El poder de la memoria

Power of Memory-SPANISH

Ha habido un número de estudios y experimentos llevados a cabo por científicos tratando de entender los factores subjetivos que afectan la salud y el bienestar.  Algo notable que ha salido de estos estudios es la importancia y el poder de la gratitud.  Por definición, la gratitud es un sentimiento o actitud que reconoce las buenas cosas que nos rodean.  Si las llamamos buenas cosas, beneficios o bendiciones, todos estos estudios muestran una fuerte asociación entre ciertas actitudes – específicamente la gratitud, el agradecimiento, y el aprecio – y el bienestar.  Las personas que exhiben estos atributos son más felices, menos deprimidas, y tienen niveles más bajos de estrés, y están más satisfechas con sus vidas y sus asociaciones sociales.  Además, estos estudios han mostrado que la gente agradecida tiene niveles más altos de control en su ambiente, tienen tasas más altas de crecimiento personal, sienten un propósito en la vida, y tienen un sentido de auto aceptación.

Hemos escrito un número de blogs marcando la importancia de la mente, y los efectos que la percepción tiene sobre nuestra salud física.   Probablemente no hace falta decir, pero basado sobre toda la evidencia clínica concerniente al estado emocional de las personas quienes están genuinamente agradecidas, también son menos inclinados a los problemas crónicos.  Obviamente hay más factores que la gratitud que afectan la salud, tal como la calidad del sueño y la nutrición, no obstante, la gratitud reduce en gran medida el estrés.  Si el estrés se reduce, la posibilidad de desarrollar el estrés crónico se disminuye en gran medida.

Al ponerme a pensar sobre la gratitud y cómo se puede aplicar en situaciones estresantes, recuerdo una historia que escuché una vez.  Había un hombre, junto con un amigo, y fueron a visitar a un conocido de los dos.  Mientras lo visitaban, habían dejado su carro en la calle.  Al regresar al carro, vieron que la ventana del carro fue rota.  El radio y una cobija habían sido robados.  Inmediatamente el amigo quien acompañaba al hombre se molestó.  Aunque el carro no fuera de él, él hizo un escándalo de cuan horrible fue la situación.  El dueño del carro calmadamente inspeccionó alrededor del carro, vio el vidrio roto y luego comentó a su amigo, “Si alguien hizo tanto trabajo y corrió tanto riesgo para robar mi radio y cobija, ellos probablemente lo necesitan más que yo.  Espero que no sufran de frío esta noche.”

Yo recuerdo esta historia desde cuando era un chico.  Recuerdo que pensé que potente una declaración.  No recuerdo cómo escuché la historia, pero estoy agradecido que sí.  Muchos años más tarde me encontré en una situación algo similar.  Yo y mi familia tomamos una vacación por un par de semanas para visitar a los familiares por la navidad.  Cuando regresamos y llagamos a casa desde el aeropuerto, ya era noche.  Recuerdo que estuve a punto de abrir la puerta de la casa para poder llevar nuestro equipaje y nuestros regalos adentro.  Cuando iba a meter la llave a la puerta, vi que la puerta no tenía seguro.  Al instante mi corazón cayó mientras esperaba que nada hubiera sido robado.  Lo primero que hice fue que anduve a la sala a ver si algo había sido llevado.  Así fue, un nuevo televisor que habíamos comprado solo dos años antes había sido robado, junto con numerosos videos y otros electrónicos.  Mientras mi esposa y yo inspeccionamos la casa, notamos que muchas otras cosas habían sido llevadas, incluyendo algunas joyas y una flauta de plata.  Entre todo, aproximadamente $25,000 de cosas habían sido robadas.

