Los problemas en el sistema inmunológico

Immune System Problems (1)

El sistema inmunológico es una línea de protección asombrosa en nuestros cuerpo el cual se compone de una variedad de células, aunque hayan sido creadas en lugares específicos del cuerpo, una vez que hayan sido revisadas y probadas, son enviadas por el torrente sanguíneo a ciertas áreas y allí esperan por alguna llamada de emergencia o se envían a patrullar el cuerpo. Como un equipo de paramilitares, ellas posesionan habilidades especiales, armas y conocimiento, manteniendo comunicación eficaz y constante para asegurar que el cuerpo esté funcionando correctamente.

El cuerpo contiene más de 60 trillones de células. Cada célula contiene un mecanismo interno que la permite repararse y regenerarse. Las células se comunican unas con otras por la producción de químicos, mientras el cerebro comunica utilizando nervios y hormonas. Cada célula en nuestro cuerpo es diseñada a reconocer a invasores y materia extranjera. Una vez detectado, las células producen un químico que alerta al cerebro y a las células circunvecinas del peligro posible. El cerebro entonces, produce hormonas que activan ciertos neurotransmisores que producen citoquinas, dando la alerta a las células inmunes.

Cuando son  llamadas a la acción, las células inmunes usan su sistema de GPS muy preciso para guiarlas al lugar exacto que necesita ayuda. Es interesante notar que cuando las células inmunes son llamadas, el resto del cuerpo abre un “camino” que las permite viajar al área comprometido con rapidez extrema. La inflamación, el dolor, la rojez y la fiebre son manifestaciones que las células inmunes están en acción. Una vez que las células dañadas se remueven y nuevas células saludables han tomado su lugar, todo vuelve a la normalidad. Durante este proceso, tipos diferentes de células inmunes están envueltos. Como podemos ver, existe una participación y conexión de una variedad de tejidos en partes diferentes del cuerpo en cualquier momento cuando las células inmunes están trabajando.

Las funciones principales de las células inmunes son:

  • Matar y descomponer las células dañadas e irreparables
  • Destruir las células cancerosas
  • Matar la bacteria, los virus y los hongos
  • Grabar la información de cualquier molécula extranjera que entra el cuerpo
  • Grabar la composición de gérmenes para evitar infecciones rápidas
  • Responder a las infecciones

Las células inmunes son creadas en regiones diferentes del cuerpo. Algunas son creadas en la médula de los huesos y la mayoría son creadas en la parte superior de las piernas. Otro tipo de célula inmune se hace en el bazo, (localizado bajo las costillas bajas). La glándula del timo, (localizada en el centro del pecho, al lado del corazón, es responsable por la producción de muchas células inmunes. Además, el timo regula la respuesta inmunológica, la producción de las células inmunes y monitorea la actividad de las células inmunes a través de todo el cuerpo.

Es asombroso pensar que hay más de 12 trillones de células inmunes en el cuerpo. Con toda esa protección, sería fácil suponer que estamos bien y que nunca llegaremos a estar susceptibles a las enfermedades crónicas, las infecciones o el cáncer. Sin embargo, el sistema inmunológico puede funcionar en su mejor nivel solamente cuando hay un balance saludable de hormonas y neurotransmisores. Solo recién hemos apreciado bien, que los dominios tradicionalmente separadas de la endocrinología, la inmunología y la microbiología, (con sus partes respectivas; el cerebro, las glándulas, el tracto digestivo, las células inmunes y la microbiota), todos trabajan juntos para mantener el sistema inmunológico a su mejor nivel. Cualquier aumento en los niveles de cortisol, afecta seriamente su eficiencia. El cortisol particularmente impide la glándula del timo, impactando profundamente el sistema inmunológico. Los niveles de cortisol se aumentan cuando estamos bajo el estrés. Bajo el estrés crónico, el sistema inmunológico sufre un golpe grande. La falta de nutrientes y del sueño, (los adultos necesitan 7-8 horas y los niños necesitan 9-10), también tienen un impacto grande en la buena función del sistema.

Cuando se compromete el sistema inmunológico, muchas cosas ocurren. Uno de los efectos más dañinos es que las células inmunes se producen incorrectamente. Estas células inmunes no son capaces ni eficaces. No pueden reconocer las células malsanas, dejándolas sin molestias. Así es cómo las enfermedades crónicas pueden desarrollarse. Las células inmunes ineficientes tampoco pueden distinguir entre las células saludables y las cancerosas. Esto crea un ambiente donde las células cancerosas continúan creciendo hasta formar tumores. Cuando estas células inmunes encuentran gérmenes, no responden inmediatamente, dando tiempo a los patógenos para esparcir e infectar el cuerpo. La sanación de estas infecciones también demora más que lo normal. Esto lleva a la inflamación extendida que afecta aún más la respuesta inmunológica y a  otros órganos.

Otro problema es cuando alguna enfermedad es causada por el mismo sistema inmunológico. Cuando las células inmunes no están funcionando completamente, empiezan a atacar los tejidos saludables porque no pueden distinguir entre las células saludables y las malsanas. Esto crea enfermedades autoinmunes tales como la artritis reumatoide, el lupus, la psoriasis; todas las cuales afectan otras áreas del cuerpo tales como las coyunturas o la piel.

