Los valores (pt. 2)

Value blog cover part 2-SPANISH

En uno de nuestros artículos recientes,  escribí acerca de los valores.  Hablé de cómo los valores transciendan la cultura, la raza, la etnicidad y la nacionalidad porque los valores están codificados en nosotros.  Para muchos, esta serie grabada de información que nos ayuda a discernir entre el bien y el mal, se llama una consciencia.  Estos valores trabajan como un juego de herramientas para ayudarnos a tomar decisiones.  Después de escribir el artículo previo acerca de los valores, comencé a tener más pensamientos e impresiones que quería compartir, así que pensé que sería más lógico crear un blog de Los Valores, parte 2.

Como todos hemos experimentado, aunque tengamos valores que nos animan y empujan a tomar buenas decisiones, no siempre los seguimos.  Esto crea daño por causa del conflicto interno creado en nuestras mentes.  Este daño va más allá del aspecto mental debido a cómo  la mente funciona al controlar los mandos físicos del cuerpo.  En pocas palabras, cuando la mente se altera, no puede mantener su bioquímica en balance.  La inhabilidad de balancear las hormonas y los neurotransmisores siempre lleva a perjuicios físicos y, si no se corrige, al desarrollo rápido de enfermedad crónica.

No obstante, nuestros cerebros están diseñados para reconciliarse y sanarse del daño que sufren debido a las decisiones equivocadas que hacemos.  Cuando decidimos corregir nuestro rumbo, el cerebro registra y capta esa decisión como una acción buena.  Esto es lo que hace posible el crecimiento y felicidad personal.  Si por alguna razón, hemos dejado nuestros valores por meses o hasta años, pero después, tomamos la decisión de cambiar y reconciliar nuestras vidas, es este mismo mecanismo que nos ayuda a restaurar el crecimiento personal y la felicidad a nuestras vidas.

La decisión de reconciliar y admitir nuestras propias fallas puede ser difícil; sin embargo, es más difícil vivir una vida en la cual siempre nos estamos engañando.  Si no reconciliamos nuestros errores, sean grandes o pequeños, comenzamos a acumular problema tras problema, haciendo nuestra carga más pesada.  Esto afecta la buena función de nuestro cerebro y crea una división de emociones, intelecto e instintos.  Necesitamos recordar que en adición a la habilidad de nuestro cerebro de procesar los pensamientos, también tiene una variedad de funciones y conexiones con el resto del cuerpo.  Cuando existe la falta de balance en cualquier área del cerebro, ésto nos provoca una serie de daños, causados por pensamientos ilógicos e irrazonables.  Estos pensamientos causan estrés crónico, la depresión, la hostilidad, los sentimientos de indiferencia, el aburrimiento, las distracciones, la fatiga, bajo autoestima y trastornos obsesivos.

Repasemos algunas de las creencias que están a la raíz de algunos de estos problemas más grandes.  Una actitud pesimista es muy perjudicial.  Repitiéndonos creencias tales como “nada me sale bien”, nunca ayuda a solucionar ninguno de los problemas que enfrentamos.  Pensando que “las cosas siempre son mi culpa”, también distorsiona la verdad y la realidad de nuestras vidas.  Al pensar así limita la habilidad innata del cerebro de solucionar el problema.  Muchas veces, pueden surgir problemas  que no son la culpa de nadie.  Otra creencia popular nos haría pensar que “no puedo hacer nada para mejorar”.  Esto está lejos de la verdad.  Cuando creemos que nosotros no podemos o que otros no pueden cambiar, estamos negando el atributo humano más fundamental, “el deseo de progresar”.

Todos estos conceptos y creencias son tóxicos al cerebro.  Esto termina afectando al cuerpo también por causa de los cambios químicos que se realizan en la mente cuando nosotros guardamos, o nos rendimos, o nos hacemos esclavos de estos paradigmas.  Generalmente, la mayoría de los perjuicios empiezan tan lentamente que son imperceptibles. Sin embargo, el vivir de esta manera, nos mantiene atrapados y convencidos de creer que necesitamos la aprobación de otros para gozar de la vida.  Interesantemente, la aprobación nunca es suficiente y siempre quedamos careciendo de  confianza, aun cuando los demás sí brindan algún tipo de aprobación o cumplido.