Si alguna vez otros han entrado su casa y han robado cosas, usted comprende la mezcla de emociones que se siente.  Hay una sensación de vulneración, enojo, tristeza, y también temor que vuelva a suceder.  Mientras mi esposa y yo terminamos de revisar todo lo que pudo haber sido robado, y esperamos que los policías llegaran para llenar un reporte, mi mente me trajo el recuerdo de la historia que había escuchado cuando era un muchacho.  Al instante comencé a pensar en los días festivos.   Los sentimientos de enojo se reemplazaron con sentimientos más razonables, y pensé que quien sea que había robado nuestras cosas posiblemente las necesitaba más que yo.  Yo había sido bendecido con un buen trabajo, una familia amorosa, y con la oportunidad de visitar a otros durante la temporada festiva.  ¿Y que, si la persona quien había cometido este crimen no tenía nada de dinero para comprar regalos para los niños o sus seres queridos?  También comencé a sentir agradecido que no estuvimos en la casa cuando esto ocurrió.  Estuve agradecido que mis hijos estaban bien y que aun teníamos una casa donde vivir y llamar nuestro hogar.  Estuve agradecido que lo único que llevaron fueron productos y no las cosas que contienen información sensitiva tales como las tarjetas de crédito o los números de seguro social.  A medida que llevaba estas conversaciones internas, descubrí que mis niveles de estrés y ansiedad se disminuyeron significadamente mientras reconciliaba lo que había pasado.  Aun cuando me costó más que una semana superar el incidente, estoy tan agradecido por la memoria que vino a mi mente en ese momento de estrés.  Habría sido fácil descartarla y seguir en mi atribulado estado de ánimo, ¿pero que habría logrado?  No habría logrado nada más que crear problemas perpetuos de confianza, los cuales, no solo habrían afectado a mí, sino también habrían afectado a mi esposa y a mis hijos pequeños, y en su habilidad de sentir seguros en nuestra casa en el futuro.

El poder de la memoria llevó un gran papel, en dos maneras, que me ayudaron a reconciliar lo que fue un evento extremadamente estresante.  Primero, mi mente devolvió a mi memoria, una historia que había escuchado cuando era chico.  Aun cuando yo no había pensado conscientemente en esa historia por mucho tiempo, mi cerebro sabía que la necesitaba en ese momento y me la presentó.  Segundo, mi mente presentó varias razones para sentir agradecido, a pesar de la terrible situación obvia que había sucedido.  A pesar de que no fue nada deseable ver que las cosas fueron robadas de nuestra casa, todavía había muchas razones para estar agradecidos.

La habilidad del cerebro de recordar cosas por las cuales podemos sentir la gratitud es absolutamente esencial para poder vivir una vida balanceada y saludable.  Esto es más importante aún, cuando estamos enfrentando la adversidad.  El cerebro lo reconoce.  Reconoce que los cambios biológicos que nos sobrevienen cuando estamos bajo el estrés solo deben ser temporarios.  El cerebro filtrará puntos de datos, archivos, e información para proporcionarnos con algo legítimo y verdadero que nos permitirá reconciliar y poner clausura a los episodios estresantes.  Los problemas surgen cuando la habilidad del cerebro de comunicar información y datos a nuestra consciencia se impide.

Al final d cuentas, el estrés crónico es el principal culpable que impide a nuestros cerebros de comunicar hechos importantes e información, previniéndonos a resolver las situaciones problemáticas.  Al entender cómo funciona el almacenamiento de memorias echa luz sobre cómo el estrés crónico impide nuestra memoria, terminando con el limitar nuestro juico y razón.  Cuando recibimos información a través de nuestros sentidos, pasa por la porción límbica del cerebro.  Dentro de la región límbica, las neuronas pasan por miles de reacciones electromagnéticas mientras conectan la información nueva a las neuronas existentes que contienen piezas parecidas de información.  Al mismo tiempo, la corteza frontal del cerebro – la cual es responsable por la memoria permanente – filtra todos los datos nuevos para decidir si o no los datos son necesarios para el aprendizaje y para sobrevivir.  Progresa adelante y marca cualquier que puede ser útil.  Esto es importante porque en realidad lo que la corteza está diciendo es que tal pedacito de información es tan importante que quiere guardarlo permanentemente por si acaso lo necesite usarlo de nuevo.  Sin embargo, la información no se envía a la corteza frontal todavía.  Primero va al hipocampo donde se almacena temporariamente.  Mientras dormimos en la noche – suponiendo que recibimos una noche completa de descanso – la información que fue marcada por la corteza, se envía desde el hipocampo a la corteza frontal, donde se guardará permanentemente.