Es importante notar que las células inmunes tienen otros ayudantes llamados las microbiomas. Estas son bacterias buenas que viven en nuestro tracto intestinal. Hay más de 800 tipos de bacterias que viven pacíficamente en colonias en el tracto digestivo.  Un poco de la comida que consumimos da de comer a estas bacterias, permitiéndolas a producir ciertos productos secundarios. Estos productos secundarios ayudan a mantener el tracto intestinal saludable. Algunos de los químicos que ellos producen ayudan a transmitir datos e información a nuestras células inmunes, reportando el estado de las comunidades de bacterias. Estos químicos también ayudan a prevenir inflamación crónica e inducen respuestas hormonales normales. Los desbalances en las colonias de bacterias afectan nuestro sistema inmunológico y nuestro cerebro. La nutrición insalubre es el culpable más común que afecta este orden y balance microbiano. Por ejemplo, una dieta de baja fibra causa desastre en nuestra salud intestinal. En un ambiente saludable, los microbios descomponen la fibra fermentada que nutre las células en los intestinos. A medida que los microbios descomponen la fibra, los productos secundarios resultan, los cuales inician la comunicación con nuestro sistema inmunológico y los nervios en el cuerpo. Esto no puede pasar si no estamos consumiendo suficiente fibra.

Los antibióticos también tienen un impacto negativo sobre el sistema inmunológico. Los antibióticos matan toda bacteria, incluso muchas de las buenas bacterias que trabajan en conjunto con el sistema inmunológico. Esto crea daño que afecta el cuerpo entero.

Otra parte importante del sistema inmunológico es una región llamada el nervio vago. El nervio vago se comunica con el timo, el bazo y las células inmunes por medio de un neurotransmisor llamado la norepinefrina. Esta área recibe mensajes de los tejidos dañados o comprometidos. También recibe mensajes siempre cuando hay una cantidad elevada de moléculas inflamatorias en el torrente sanguíneo. Cuando recibe estos mensajes, devuelve signos para impedir la producción de TNF, una sustancia en el cuerpo que causa inflamación, y si no se detiene, puede llevar a un número de enfermedades en el sistema inmunológico. Obstruyendo la TNF es esencial para controlar la inflamación, y constituye una parte importante de la regulación de respuestas inmunes. Toda esta comunicación se hace por reflejos y previene que el sistema inmunológico trabaje demasiado o muy poco y también mantiene nuestras células protegidas en el proceso.  Sin embargo, el estrés crónico siempre interrumpe esta comunicación.

La elevación local y sistémica de las citoquinas pro-inflamatorias activa la conexión entre el hipotálamo, la pituitaria y las suprarrenales. También produce corticoprofina que impulsa la respuesta corporal al estrés. Esto causa un disturbio a los neuropéptidos, cambiando nuestro estado de ánimo y comportamiento. Este cambio estimula la glándula pituitaria anterior y suelta la hormona ACTH, estimulando la liberación de cortisol para la glándula suprarrenal.

Cuando los niveles de sobrepeso u obesidad son constantes, la inflamación ocurre, la cual estimula la glándula suprarrenal a crear las hormonas mencionadas arriba. Esto causa un ciclo de estrés perpetuo, todo lo cual se debe a las reacciones inflamatorias. Esto indica, que bajo condiciones normales, el sistema inmunológico y el sistema neuroendocrino se coordinan para asegurar el mantenimiento de la homeostasis.  De hecho, bajo el estrés crónico, hay poca concentración de la hormona esteroide anti-inflamatoria.

Como ya hemos delineado, el estrés crónico es un problema común que lleva a trastornos inmunológicos. Otros factores incluyen un desbalance de las poblaciones de las bacterias, la falta de sueño, la mala alimentación, el desbalance de los neurotransmisores, el desbalance hormonal y la inflamación crónica. Las manifestaciones comunes de un sistema inmunológico comprometido incluyen una baja defensa inmunológica, (las influenzas y las infecciones duran varios días), y alergias, (las cuales básicamente ocurren cuando las células inmunes son incapaces de reconocer ciertas comidas o materia extranjera como pelo de animal. Las alergias ocurren cuando las células inmunes piensan que el pelo de animal, o el polen, o ciertas comidas sean patogénicos, y las células empiezan a atacar.  Los tejidos circunvecinos llegan a ser víctimas en el proceso, llevando a síntomas tales como la hinchazón, las lágrimas, un exceso de mocos y la inflamación en áreas locales o en todo el cuerpo.

Nuestros protocolos inmunes de Phytotherapi, proporcionan las herramientas que permiten al cuerpo a curar y restaurar el sistema inmunológico a su fuerza óptima. Incluye las herramientas para ayudar al cuerpo a restablecer ciclos de reflejos de nuestro sistema nervioso al timo y el bazo, y para evitar los extremos, bajos y altos, de las respuestas inmunes.

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