Cómo los problemas de sobrepeso comienzan

How overweight Problems-SPANISH

El llegar a estar sobrepeso u obeso ha llegado a ser  un problema más notable durante los últimos 20 años. Para poder entender cómo uno puede subir de un peso normal hasta pesos insalubres, necesitamos entender qué es nuestro metabolismo, cómo funciona, y todos los órganos envueltos en la función metabólica. La óptima salud metabólica es posible tanto en los mayores como en los jóvenes, siempre y cuando la nutrición y el estrés estén bajo control.

Sencillamente, el metabolismo es un grupo de transformaciones químicas que se llevan a cabo dentro de una célula. Estas transformaciones permiten que la célula crezca, reproduzca, y responda a su ambiente alrededor.  Las reacciones químicas involucradas con la actividad metabólica permiten que todo organismo viviente ingiera nutrientes y que los descomponga en partes más pequeñas para que puedan ser utilizadas por nuestras células. Esta transformación se lleva a cabo por medio de varios pasos.  Los productos finales en este proceso sirven como la materia que el cuerpo usará para una variedad de funciones.  Hablando por lo general, estos productos finales caen en tres categorías diferentes: los lípidos, los carbohidratos y los ácidos aminos.  Todos estos son vitales para sostener la vida.

Una vez que las células tienen acceso a los lípidos, los carbohidratos y los ácidos aminos, los procesos metabólicos cambian su enfoque en utilizar estas moléculas para formar partes que se usarán en reparar las células dañadas, regenerar y crear nuevas células a través de la mitosis o usarlas como una fuente de energía.  Hay más de 100,000 tipos diferentes de moléculas que se derivan directamente de la comida que comemos o que son creadas por el cuerpo por medio de la utilización de los nutrientes y micronutrientes encontrados en la comida que consumimos.

Una parte del proceso metabólico incluye el catabolismo. El catabolismo ocurre a través de las grandes moléculas existentes que son creadas por nuestras células. Las coenzimas y las enzimas son proteínas grandes creadas por las células y llevan papeles grandes. Ambas están envueltas en un grupo de reacciones químicas que descomponen los nutrientes rápidamente y efectivamente.  Los minerales inorgánicos y el agua también llevan papeles importantes en el catabolismo.

La digestión es un término común que es una parte grande de la actividad metabólica. El cuerpo humano requiere que diferentes secciones del conducto digestivo inicien partes separadas del proceso digestivo.  El proceso entero comienza con las células en nuestra lengua y boca.  Ciertas bacterias que viven en nuestras bocas también contribuyen al inicio del proceso digestivo.  El cerebro también está altamente involucrado con cada parte de la digestión.  Mientras masticamos, el cerebro envía mensajes a los tejidos en nuestra boca que sueltan enzimas específicas.  Esta es una de las razones del porqué es importante tomar el tiempo para masticar bien nuestra comida y no comer apurado. Cuando la comida masticada se baja, las células en el esófago reciben mensajes del cerebro para producir enzimas adicionales e iniciar el movimiento muscular para empujar la comida más abajo.

A medida que la comida va bajando el esófago, el estómago recibe una serie de mensajes diferentes del cerebro.  Como resultado, nuevos químicos son producidos por las células del estómago que ayudan en descomponer más la comida que hemos consumido. Una vez completo, el estómago produce movimientos  que envían los componentes de lo que hemos comido a los intestinos menores.  Una vez en los intestinos menores, el páncreas y la vesícula se activan, enviando hormonas y jugos gástricos al tracto intestinal para seguir reduciendo el tamaño de los nutrientes microscópicos que hemos consumido.  Esto hace posible que las células en los intestinos menores absorban aquellos nutrientes y pasarlos al torrente sanguíneo y al hígado. Ciertas bacterias en el tracto intestinal también usan algunos de los carbohidratos y en forma de producto secundario producen enzimas y químicos adicionales que ayudan a lo largo del proceso digestivo. A través del proceso entero, el cerebro está activamente envuelto. Debido a cómo el metabolismo está estrechamente regulado, hay muchas piezas en movimiento para mantener la actividad de las enzimas en balance, incluso un número de mensajes internos que producen las hormonas que viajan por medio del torrente sanguíneo y llevan señales y mensajes adicionales a las células diferentes por todo el cuerpo.  La salud y la eficacia de todas estas hormonas tienen un efecto directo sobre la función apropiada de nuestro metabolismo.

Los químicos neurotransmisores también viajan desde el cerebro y por los nervios a los tejidos involucrados en el proceso digestivo.  Cualquier problema con la producción de las hormonas impide la digestión.  El desbalance en los neurotransmisores también afecta la digestión.  Es importante notar que el estrés constante tiene un impacto directo sobre la producción hormonal y en los niveles de neurotransmisores.