Cuando estamos estresados, las neuronas en el cerebro se disparan en niveles extremos mientras los estímulos externos son procesados por el sistema límbico.  Durante este proceso el cerebro sacará algo benéfico y verdadero de la corteza frontal y lo presentará a nuestra mente para que podamos resolver el problema y poner clausura al episodio estresante.  Una vez cerrado todo vuelve a la normalidad.   Por ejemplo, si yo veo que mi hija adolescente se está retirando del resto de la familia y pasando mucho tiempo en su cuarto, yo voy a sentir estrés por mi preocupación por mi hija.  Si mi mente está saludable, los pensamientos que mi mente me presentará serán los en que yo recuerdo la dificultad de la adolescencia y recordaré cómo era cuando yo era adolescente.  Esto pondrá mi mente en paz porque me proporcionará la habilidad de empatizar genuinamente con mi hija.  En este guion, el cerebro reconoce la importancia de una familia feliz porque entiende que cuando hay una familia infeliz o separada, puede causar consecuencias en mi salud y también en la salud y el bienestar de los que me rodean.

Sin embargo, cuando estamos bajo estrés crónico el cerebro funciona en forma diferente.  Supongamos que en la misma situación, yo he pasado una semana muy dura en el trabajo y estoy sintiendo algo de negatividad, ni importa cuán poquito, hacia mis colegas o mi supervisor.  En esta situación el mecanismo del estrés ha estado activo por lo menos una semana.  Las neuronas han estado disparando el tiempo entero.  Veo que mi hija se está retirando.  Le hemos llamado a cenar y no quiere venir.  ¿Qué pasa en mi mente?  Cuando estamos bajo el estrés crónico, las neuronas se están disparando tan seguido, es como si hayan levantado una muralla electromagnética que no permite que mi corteza frontal presente información útil para resolver el problema.  Sin la lógica, sin razón, y sin la información, me quedo solo con la emoción.  In vez de empatizar con ella, voy a su cuarto y le digo lo que “pienso” y le pregunto por qué se está portando egoísta, intento hacerle sentir culpable por no pasar tiempo con la familia, y tal vez hasta le critico por sus amigos.  La situación entera se lleva a un pleito, lo cual, si no se reconcilia, llevará a más estrés.  El estrés adicional más impide nuestra habilidad de pensar lógicamente y actuar con conocimiento en vez de actuar por emoción.  Finalmente, estaré completamente desagradecido y ciego a todo bueno que mi hija encierra.

El milagro de la memoria es lo central que es en la vida.  Una vez que las memorias están grabadas, pueden servir como una brújula, navegando por nosotros cuando llegan las tormentas.  A medida que aprendamos a sobrevivir las tormentas y pruebas que nos llegan, el cerebro prepara toda la información para experiencias futuras de aprender y los desafíos que surgirán.  Aun cuando nos preocupemos por la pérdida de memoria mientras nos envejezcamos, la pérdida de memoria puede ocurrirnos hasta de jóvenes debido al estrés crónico.  Si mantenemos una percepción, una opinión, o un estilo de vida que nos mantiene estresados crónicamente, nuestra habilidad será obstruida de recibir dirección nueva, e inhibirá nuestra habilidad de invocar nuestra memorias queridas y valiosas.

Podemos ver cuán poderosa la memoria, o la falta de ella, puede ser en dictar la gratitud, el manejo del estrés, y en determinar nuestra felicidad.  La mayoría de nosotros, si no todos, sufrimos por el estrés crónico.  Hay tantas demandas sobre nosotros cada día.  Las cosas sencillas, cuando se acumulan, es lo que nos entorpece; el niño llorando, la infracción en camino al trabajo, etcétera.  Phytotherapi tiene un programa excelente para el estrés y la ansiedad, que ayuda al cuerpo a bajar los niveles de estrés para que podamos sacar el provecho de la información verdadera e importante cuando tomamos decisiones.  Esto nos permite reconciliar los episodios estresantes – tanto en el pasado y en el presente – y nos provee la habilidad de recordar las muchas razones por qué debemos sentir agradecidos.

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