El estrés y la ansiedad

Stress and Anxiety-SPANISH

Cada día nos despertamos esperando que las cosas salgan de cierta forma.  La vida, sin embargo, rara vez sale como planeado.  O estamos flexibles a los cambios que surgen o estas sorpresas nos llevan a algún tipo de ansiedad y estrés.  El estrés también puede resultar en cualquier momento que estamos lidiando con proyectos importantes o situaciones que requieren de extra atención y enfoque.

A menudo cuando pensamos acerca de sentir estresado, lo relacionamos con episodios grandes e impactantes tales como perder un empleo, pasar por un divorcio, o la muerte de un ser querido.  Sin embargo, incidentes estresantes ocurren todos los días.  Por definición, el estrés ocurre siempre cuando sentimos cualquier grado de tensión o presión.  La palabra clave en esa definición es “cualquier”.  No importa cuán grande o pequeño que sea esa presión o tensión; siempre que hay algún nivel, el estrés estará presente.  Cualquiera con niños conoce la tensión que surge cuando un niño está molesto.  Los estudiantes saben que la presión viene cuando se les requiere cumplir algún proyecto.  Los niños sienten el estrés cuando están aprendiendo cómo expresar sus emociones.  Aun los bebés están bajo presión cuando están aprendiendo a dormir por sí solos.

El estrés, por sí solo, es un mecanismo útil.  Cuando se implementa apropiadamente, el estrés nos ayuda a desarrollar la habilidad de aprender y hacernos más sabios.  Nos proporciona con experiencia para que podamos ayudarnos a nosotros mismos y a otros en el futuro.  El estrés nos provee la habilidad de encontrar resoluciones a los problemas, muchas veces, sacando lo mejor de  nosotros.  Por ejemplo, cuando un universitario anticipa un examen, el estrés que siente le puede ayudar a planificar su semana y cuánto tiempo dedicará a estudiar para poder sacar las marcas que desea tener.  A medida que trabaje hacia su meta, llega a ser más atento y aprende cuánto tiempo se requiere para alcanzar las marcas deseadas.  Esto le permite a ser más proficiente en cómo estudiará en el futuro.  Esto también le ayudará a desarrollar ciertos atributos y habilidades que podrá llevar consigo en su vocación futura y hasta en su vida personal.

Aun cuando muchos de nosotros pensemos que el estrés es algo que afecta nuestras mentes solamente, nada podría estar más lejos de la verdad.  La mente y el cerebro están increíblemente conectados.  Cada pensamiento que tenemos afecta nuestro cuerpo.  Hay un número de estudios clínicos que demuestran que el cómo pensamos tiene un efecto directo sobre nuestra salud.  Ningún pensamiento escapa sin una consecuencia, incluso los que nunca son expresados en voz alta.  Es porque el cerebro es el epicentro de todo lo que pasa en nuestros cuerpos.  El cerebro procesa la actividad de todos los 60 trillones de células que constituyen nuestro cuerpo.  Utiliza esta información para monitorear, regular y mantener el balance y el orden del cuerpo entero.  Por medio de usar toda la información que viene de los tejidos y células, las células neuronas en el cerebro hacen calculaciones de las combinaciones químicas necesarias u obstruye la producción de ciertos químicos.  Estos datos se usan también para hacer ajustes a la distribución de la energía y los nutrientes, todo contingente sobre la información que recibe del resto del cuerpo.  Esta información se comunica a través de los mensajeros que viajan por los nervios y hormonas que prenden y apagan los mecanismos.  Cada día el cerebro activa cientos de miles de interruptores sin ningún esfuerzo de nuestra parte.  El estrés es uno de aquellos mecanismos que se activan por sí solos cuando percibimos cualquier nivel de daño o amenaza posible.

Recuerde que esa amenaza o ese daño refiere a mucho más allá del peligro físico.   Refiere a cualquier obstáculo que posiblemente perjudica algo que nosotros consideramos importante.  Eso puede ser nuestro trabajo, nuestras finanzas o aun cómo esperamos que salga la cena cuando estamos en casa.  Recuerde también que esa amenaza y ese peligro son subjetivos, significando que están basados sobre las percepciones, los paradigmas y los pensamientos que hemos internalizado.  El estrés tiene mucho más que ver con nuestras percepciones de una situación que lo que tiene que ver con el evento mismo.  Es por eso que lo que estresa a una persona, no necesariamente estresa a otra.  Aun cuando las personas sienten el estrés, el nivel de estrés que las dos personas pueden sentir por exactamente la misma situación puede variar significadamente.

