La célula mágica

The Magical Cell-SPANISH

Toda parte de nuestro cuerpo está formada de células.  De hecho, nuestros cuerpos se constituyen de más de 200 tipos diferentes de células.  A pesar de cómo parezcan, donde estén localizadas o qué tipo de células sean, todas las células comparten una estructura química similar.

Las células son organizadas en los órganos, las glándulas y en tipos diferentes de tejidos que forman nuestros huesos, piel, venas, intestinos, etcétera.  Dentro de cada célula hay órganos pequeños conocidos como orángulos.  Todas nuestras células albergan y guardan el misma ADN, el cual son las moléculas genéticas que contienen instrucciones codificadas para la célula, tal como la de cuando crecer, cuando morir, cómo repararse y cómo crear diferentes partes de nuestro cuerpo tales como el cabello, las uñas, las hormonas, las enzimas, etcétera.

¿No le parece interesante que a pesar de los 200 tipos diferentes de células, o de donde están localizadas, cada una contiene y alberga la misma información?  ¿Cómo es posible?  ¿Si todas las células tienen la misma estructura desde el punto químico, por qué parecen tan diferentes el corazón y el hígado?  ¿Cómo producen químicos diferentes y cómo funcionan diferentemente?  Para llevarlo a un paso más, ¿cómo saben los órganos diferentes cómo deben funcionar?  Por ejemplo, ¿cómo sabe una célula del hígado qué debe hacer?  ¿Cómo sabe una célula del páncreas producir insulina en lugar de crear enzimas o alguna otra hormona?  ¿Cómo saben las células en el estómago que tienen que producir los ácidos necesarios para el proceso digestivo?

La respuesta a estas preguntas tiene que ver con los genes dentro de cada célula.  En ciertas células, genes específicos se prenden mientras otros se apagan.  Esto es lo que hace la diferencia de un tipo de célula y la otra.

Algunas células, tales como las células glandulares, trabajan principalmente para producir sustancias complejas, tal como una hormona o una enzima.  Por ejemplo, algunas células en el seno, producen leche, algunas en el páncreas producen insulina, algunas en la membrana de los pulmones producen mocos, y algunas en la boca producen saliva.  Otras células tienen las funciones principales que no tienen nada que ver con la producción de sustancias.  Las células musculares, por ejemplo, se enfocan en la contracción, permitiendo movimiento.  Las células nerviosas generan y conducen impulsos eléctricos, los cuales permiten la comunicación entre el sistema nervioso, (el cerebro y la médula espinal), con el resto del cuerpo.  Las neuronas en el cerebro producen neurotransmisores y capturan información por medio de nuestros sentidos que activan el aprendizaje, el desarrollo intelectual y la memoria, creando archivos y circuitos a medida que aprendemos y pensamos.

Todas estas diferencias se definen antes que nazcamos, cuando somos un embrión en el vientre.  En el momento del embarazo, la mitosis y la citocinesis comienzan, con una célula inusualmente grande, produciendo una cantidad mayor de células más pequeñas, cada una con una copia exacta de la ADN que se ha desarrollado en el zigoto, (un zigoto es una célula que se forma por la unión de la célula del óvulo femenino y el esperma masculino).  El zigoto se desarrolla en un embrión por seguir la instrucción codificada en su materia genética.  En el comienzo, los genes del zigoto no se expresan.

Las actividades tempranas se controlan por el genoma de la madre, (ADN), y por proteínas que fueron depositadas en el óvulo no fertilizado antes de la concepción.  En los humanos, un cambio ocurre después de que 4 a 8 células han sido producidas.  Después de este punto, las células en el embrión comienzan a diferenciarse para formar las estructuras y funciones especializadas que tendrán en un cuerpo adulto.  Las neuronas, las células de la sangre, las células de la piel y otras son formadas en esta temporada.  Estas células entonces se organizan en tejidos; los tejidos se organizan en órganos; y los órganos en sistemas.  Estos sistemas se interactúan los unos con los otros para silenciar ciertos genes en los tejidos, permitiéndolos a activar mecanismos relevantes a esos tejidos u órganos.  Los testes en los hombres, por ejemplo, activan ciertos genes, mientras apaga otros. Aun cuando aquellos genes femeninos existan dentro de las células masculinas, son desactivados y se hacen completamente silenciosos.

