La Historia de Joseph

Joe's Story-SPANISH

Como una compañía, nosotros creemos que cada uno de nosotros puede ser más saludable, si tomamos las cosas un día a la vez, y si proveemos el apoyo que nuestros cerebros y mentes necesitan para sanarse. Creemos en hacernos más saludables físicamente, emocionalmente, y espiritualmente. Entendemos que los cambios no ocurren de la noche a la mañana, ni tampoco ocurren sin esfuerzo de nuestra parte. Sin embargo, sabemos por experiencia propia, y por las muchas experiencias que otros han compartido con nosotros que el mejoramiento es una habilidad, dada por Dios, que reside en cada uno de nosotros. Es parte de nuestra humanidad, y lo que nos separa de la vida animal. A menudo, dejamos que nuestras circunstancias dicten cómo debemos vivir nuestras vidas, creyendo que un cambio es imposible en vez de esforzarnos a mejorar, no importa la situación. Sean cuales fueran nuestras circunstancias, cada uno de nosotros tiene la habilidad de cambiar la forma en que vemos a nosotros mismos, a otros, y al mundo alrededor. Lo siguiente fue escrito por un asombroso hombre joven llamado Joseph. A pesar de sus circunstancias, Joseph se está esforzando por mejorar. Nosotros admiramos su valentía y fortaleza. Tal como todos nosotros, él no es perfecto, ni profesa ser. No obstante, sí es un tributo a la persistencia. Él ha inspirado a cientos de personas y es un ejemplo maravilloso a todos aquellos que le han conocido. Lo siguiente está en sus propias palabras. Con excepción de algunas correcciones gramaticales, este blog viene directamente de él.

La historia de Joseph

Mi nombre es Joseph y yo nací con una rara condición física conocida cómo el Síndrome de Marfan. Básicamente esto significa que los tejidos conectivos en muchos de mis órganos mayores, son muy débiles. Como resultado, he sufrido por muchas complicaciones con mi corazón, igual con mis pulmones y músculos. Soy muy frágil y delgado. No respiro muy bien como otros pueden hacerlo. Mi corazón me ha causado muchos problemas en el pasado. No puedo participar en muchas de las mismas actividades como mis amigos lo hacen, y he pasado por muchas cirugías desde cuando era muy joven. Cuando me sacaban de la escuela para cada cirugía, y por tener que quedarme a un lado durante los recesos escolares y otras actividades, honestamente me hicieron sentir que yo perdí mucho de lo que debía ser mi niñez.

Boy Joe

Honestamente, no recuerdo mucho de mis primeras cirugías. Como dije, era muy pequeño cuando empezaron. Mis padres dicen que eran de alguna clase de cirugía en el pecho. Lo que sí recuerdo es que una vez los doctores pusieron alguna clase de cinta quirúrgica por encima de todo mi pecho, a la cual resulté ser alérgico. El resultado fue que aparecieron grandes ampollas amarillas por todo mi pecho. También tuvieron que sacar toda la cinta. Eso no fue placentero.Yo lo recuerdo muy bien. También recuerdo que me pusieron un yeso en mi pecho por algunas semanas. Cuando llegó el momento de quitármelo, el yeso no quiso separarse de mi piel. Así que, tuvieron que arrancarlo tal como algo que hubiera sido pegado a mi piel. Qué suerte la mía. Tuve como cinco o seis años cuando eso pasó. Pero las cirugías más notables que me han hecho fueron las cirugías al corazón y una cirugía a la espalda. La cirugía a la espalda fue necesaria debido a la extrema escoliosis. Ellos pusieron una barra de metal, fundida a mi columna para enderezarme. Eso fue cuando era muy pequeño. Las cirugías al corazón empezaron cuando tenía diez años, y continuaron hasta cuando tuve catorce. Tuve cuatro de ellas, todas de corazón abierto. Una de ellas fue para reemplazar parte de mi aorta, que iba a reventarse. Aquella fue probablemente la más difícil porque pasé más tiempo en el hospital y mi pulmón izquierdo casi colapsó después de la cirugía. Yo recuerdo más las cirugías al corazón porque tuvieron lugar durante mis primeros años de adolescente.

Mientras mis compañeros crecieron y llegaron a ser más musculosos, yo seguía delgado. Yo me sentía más y más incapaz y hasta feo. Pensaba que no les gustaba a las chicas. Este dolor mental y emocional fue aparejado con los dolores físicos por las cirugías a mi corazón. Al principio, después de cada operación, me sentía agradecido por haber sobrevivido bien. Finalmente, los sentimientos de auto piedad me consumían de nuevo. Pasaba mucho tiempo así en la escuela secundaria y en el colegio. Incluso después de que las cirugías dejaron de ser tan frecuentes, estaba tan fijado en el hecho que tenía esta condición. Yo también, soy muy humano. He cometido errores. Todo esto se acumuló en un problema grande para mí. Había creado mucho estrés por causa de estos pensamientos.

Young Teen Joe

Ahora, estoy escribiendo esto en tiempo pasado porque siento cómo he progresado mucho en mi vida. Sin embargo, solo quiero poner en claro que todavía lucho a menudo con estos sentimientos y pensamientos. Las batallas que enfrento continúan. Todavía lidio con el síndrome de Marfan, y tendré que hacerlo por el resto de mi vida. Sería una mentira si yo dijera que tengo todo ya resuelto. De seguro, no soy ningún hombre sabio, pero he ganado experiencia. Estoy esperando poder usar estas experiencias mías, tal vez, para ayudar a alguien más.