Una vez que el cerebro activa el mecanismo de estrés, un número de cambios fisiológicos se llevan a cabo.  El cerebro envía signos a glándulas específicas localizadas directamente arriba de los riñones.  Estas glándulas, conocidas como las glándulas suprarrenales, empiezan a producir dos hormonas muy potentes, la adrenalina y el cortisol.  Las hormonas son mensajeros poderosos que causan que el cuerpo actúe en maneras específicas.  La adrenalina y el cortisol causan la distribución de cantidades aumentadas de energía a los músculos y al cerebro.  Esto es un fenómeno interesante porque proporciona una dosis sobre alimentada de fuerza a los músculos y al cerebro para que puedan efectuar sus tareas extremadamente rápido.  Con esta energía adicional, células especiales en el cerebro conocidas como neuronas se ponen de alerta y se prenden electromagnéticamente para recordar memorias y conocimiento a  velocidades como un rayo.  Esto se hace para que el cerebro pueda presentar una solución lógica al problema presente lo más pronto posible.

Es increíble pensar cómo este proceso funciona con el fin de sobrevivir.  Piénselo, si usted está caminando en la calle, y de repente viene un carro directamente hacia usted, usted no tendría el tiempo de comenzar a pensar en un nivel consciente de lo que debe hacer para salvar su vida.  Sencillamente no hay tiempo suficiente.  Dado a que percibe el peligro enfrente, el estrés se activa y el cerebro rápidamente tamiza entre toda pieza de información que jamás ha almacenado para calcular ángulos, objetos, dimensiones, patrones, velocidades y cualquier otra cosa que pueda recordar para generar una solución rápidamente para que usted pueda quitarse del camino y evitar un accidente.

Ya hemos mencionado que el cerebro recibe energía extra para poder crear soluciones y respuestas en las situaciones estresantes.  La energía, sin embargo, no aparece de la nada.  Con el fin de que esa energía extra llegue al cerebro y a los músculos, otros sistemas donan parte de la energía que ellos típicamente usan.  Tres sistemas en particular donan más que una porción justa de esta energía, el sistema inmunológico, el sistema endocrino, (hormonal) y el sistema digestivo.  En vista de que el estrés fue diseñado como una respuesta temporaria en momentos de crisis o aprendizaje, esta redistribución de energía no tiene nada de efectos secundarios.  Volviendo al ejemplo del carro en la calle, estamos hablando solo de un momento breve.  Una vez que el accidente haya sido evitado, y usted se siente a salvo, el incidente queda reconciliado, ya que usted sabe que puede seguir con su día sin la amenaza de ser atropellado por el carro.  El cerebro, siguiendo la impresión de que todo está bien ahora, entonces desactiva el mecanismo de estrés, y nuestro balance fisiológico y la distribución de energía vuelven a su normalidad.

Los problemas ocurren cuando los incidentes estresantes no son reconciliados.  En estas situaciones, el estrés dura períodos prolongados y consistentes.  Esta distribución desigual de energía crea daño en un número de formas y conduce al desarrollo de enfermedades crónicas.  La enfermedad particular y el plazo de tiempo para el desarrollo de la enfermedad varían de una persona a otra.  Los factores pueden incluir el nivel de actividad y cuán saludable la dieta de uno, entre otros.  Sin embargo, tarde o temprano, no importa la condición física de la persona, los cambios fisiológicos y bioquímicos que crean el estrés siempre producen resultados insalubres.  Con la excepción de los trastornos genéticos, los niveles prolongados de estrés son responsables de 98% de toda enfermedad.  Los niveles prolongados de estrés se conocen como el estrés crónico.

¿Entonces, cómo se desarrolla el estrés crónico?  Como cualquier otra cosa en la vida, se hace poco a poco.  Ha sido mi experiencia que la mayoría de personas están bajo el estrés crónico, pero no están conscientes de ello, ni de cómo funciona.  Escribimos un blog una vez, sobre las manifestaciones típicas del estrés, y sería útil leerlo.

En cuanto a cómo se desarrolla el estrés crónico, aquí está un ejemplo que los padres pueden entender: un niño derrama su bebida.  Me gusta este ejemplo porque es uno de los incidentes más comunes que pasan en la casa y ayuda a ilustrar cómo el estrés crónico puede crecer de una cosa pequeña.  Aun cuando probablemente no consideramos un jugo tirado como algo que puede causar cantidades enormes de estrés, pero si no se reconcilia bien, sí puede.  Vamos a revisar los pasos del proceso.  Cuando un niño derrama su bebida, muchas veces sentimos algo negativo al principio, como la molestia o la irritación.  Lo que hacemos en ese punto, hace toda la diferencia en cómo nos sentimos.  El cerebro, interpretando la percepción de algo impidiendo las actividades de nuestro día activa el mecanismo de estrés.  Nuestras neuronas se ponen en alerta, buscando una resolución al problema.  Si estamos con un buen estado de mente, el cerebro proveerá un archivo que nos ayudará a sentir empatía por nuestro niño.  Nos acordará que esto fue un accidente, y que todos hemos hecho cosas iguales y que probablemente lo volveremos a ver.  También nos ayudará a entender que la mejor manera de resolver el problema es soltar la irritación y servir a nuestro niño, enseñándole cómo limpiar el desastre.  El incidente se reconcilia en su mente, el mecanismo del estrés se desactiva y usted está listo para resolver el problema sin gritar, sin argumentar y sin pleitos con su hijo.