Una gran cantidad de inteligencia existe en cada célula.  La diferencia que cada célula demuestra es independiente de cualquier otra célula o sistema en el cuerpo, mas, al mismo tiempo, toda la actividad celular es bien orquestada, mágica y compleja.  Cada célula tiene un mecanismo que controla y regula la actividad.  Estos mecanismos son codificados dentro de los datos albergados por cada célula.  El detalle y las características extraordinarias que definen las células humanas que constituyen los sistemas complejos, y la manera en que estas células usan la energía para sobrevivir, involucra partes grandes y multicelulares.  Cada parte tiene una función espectacular y crea miles de reacciones químicas por segundo que transcriben información a varios tipos de moléculas tales como proteínas, moléculas reactivas, hormonas y neurotransmisores; todos los cuales son capaces de recibir mensajes y enviarlos.  Este proceso es tan exacto que los científicos no pueden descifrar cómo las células pueden ejecutar estos procesos por medio de utilizar los nutrientes de las comidas que nosotros ingerimos.

¿De qué consiste una célula?

Ahora que hemos repasado las funciones generales importantes que las células llevan a cabo, hablemos de lo que consiste una célula.

Toda célula es microscópica en su tamaño, variando entre unos pocos hasta 100 micrómetros de ancho.  Para ayudarle a entender el tamaño, 100 micrómetros es aproximadamente el tamaño del punto al final de esta frase.  Células consisten de ingredientes básicos incluyendo: carbono, hidrógeno, nitrógeno y oxígeno, los cuales constituyen aproximadamente 96% de la célula.  El 4% restando consiste de otros átomos tales como calcio, fósforo, potasio, azufre, sodio, cloro, magnesio y otros microcomponentes.

Estas sustancias se combinan para formar componentes mayores tales como proteínas, carbohidratos, grasas, agua, minerales y sal.  Estos componentes mayores forman la estructura celular.

Cada célula cuenta con una membrana externa que protege todos los componentes internos.  Esta cobertura contiene miles de puertas que permiten los nutrientes, las hormonas, los neurotransmisores y otros químicos penetren la célula.  Estas puertas se cierran a cualesquier sustancias indeseables.

Dentro de la célula hay dos regiones principales: el núcleo y el citoplasma.  El núcleo es el centro de control y contiene los genes y los cromosomas; el citoplasma que rodea el núcleo contiene los orángulos y los fluidos.  Los orángulos son los órganos de la célula.  Realizan una variedad de funciones metabólicas celulares.  Existe un número de diferentes funciones metabólicas tales como el suministro en las fábricas de producción, replicando o manufacturando partes nuevas para reemplazar partes dañadas, sirviendo como un sistema de transporte para entregar nuevas partes armadas o químicos dentro de la célula, y actuando como una planta eléctrica para convertir los carbohidratos y el oxígeno en energía útil.  Es a través de la creación de esta energía que las células puedan ejecutar sus funciones y trabajos.

Funciones celulares importantes

La habilidad de regenerarse

La esperanza de vida de una célula varía, dependiente sobre el tipo de célula.  No importa cuánto tiempo vivan, antes de morir, SE reemplazan a sí mismas, dividiéndose para crear una célula nueva.  Este proceso se llama la mitosis.  Cuánto tiempo vive una célula puede ser de pocos minutos hasta 6 meses.

Entonces, como podemos ver, debido a la edad de nuestras células, nuestros cuerpos no son tan viejos como pensamos o sentimos.  La mayoría de las células en nuestros tejidos se dividen regularmente.  Mientras se mueren las células viejas, son reemplazadas con otras nuevas.  La célula vieja y sus partes muertas pasan por el cuerpo, junto con otros desechos por medio del proceso de la desintoxicación del cuerpo.  Todo esto se realiza todos los días, prácticamente cada minuto de nuestras vidas.

La comunicación celular

La comunicación interna y externa son vitales para mantener la salud y para sostener la vida misma.  Las células se comunican los unos con otros dentro de su microambiente.  Las células también se comunican con el cuerpo entero a través del cerebro.  Esta comunicación dentro del cerebro es esencial debido al hecho que el cerebro colecta información sobre cada célula de entre las aproximadas 60 trillones de células que forman nuestro cuerpo entero.  El cerebro colecta esta información por el uso de las células nerviosas que sirven como un sistema alámbrico extendido, y puede llevar información desde la célula al cerebro, y después transmitir esos mensajes a otras células en el cuerpo, utilizando químicos creados por las células cerebrales.