¿Entonces, cómo comienzan estos cambios y daños iniciales?  Nos llegan a medida que comprometemos nuestros debido a las pequeñas mentiras o las ilusiones egoístas.  Son las cosas pequeñas que se van acumulando con la suma final de una vida vacía.  Todo este daño, pensando y actuando negativamente gradualmente impacta nuestra salud emocional hasta que nos sentimos como víctimas, negándonos  la felicidad.  Muchas veces estos sentimientos de victimización pueden llevarnos a querer ejercer dominio sobre otros, creando en nuestras mentes un sentido de derecho y de ser superior a los demás.  En otras ocasiones puede llevarnos a crear un hábito de vivir nuestras vidas sin pensar y sin que nos importe el daño colateral que nuestras acciones tienen sobre los que nos rodean.  O tal vez, en nuestro deseo de impresionar a otros, seleccionamos cuales valores queremos exhibir y los usamos para crear un sentido de auto dignidad que ostentamos con el fin de sentirnos mejores que los demás.  Sea como sea la manera que escogemos para manifestar nuestro sentido de evadirnos de nosotros mismos y de los valores que sabemos que son verdaderos, una cosa es cierta; cuanto más tiempo vivimos de esta manera nos convertimos en una persona emocionalmente más insegura e infeliz.

Existe una razón por la cual no podemos encontrar la felicidad de esta manera.  Déjenme describir lo que pasa en el cerebro cuando hacemos cambios de justificaciones que van en contra de los valores y consciencia que son genéticamente codificados dentro de cada uno de nosotros.  La región de la corteza del cerebro  es responsable por la razón, la lógica, y la toma de decisiones.  Esta región es el centro de nuestra consciencia.  A diferencia de otras redes y circuitos, esta herramienta de la mente no es creada por el cerebro.  Igual como cualquier otra parte de nuestro cuerpo, el cerebro consiste de tejidos.  Estos tejidos se componen de moléculas y átomos.

La materia, (las moléculas y los átomos), que constituyen esta parte de nuestro cerebro no tiene la habilidad de crearla.  Más bien, esta parte del cerebro es creada por designio de Dios.  Tal como el corazón fue creado para bombear de cierta forma; tal como nuestros pulmones son diseñados a filtrar el aire en una manera específica; así también es nuestro cerebro diseñado para entender la verdad y el error para mantenernos saludables y para vivir vidas realizadas.  La habilidad de elegir por nosotros mismos está programada en la corteza del cerebro.  Es un don de herencia, provisto a nosotros para que seamos responsables por las decisiones que hagamos.  Este área del cerebro también nos ayuda a recibir información, procesar información, aprender nuevos conceptos, recordar memorias y proporcionarnos una guía de cómo debemos comportarnos e interactuar con la humanidad.

La sección de la corteza del cerebro también envía signos a la sección límbica.  La sección límbica es el área del cerebro que procesa los pensamientos conscientemente.  Estos signos enviados por la sección límbica son impresiones que nos guían y ayudan a tomar mejores decisiones, sean para detenernos cuando estamos a punto de tomar una mala decisión , o para animarnos a tomar una decisión correcta.  Estas impresiones son la forma en que el cerebro nos comunica  cómo mejorar y reparar nuestra salud mental y emocional.  Todos nosotros, en algún momento u otro, hemos tenido estos sentimientos que parecen llegar de la nada, y aun así, en el mismo momento sienten cómo algo más allá de nuestro propio intelecto lógico y consciente.

Cada uno de nosotros es una obra en proceso, y necesita de reparación y sanación.  Aquí están algunos consejos útiles para ayudarnos a salir y solucionar los desafíos emocionales en los cuales nos encontramos:

  • Recuerde que la región de su corteza en el cerebro está vigilante de nuestra conducta, y está lista para rescatarnos de nosotros mismos.  Siga las impresiones que le llegan.
  • Conéctese con su familia y con la naturaleza regularmente.
  • Aspire expandir su visión.  No deje que su ego dicte su propósito; más bien, deje que su deseo de ayudar a otros le guíe en cómo realizar su futuro.
  • Asegúrese de dormir las horas suficientes.  Aparte tiempo para meditar y pensar también.  Tome el tiempo para estudiar algo que le interese.
  • Tome el tiempo para la actividad física.
  • Aparte el tiempo para el entretenimiento sano.
  • Evite el alcohol, el fumar, y el uso de drogas legales e ilegales.
  • A menos que sufra de anemia o de la osteoporosis, no se preocupe tanto de siempre tomar suplementos.  Si usted come saludablemente e incorpora alimentos nutritivos, recibirá cada vitamina y micronutriente que necesita.
  • No se retire de los demás.  Si está casado, mantenga una relación estable con su cónyuge.  Haga un cometido de trabajar con ellos en proyectos que les ayuden, el uno al otro, a su familia y a la comunidad.