Ahora, supongamos la misma situación, pero en vez de llevar a cabo el proceso en nuestras mentes para reconciliar el incidente, dejamos que nuestras emociones dicten nuestras acciones.  Tal vez le enseñamos una cara disgustada a nuestro hijo y ponemos nuestras manos en las caderas.  Posiblemente le gritamos.  O tal vez le enseñamos una cara con calma, pero por dentro queremos gritar.  Cómo sea, el incidente nunca se reconcilia.  En su lugar, hemos activado el mecanismo de estrés y ahora las neuronas se han disparado, buscando memorias o incidentes parecidos a lo que acaba de experimentar.  Esto crea una invitación de dejar que se formen percepciones falsas en nuestra mente en cuanto a nuestro hijo.  Quizá comenzamos a verlo como torpe.  Comenzamos a notar más cosas que hace que nos molestan, como cuando dice que tiene hambre o cuando dice que no quiere dormir.  En vez de buscar una solución al problema presente, la única memoria que comienza a aferrase de nuestra mente es que los niños nos molestan y dan problemas.  A medida que reforzamos estas percepciones en nuestras mentes, la cantidad de neuronas activas continúan a aumentar, y llega a ser más difícil para encontrar resolución alguna a cualquier problema que enfrentamos con nuestros hijos en el futuro.

Esta situación se trata de un solo incidente.  A menos que se resuelva, ¿Cómo cree usted que esto puede afectar la percepción que un padre tendrá acerca de su hijo pequeño?  ¿Cuán seguido nos molestamos los padres con nuestros hijos por hacer cosas que no son nada más que simples accidentes por su parte a medida que aprenden?  ¿Qué tipo de efecto tiene sobre la relación a medida que crecen, pasando la adolescencia y hasta ser adultos?  Piense de todos los incidentes que pueden surgir a través de un día, una semana o un año.  Esto es cómo el estrés crónico se desarrolla y crece a través de los años, mientras que al mismo tiempo, sigue debilitando nuestro sistema inmunológico, nuestro sistema digestivo y nuestro sistema endocrino.

De nuevo, el estrés por sí solo, no es algo malo.  Puede ser una ayuda tremenda.  El problema se hace cuando no lo lidiamos correctamente y no resolvemos los incidentes en una manera que da tanto la clausura ni el aprendizaje.  Ya he mencionado como muchos de nosotros sufrimos por el estrés crónico.  Si cada uno de nosotros hace una mirada profunda por dentro, encontramos muchas cosas que probablemente no hemos reconciliado de verdad, y no hemos soltado.  Estos incidentes pueden hallarse en nuestra familia, con nuestro cónyuge o en el trabajo.

Aparte del costo físico que el estrés crónico crea, también causa daño en nuestras mentes, dejando una puerta abierta para las percepciones falsas y mentiras que quieren entrar nuestra mente.  Esto cambia el circuito en nuestros cerebros y nos hace más susceptibles a las emociones negativas tal como el temor, la tristeza, la depresión y otros sentimientos que inhiben nuestra habilidad de sentir feliz.  Esto por supuesto, conduce a estrés adicional, más daño físico y mental y un ciclo perpetuo que puede resultar difícil romper.

Phytotherpi ha desarrollado programas y protocolos para ayudar a la gente a ser más conscientes del estrés y removerlo de sus vidas.  Esto les da la habilidad de resolver y reconciliar los incidentes que posiblemente hemos olvidado o que hemos empujado al lado por alguna razón.  Hemos visto a muchas personas lograr revertir enfermedades crónicas por medio de abordar los componentes mentales y emocionales de su salud en adición a los aspectos físicos.  Por medio de remover el estrés crónico, la mente puede curarse a sí misma y restaurar el circuito apropiado, devolviendo a la mente la habilidad de tamizar entre toda la percepción falsa y la verdad.   Además de un cuerpo más saludable, una mente sana es importante para cualquiera que quiere tener un verdadero sentido de la felicidad.

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