Las células también pueden comunicar por medios inalámbricos para mantener el equilibrio y regular la actividad celular.  Esto se hace por hormonas que son creadas por ciertas glándulas, órganos y células especializadas.

El balance interno dentro de cada célula es posible solamente cuando el entorno externo alrededor de nuestros cuerpos está en equilibrio.  Esto, por supuesto, es imposible por causa de tantos cambios diferentes que enfrentamos al diario.  Las cosas como la temperatura, la humidad, y la presión de la atmosfera en la tierra están cambiando constantemente.  Además, compartimos este planeta con otras especies, así que siempre estamos expuestos a microorganismos alrededores que respiramos o tocamos.  La exposición a los químicos hechos por hombres y los perjuicios creados por nuestras propias decisiones tales como el no dormir lo suficiente, el no comer lo consistentemente, la mala nutrición, el estrés o la falta de actividad también dificultan el equilibrio externo.  Afortunadamente, las células son dotadas con genes que activan y desactivan la reparación, y con mecanismos que mantienen el balance interno para evitar la muerte celular que ocurriría frecuentemente si el cuerpo contara solamente con el equilibrio externo.  Todo esto se debe a la comunicación celular entre las células a través del cerebro, el cual desempeña un papel muy significante en evitar las dolencias y enfermedades.

La apoptosis

La reparación celular es la habilidad de la célula de reemplazar partes individuales que han sido dañadas por las toxinas, por la mala nutrición y por las infecciones de bacterias.  Todos los orángulos en la célula tienen funciones específicas que hacen posible la reparación celular.  Aun el daño hecho al nivel del cromosoma se puede reparar.  Sin embargo, si la reparación no es posible por causa de daños extensivos,  la célula pasa por un proceso en que se mata a sí misma para el beneficio del resto del cuerpo.  La célula muerta es eliminada, y las células circunvecinas, totalmente enteradas de la situación, se comunican entre sí y eligen una célula saludable de entre ellas que se divida por la mitosis y llene el espacio vacante.

Las células contienen toda la información que necesitan concerniente a los materiales necesarios para cumplir sus responsabilidades.  Debido a la cantidad de trabajo que las células desempeñan continuamente, se cansan y se gastan.  Como consecuencia, las células están constantemente reparándose y reemplazando sus partes. Esto requiere material, el cual viene en forma de nutrientes.  Nuestra salud entera y microscópica depende de la buena nutrición.  Las células saben cómo procesar estas moléculas para crear componentes complejos gracias a la inteligencia encontrada en cada célula.  Si nosotros dejamos incrementar una deficiencia nutricional en nuestro cuerpo, con el tiempo el daño celular es inevitable, llevando a la enfermedad crónica y otras enfermedades serias a lo largo de nuestra vida de adultos.  A menudo estos hábitos empiezan en nuestra niñez y adolescencia debido a la falta de educación.  Sin el grupo correcto de nutrientes, les es difícil a nuestras células resolver los perjuicios y realizar las reparaciones necesarias.  Aun peor, las células no pueden iniciar los mecanismos de defensa, tal como la apoptosis, resultando en una proliferación de células dañadas y la enfermedad crónica eventual.

La vigilancia constante

Las membranas celulares contienen químicos y moléculas que pueden leer cualquier cambio que ocurre en su microambiente.  Esta actividad sensoria permite que la célula produzca impulsos y que se comunique internamente con el núcleo de la célula.  El núcleo inicia la comunicación que requiere una respuesta de otras partes del cuerpo, de las células circunvecinas o del cerebro para iniciar la reparación y sanación.