Un metabolismo saludable también incluirá riñones saludables y sana actividad orinal.  Los riñones llevan un papel importante en proteger el cuerpo, en vista que están involucrados en la homeostasis de glucosa, el flujo sanguíneo y otras funciones tal como el removimiento de las toxinas y desechos.  La cantidad total de agua disponible en nuestro cuerpo también se influye por los riñones a medida que interactúan con los otros órganos en el cuerpo para optimizar la función metabólica.

La falta de agua también puede ser un problema grande para el metabolismo.  El agua, cuando se combina con los componentes de la sal y los oligoelementos esenciales naturales, hace posible para que los nutrientes sean procesados correctamente.  La sal pura, (no procesada), estimula movimientos peristálticos y apoya la producción de diferentes químicos que regulan la función metabólica apropiada.  Nuestras membranas celulares también usan las cargas eléctricas correspondientes de sal como un gradiente para poder transferir nutrientes químicos entrando y saliendo de la célula.  Esto hace posible que nuestros cuerpos sigan estables y mantengan la homeostasis.  La falta del consumo de agua, la sal pura, y los minerales esenciales ocasiona problemas en nuestro sistema digestivo, resultando en la enfermedad.  En cuanto al consumo de agua, debemos tomar entre 8 – 10 tazas diarias.  Si vivimos un estilo de vida activo, esa cantidad debe aumentarse, correspondiente a nuestro nivel de actividad.

Cuando se oye hablar de si uno tiene un metabolismo lento o rápido, casi siempre pensamos que se refiere a una persona que está sobrepeso o en contraste, alguien en muy buena forma.  La mayoría de nosotros comenzamos en la vida con un ”metabolismo rápido” y lo sentimos.  ¿Cómo nos cambiamos de “buena forma” un nuestros años de jóvenes, al estar de sobrepeso y llevar más gordura por la cintura?  La gordura que típicamente encontramos en las áreas problemáticas, (la cintura, las piernas, los brazos), puede resultar difícil quemar porque el cuerpo la ha guardado como una reserva.  Hasta en las situaciones extremas cuando las personas brincan las comidas con la esperanza de bajar de peso, el cuerpo buscará primero entre los músculos y digerirá parte de los tejidos allí para poder proveer nutrientes al resto del cuerpo.  Brincando las comidas es una de las peores maneras de bajar de peso, porque terminará perdiendo tejido muscular y hace muy poco con la gordura excesiva en las áreas problemáticas.  Aun cuando suene loco, así funciona el cuerpo.

Para cualquier persona buscando quemar la gordura o revertir el problema de sobrepeso, es importante entender que aunque una dieta insalubre de cierto vaya a acumular la gordura, el problema comienza con el estrés.  El estrés puede alterar nuestra vida física tan temprano como cuando somos niños y puede estar presente continuamente hasta en nuestros años de adulto y de viejitos.  El estrés produce alta actividad en las neuronas en nuestro cerebro, causando daño que tiene repercusiones en la producción de hormonas y creando un desbalance en los neurotransmisores.  Esta alteración afecta los hábitos en el comer, la producción de las enzimas y los hábitos en dormir, lo cual también causa cambios leves en las hormonas.  Además, los niveles de la dopamina se disminuyen ocasionando una pérdida de pasión y motivación de hacer las cosas que traen propósito y sustancia en nuestras vidas.  Esto es crítico porque la dopamina desempeña un papel grande, creando un deseo interno de hacer las cosas que nos dan gozo.

Los niveles reducidos de dopamina disminuyen nuestro deseo de estar activo en cualquier actividad física.  En un esfuerzo de producir la dopamina, el cuerpo creará el deseo o antojo de comer comida, porque la comida de buen sabor genera este químico importante.  Sin embargo, el estrés crea el impulso de comer cosas como el azúcar, el pan y alimentos cargados de grasa.  El estrés crónico particularmente produce un impulso fuerte para el azúcar y comer tarde.  La comida extra que consumimos se convierte en gordura por el hígado en un intento de evitar un aumento en los niveles de azúcar en la sangre.  Entonces la gordura se traslada a las células adiposas para ser almacenada.  Es importante notar que ciertas células en el cuerpo producen hormonas que despiertan el hambre, mientras un grupo distinto de hormonas producen la sensación de satisfacción después de una comida, si ha recibido los nutrientes necesarios.  La producción de estas hormonas también se afecta por el estrés.  Esto se debe a la producción de cortisol, el cual interrumpe las hormonas que el cuerpo utiliza como herramientas para balancear el hambre y la satisfacción.