Recuerde que toda conducta negativa empieza con un pensamiento.  A medida que repitamos conductas negativas, se comienzan a formar circuitos neurales en el cerebro, creando paquetes de pensamientos.  En un esfuerzo de prevenir el gasto de demasiada energía, el cerebro hará estas conductas automáticas.  Cualquier cosa que active estos paquetes de pensamientos, activa áreas del cerebro que crean emociones fuertes.  Estas emociones crean sentimientos tales como la tristeza, el temor, la ansiedad, el resentimiento, el odio, etcétera.  La manifestación de estos sentimientos depende de cómo escoge reaccionar.  ¿Se ve como una víctima?  ¿Se cree superior a los demás?  ¿Cree usted que tiene que mantener el control sobre otros y sobre cada situación?  La forma en que estos circuitos y pensamientos están diiseñados, y la reacción que se lleva a cabo, varían de una persona a otra.

Un ejemplo de como todo esto se lleva a cabo, digamos por ejemplo que yo tengo pensamientos repetidos en que me digo a mí mismo que soy necio.  Hay áreas en el cerebro que se activarán.  Si yo digo que mí vida siempre es un desastre, otras áreas del cerebro serán activadas.  Si yo tengo pensamientos sexuales, regiones instintivas se activan también.  A la inversa, cuando pensamos positivamente, ciertas áreas del cerebro se activan también.  Cuando yo sigo una impresión, por ejemplo, la corteza frontal desarrolla intuición.  Si yo creo que puedo aprender, áreas intelectuales del cerebro se activarán.  La clave de cómo pensamos se encuentra en balancear nuestras vidas entre el intelecto, la emoción, el instinto y la intuición.  Es importante mantener este balance porque, si estamos constantemente usando solamente una parte de nuestro cerebro, las otras áreas retrocederán en su desarrollo.  El balance trae la felicidad, la salud emocional y física, y un sentido de pertenencia.

Mientras mantenemos ese balance, un deseo innato crece por dentro de nosotros, de explorar y aprender.  Se aumenta la creatividad.  Recuerde que si nos ponemos en una situación no deseada o en circunstancia donde estamos comprometiendo nuestros valores, el cuerpo siempre será afectado y proveerá advertencias.  Los síntomas tales como la fatiga, el insomnio, cambios en el estado de humor, la falta de motivación, el dolor o la enfermedad, son todos, maneras en que el cuerpo nos advierte que algo está mal.  Tenemos que tener en mente que somos imperfectos y que vamos a cometer errores.  La clave no es vivir perfectamente; la clave es actuar con rapidez a reconciliar nuestras imperfecciones y errores.  Esto es cómo nos reparamos del daño.

Phytotherapi es una compañía que se compone de personas como usted y como yo, quienes tenemos  una meta alta de eliminar los problemas que nos causan dolor.  Ahora que comience a pensar y considerar los asuntos y problemas que usted quiera reconciliar y cambiar, usted puede comenzar, preguntándose las cosas siguientes:

  • ¿Estoy viviendo mi vida basada sobre percepciones o pensamientos falsos?
  • ¿Cuál es mi motivación por actuar cómo actúo?
  • ¿Por qué pienso en la manera que pienso?

Hay tantas maneras diferentes de ver el mundo que nos rodea.  El entender la base de nuestros pensamientos es el comienzo de encontrar la sanación.  ¿Estamos basando nuestros pensamientos y nuestra conducta sobre temores?  ¿Estamos tratando de esconder nuestras inseguridades?  Cuando aceptamos la realidad que no somos perfectos y que contamos con una serie de valores provistos a nuestras mentes para ayudarnos a vivir una vida más feliz, más saludable y más satisfactoria, permitiremos a nuestros cerebros la habilidad de revertir cualquier daño que posiblemente hayamos causado a nosotros mismos.

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