Mi primer consejo sería que se olvide de sí mismo. Cuando digo esto, no quiero decir que no se cuide. Quiero decir que deje de enfocarse tanto en sí mismo como nosotros los humanos tendemos hacer. Puede sonar como una contradicción, pero posiblemente lo mejor que usted puede hacer para sí mismo, es olvidarse de sí mismo y ayudar a otra persona. No conozco de ninguna otra manera mejor para superar los problemas personales. Piense en esto: más tiempo que dedica pensando en sí mismo, hay más presión, pero si mira afuera, entonces esa presión ya no estará presente.

Hay algo muy purificador y aliviador en brindar servicio abnegado. No tiene que ser algo grande cada vez. Aprenda a buscar alrededor a ver las necesidades de todos. Aprenda a querer a la gente. Solo una sonrisa o un mensaje corto puede mejorar el día para alguien. Escuche las impresiones que siente en su corazón. Piense, ¿a quién puedo ayudar hoy? ¿Cómo puedo ayudarles? Cómo dije, no es nada grande, pero algo significativo. Olvídese de sí mismo y haga lo que pueda para ayudar a alguien más cada día. Lave los platos. Llame a un amigo. No lo haga por ninguna recompensa. Hágalo porque la vida de todos es difícil, y todos nos beneficiamos por más luz en nuestros días. Usted puede ser la luz en el día de alguien. A mí, me costó mucho tiempo entender que a pesar de lo difícil de mí vida, otros están sufriendo más. Hasta las personas que no lo tienen más duro, están enfrentándose con algo difícil, y todos necesitamos de alguien quien nos anime.

Mi próximo consejo es que siempre recuerde su valor. Una vez más, esto puede parecer contradictorio a mi último consejo, pero no lo es. Hay una diferencia muy grande entre pensar menos de sí mismo que pensar en sí mismo menos. Recuerde lo que vale. ¡Usted vale más que la tierra! Es fácil caer en un hoyo de auto piedad y vergüenza. Cuando las cosas no salen como queremos, tenemos la tendencia de deprimirnos. Cuando hemos caído tantas veces, no nos sentimos con ganas de levantarnos otra vez. Aun cuando algo bueno nos pasa, tenemos la tendencia rara de ver solo el lado negativo de las cosas. Tenemos la capacidad de ser nuestro peor enemigo. Pero usted necesita aprender a amarse a sí mismo. Si usted no se ama a sí mismo, no importa quién te ame, porque nunca se sentirá amado de verdad. ¡Deje de subestimarse! ¡Usted es impresionante! ¡Usted es hermoso! Usted es una creación increíble. Recuérdelo. No deje que estos sentimientos positivos se conviertan en el orgullo y la vanidad, pero tampoco olvide su valor. Un buen estado mental es pensar, “Yo soy increíble, pero no soy mejor que nadie más, y ellos no son mejores que yo”. Tenga confianza así como humildad. No se patee. Ya hay más que suficientes cosas pateándole. No sea una de ellas. Sea un aliado para sí mismo, no un enemigo.

Mi tercera pieza de consejo está conectada a la anterior. Sea positivo pero realista. Yo tengo muchos amigos que dicen que son realistas, pero son tan negativos siempre. Eso no está bien. Si pudiéramos ver toda la realidad, sabríamos que hay mucho más para ser positivos en vez de negativos. La luz siempre anula la oscuridad. Puede ser un ejercicio difícil a veces, pero ponga una sonrisa en su cara. Es posible tener un día deprimido cuando hay sol afuera, y es posible tener un día brillante en medio de una tormenta. Desarrolle una mentalidad positiva. Yo sé que no es fácil siempre, particularmente cuando ocurren los problemas. Es por eso que agregué esa parte de “sea realista”. Hay una diferencia entre ser positivo y ser ciego. Cuando los problemas ocurren, siempre tiene que enfrentarlos de todos modos. Pero usted puede lidiar con ellos sonriendo.

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Después de casi todas las cirugías que he recibido, los doctores tuvieron que remover unos tubos de mi pecho. Estuve despierto cada vez que lo hacían. Dolía mucho. Lo hacían con una sola jalada y los tubos salían. Solo después de que lo hacían, podía yo sentir una sensación de alivio entrando a mi mente. Cosas similares pasaban durante mis estadías en el hospital. Yo aprendí algo con estas experiencias. Vamos a sentir dolor. La vida nos disparará sus mejores balazos hacia nosotros. A veces el dolor es inevitable. Y puede ser agudo. Pero en cuanto al dolor, hay algo que tendemos a olvidar: El dolor – Siempre – Termina. Y cuando se acaba podemos terminar siendo una persona mejor o el dolor nos puede destruir. Es su decisión. Pero yo puedo atestiguar del alivio dulce que se encuentra cuando uno deja que los golpes enseñen.

Entonces, levántese de nuevo. Recuerde su valor, pero olvide su egoísmo. Ayude a otro. Aprenda a ser paciente consigo mismo. Persevere. Yo prometo que uno puede encontrar la felicidad hasta en los tiempos más oscuros. Sólo tenemos que olvidarnos de nuestra propia miseria y poner una sonrisa en la cara de otra persona. Una vez que haga esto, usted llegará a encontrar la sonrisa que estaba buscando en su propia cara. Aunque mis pruebas me hayan endurecido a veces y a menudo han parecido sin misericordia, yo creo aún que hay que gozar de esta vida.

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