundizar la enfermedad.

¿Entonces, qué se puede hacer? ¿Estamos destinados a estar siempre estresados? La respuesta es  absolutamente no. Nuestros cerebros pueden y van a curarse a sí mismos si tenemos el deseo de hacerlo. Todos los circuitos del cerebro pueden ser reconectados. De hecho, incluso cuando estamos en medio de pensamientos destructivos, nuestros cerebros están constantemente buscando maneras y ventanas de oportunidad donde nos pueden proveer de impresiones y pensamientos sobre cómo ver las cosas más claramente  fuera de percepciones y pensamientos negativos. Quiero compartir un par de anécdotas que he tenido en mi vida, en las cuales me he sentido como si mi mundo viniera abajo. Cada una de ellas me ha ayudado enormemente A poner las cosas en perspectiva, reduciendo el estrés y restaurando el equilibrio de nuevo en mi vida.

El primer consejo viene de una cita que escuché una vez. “Cuando llegue el momento de la decisión, el tiempo de preparación habrá pasado.” Hace varios años recuerdo haber reflexionado y tomado la decisión de no enojarme tan fácilmente y aprender a perdonar a los demás mucho más rápido. Nunca he sido el tipo de persona que  grita, pero por dentro me molestaba con los demás a veces. Pensé en esta cita y decidí que iba a tomar la decisión de no enojarme. Un par de semanas después, estaba trabajando con un colega en un proyecto, me habían asegurado que su parte del proyecto había sido terminada con todo cuidado. Cuando llegó el momento de la presentación, confesó que él sólo había completado el 50% del trabajo asignado. Al instante empecé a molestarme y pensé, ¿cuán estúpido puede ser una persona? ¿Por qué no me dijo antes que estaba teniendo problemas trabajando en su arte asignada? ¡Podríamos haber trabajado juntos para hacerlo! En ese momento, en medio de todos esos pensamientos me acordé de mi decisión de no molestarme tan rápido y perdonar. Con más facilidad en ese momento todos los sentimientos de ira comenzaron a desvanecerse. En lugar de perder mi tiempo y energía en señalar con el dedo acusador, me decidí a hablar a nombre de mi colega. Al final del día, la presentación resultó muy bien – todo a causa de la decisión tomada antes de que la situación aún se presente.

El segundo consejo es servir a los demás. Esto probablemente es lo más difícil de hacer cuando se presentan tiempos difíciles, pero hay un efecto calmante que viene de ofrecer un servicio genuino. Yo no estoy hablando de un servicio para obtener algún tipo de reconocimiento o para demostrar a alguien que realmente importa. Estoy hablando de la clase de servicio que viene del corazón. Servicio sincero significa dar a otros la atención, mostrando afecto y el reconocimiento de las fortalezas y talentos de los demás. El hogar y la familia es un gran lugar para comenzar. Si usted vive aislado o no tienen familia, encuentre una manera de servir a sus amigos, vecinos o comunidades es muy bueno también. Si bien no se entiende por completo la ciencia detrás del servicio, no hay duda de que ayudar a los demás libera sustancias químicas importantes como la dopamina – que alivia los niveles de estrés y restaura la salud mental y el equilibrio. Para que esto sea efectivo hay que seguir el primer consejo – usted tiene que decidir de antemano que servir y ayudar a los demás es parte de su estilo de vida. No tiene que ser algo grande – a veces los más pequeños actos simples de bondad o recorrer un largo camino en ayudar a otros a sentirse mejor, mientras que al mismo tiempo nos va aliviando de las fuertes emociones que el estrés trae.

Recuerde que uno de los mayores catalizadores para sentir estrés o ansiedad no es tanto la experiencia o evento, sino que es la forma en que pueden ser percibidos por otros. A nadie le gusta mirarse sin experiencia, sin educación, etc. Muchas veces, sin embargo, estas percepciones están sesgadas porque en realidad, nadie es más crítico que nosotros. La capacidad de ser feliz independientemente de los que otros piensen y de las adulaciones es un gran instrumento  para reducir el estrés y vivir una vida llena de emociones positivas y mantener un estilo de vida saludable.

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