Por ejemplo, el comer carne de alta grasa, consumir carbohidratos simples o comer en exceso, activan una respuesta inflamatoria.  Estas comidas prenden signos de alerta dentro de la célula.  Los sensores en la membrana celular producen un estímulo que viaja al núcleo de la célula.  De allí, ciertos genes se activan que crean citoquinas e inflamasoma, (NLRP3), como si hubiera una infección o toxina invadiendo el microambiente de la célula.  Cada una de las células involucradas en los procesos digestivo y metabólico donde las grasas y carbohidratos pasan, responde de esta manera.  Algunas células serán más afectadas que otras, tal como el hígado.  Normalmente, las células resolverán estos problemas por sanarse a sí mismas a través de otros caminos de respuestas. Sin embargo, si alguien sigue comiendo altas cantidades de carnes grasosas y carbohidratos simples, los tejidos en el sistema digestivo quedarán hinchados e inflamados.  Esto activa las células inmunes que lastimen el hígado, llevando a lo que se conoce como la enfermedad del hígado grasoso y eventualmente progresando a ser la cirrosis.  Es importante notar también que la producción interna constante de estos químicos por la célula, mata las células inmunes y debilita el sistema inmunológico.

Pensamientos de conclusión

Toda célula responde al estrés emocional.  El estrés causa que  los cambios químicos se realicen en el cerebro y en el cuerpo.  Cuando el estrés se resuelve y la causa de nuestros sentimientos o peligro ha pasado, todo vuelve a la normalidad.  Si el estrés se hace crónico, estos cambios químicos son constantes, creando una variedad de problemas físicos que afectan las células en nuestros órganos y tejidos.

Las células también pueden servir como un disco duro de memoria, grabando cada pedacito de información, utilizando nuestras células cerebrales como una base de datos de inteligencia.  Las células del cerebro capturan toda la información enviada por todas las células del cuerpo.  Las células del cerebro toman de esta información y organizan, calculan, archivan, compilan y envían de regreso un reporte a toda célula en el cuerpo, concerniente a la condición y el estado de cada una de las, 60 trillones de otras células en el cuerpo.  La capacidad de cada célula de tener esta información es fundamental para la salud y el bienestar.

Esto demuestra que nuestro cuerpo no es solamente una máquina; nuestro cerebro no es solamente una pieza de hardware, sino se constituyen de trillones de partes inteligentes que trabajan en conjunto para mantenernos vivos.  Ellos reparan, sanan, dan de comer y se sostienen los unos a otros, produciendo una variedad de químicos naturales por medio del uso de los micronutrientes, y sostienen la vida por el uso de los macro nutrientes, (proteínas, carbohidratos, grasas, agua).   Todas las funciones corporales se sostienen y dependen de los nutrientes derivados de plantas y algunas proteínas animales.

El hecho que nuestras células son altamente inteligentes afirma la existencia de un Creador Supremo en el diseño de nuestros cuerpos.  Nuestro cuerpo y cerebro son perfectamente diseñados para aprender a través del uso de nuestros sentidos, crear pensamientos y ser creativos.  Hasta somos capaces de generar la felicidad.  A medida que damos propósito a nuestras vidas, el cerebro es capaz de adaptarse, y las células de nuestro cuerpo pueden producir expresión genética.  En ello se encuentra la verdad de que nuestros pensamientos influyen directamente la salud de nuestras células.

Los pensamientos negativos e irrazonables crean toxicidad en el cerebro, afectando la salud óptima.  Debido al papel que el cerebro lleva en respaldar los sistemas importantes de las funciones corporales, tales como el inmunológico, el endocrino y el digestivo, todos se afectan.

Por lo contrario, los pensamientos positivos ayudan al cerebro a funcionar en niveles óptimos.  En estas circunstancias, su cerebro tiene la capacidad de ser más creativo debido a la conexión y comunicación entre la sección límbica y la, neo-corteza del cerebro.  Esta habilidad de estas dos secciones de comunicarse mayormente la una con la otra nos permite vivir felizmente y pacíficamente.  Esto permite nuestro sentido de bienestar y conducta para trabajar independientemente de las circunstancias o situaciones externas.

La buena noticia es que, igual como cualesquier otras células, nuestras células cerebrales pueden sanarse también.  Podemos cambiar de vivir nuestras vidas a través de un lente egoísta y negativo, (el cual se enfoca principalmente en nosotros mismos), a vivir nuestras vidas dirigidas por valores, compasión, empatía y sabiduría, a pesar de los retos o pruebas que enfrentemos.  No importa dónde nos encontremos, estas características humanas positivas son la brújula que conducen a la salud y el gozo en nuestras vidas.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out /  Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out /  Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out /  Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out /  Change )

Connecting to %s