La colección de desbalances que ocurren entre las hormonas y neurotransmisores también afecta el tracto intestinal, el estómago, el esófago y hasta nuestras papilas gustativas.  Estos cambios hormonales también crean un cambio en los niveles del pH, afectando la bacteria que lleva un papel importante en la metabolización de la comida.  El estrés también causa que el cuerpo produzca señales de crisis, resultando en que el cuerpo queme los músculos y que guarde la gordura.  Bajo estas circunstancias caemos en un ciclo donde es difícil escapar.  A medida que el estrés causa sentimientos de peligro en el cuerpo, ciertos interruptores biológicos deceleran el metabolismo y comienza a almacenar un exceso de gordura en un intento de sobrevivir.  El estrés sigue produciendo cortisol que se pega con una hormona importante, conocida como leptina, la cual ayuda a controlar el apetito.  Debido a que el cortisol está fundido con la leptina, el tamaño de la molécula es más grande y no puede pasar por la barrera cerebral.  En estas circunstancias la leptina nunca logra llegar al cerebro para dar el mensaje que el cuerpo está lleno y satisfecho, y la mala costumbre de comer demás se hace común.  La inhabilidad de la leptina de llegar al cerebro también interrumpe la habilidad de la tiroides de producir ciertas hormonas que son importantes como parte del proceso metabólico.

Todos estos factores afectan nuestro cuerpo mientras los nutrientes no pueden ser absorbidos.  Además, nuestras papilas gustativas cambian y antojan más azúcar y grasa, lo cual conduce al aumento en el consumo de alimentos insalubres.  Esto crea problemas adicionales porque ahora nuestro consumo de alimentos y dieta cambian, ya que antojamos alimentos que carecen de los nutrientes importantes que el cuerpo necesita para funcionar correctamente.  Como consecuencia se crea más gordura.  Debido a que el cuerpo carece de los nutrientes importantes, empieza a pensar que está muriendo de hambre y segrega una hormona de supervivencia conocida como RT3 que prohíbe que el cuerpo use la gordura existente para crear energía; y los tejidos musculares se pierden mientras la cantidad de gordura se aumenta.

Toda esta gordura se almacena en células especiales conocidas como las células adiposas.  Inicialmente, la gordura extra se acumula por el abdomen y alrededor de los órganos viscerales como el hígado, el páncreas, los intestinos y el estómago.  Como fue mencionado antes, esta gordura es más difícil remover debido a los procesos ya explicados.  No obstante existe otro tejido que va más allá de lo que vemos en el espejo o en las escalas.   Toda la gordura adicional que se almacena aumenta el tamaño de las células adiposas y finalmente se inflaman. Esto conduce a la inflamación crónica porque la inflamación no se desaparecerá hasta cuando la gordura en las células adiposas se reduzca.  Bajo estas condiciones, las células constantemente producen componentes de citoquinas que ponen el sistema inmunológico en alerta constante.  La producción constante de citoquinas lleva al daño progresivo porque el sistema inmunológico se pone sobre activo y ataca el área inflamado entero.  Esto incluye los órganos alrededor de las células adiposas.  Es importante notar también que cuando las células adiposas están inflamadas, no pueden producir las hormonas importantes que apoyan el metabolismo.

Aunque estas condiciones microbiológicas sean dañinas y caóticas, bajo estas condiciones, no nos derrumbamos automáticamente.  Podemos seguir trabajando y parecemos vivir una vida normal y saludable.  Aun cuando no haya ninguna manifestación grande ni síntomas en la superficie, el constante daño interno es muy real.  Como hemos delineado, hay un número de conexiones a través de todo el proceso metabólico que ligan el cerebro por medio de los nervios.  Como tal, un metabolismo también afecta el cerebro.  Si nada cambia, después de algún tiempo, complicaciones muy serias ocurren en otros órganos cuando las enfermedades se desarrollan.  Al final, años de daño interno suben a la superficie en la forma de enfermedades crónicas como la diabetes, las enfermedades cardíacas, los problemas del hígado o riñones, etcétera.  Esto, suponiendo que nada cambia en nuestro estilo de vida.

Como una compañía, nosotros entendemos muy claramente la relación entre el estrés y los problemas de sobrepeso.  A través de años de investigaciones, hemos creado protocolos para controlar el estrés y ayudar al cuerpo a restaurar su función metabólica para remover el exceso de gordura no deseada.  Por combinar los protocolos para dormir, la nutrición y otras herramientas, el cuerpo puede revertir su gordura almacenada para usarla como energía.  Nosotros hemos logrado entregar esto en las manos de miles de personas quienes han cambiado exitosamente su salud física y emocional.  Nuestro protocolo para bajar de peso respalda la habilidad natural del cuerpo de usar su gordura existente, lo que es nada más que el exceso de carbohidratos y proteínas que el hígado creó y el activar el hígado a convertirlos de nuevo en la energía que puede ser utilizado.  Es un método efectivo para usar la gordura sin forzar al cuerpo a trabajar más allá de su capacidad biológica normal en metabolizar más rápido que puede.

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