Como los sentimientos afectan la salud

How Feelings-SPANISH

El día de San Valentín siempre se relaciona con los sentimientos. Obviamente para algunos, es un día asociado con sentimientos de amor o cariño hacia otros. Desafortunadamente para algunos otros, el día de San Valentín se asocia con sentimientos de soledad o desdén, según lo que ha sido la experiencia de ellos. Yo he querido escribir algo para ayudar a aquellas personas con sentimientos negativos a entender cómo lo que sienten afecta su salud. Es mi esperanza que al proveer perspicacia, éstas personas puedan llegar a ser más conscientes y dejar que los días como el de San Valentín sean menos causa de los crecientes sentimientos negativos.

Este blog es estrictamente una explicación del conducto que los químicos usan cuando sentimos cosas cómo la ansiedad, el pánico, el enojo, el resentimiento, el pesar, o cuando existen fobias diferentes, y de las enfermedades que estos sentimientos pueden causar.  Cualquier de los subproductos fisiológicos creados por estos sentimientos, se almacenan en los tejidos diferentes de nuestro cuerpo, tal como el estómago, la piel, los músculos u órganos. Es por eso que cuando pasamos por estos sentimientos, el estrés aparece y las condiciones preexistentes reaparecen.  Bajo estas condiciones, una enfermedad crónica que ya estamos sufriendo se acelera de su progreso, causándola a llegar a la superficie. Por eso, escuchamos historias de familiares o amigos, concernientes a alguna experiencia llena de trauma o ansias que aparentemente les ha precipitado el desarrollo de una enfermedad cómo la diabetes.

Las partes de nuestro cerebro que participan en nuestra red emocional incluyen el sistema límbico, los ganglios basales, el hipotálamo, el hipocampo, la amígdala y el locus coeruleus. Alrededor de esta región del cerebro, hay un número grande de neurotransmisores inhibidores que funcionan para protegernos del daño cuando bombardeamos nuestras mentes con pensamientos ilógicos. Hay otras secciones del cerebro diseñadas a reconocer verdadero peligro. Cuando esto ocurre, el circuito de la amígdala activa el hipotálamo. El hipotálamo a su vez, suelta hormonas especializadas que estimulan la glándula pituitaria a soltar la hormona ACTH, la cual viaja a las glándulas suprarrenales, y activa la producción de cortisol.  Esta glándula tambien produce la adrenalina cuando nuerotransmisores la estimulan.  Estos neurotransmisores vienen desde el cerebro y llegan a los tejidos de las glándulas suprarrenales por medio de los nervios.  La adrenalina y el cortisol se fluyen rápidamente a través de la sangre a todo nuestro cuerpo y cambian la distribución de energía para que el cerebro, el corazón, los pulmones y los músculos reciban un aumento de energía adicional. Con esta energía adicional, el cerebro ahora está capaz de trabajar a una velocidad de relámpago, permitiéndolo enviar archivos de memorias e información al sistema límbico del cerebro. Esto provee los recursos mentales para encontrar rápidamente una resolución sin tener que pensarlo todo lógicamente. Es un mecanismo tremendo que nos mantiene vivos si estamos en peligro inminente. Una vez que el problema ha sido resuelto, y el cerebro ya no percibe ningún peligro, los niveles de energía se normalizan en un estado balanceado.

Sin embargo, si no reconciliamos los incidentes estresantes una vez que pasan, el cerebro continuará a creer  que estamos en peligro. Cuando el cerebro siente constantemente que está en peligro, los neurotransmisores inhibidores que mencioné antes, comienzan a disminuir. Esto a su vez, reduce nuestra habilidad de pensar lógicamente.  Mientras agregamos nuevos pensamientos que faltan razón, estrés adicional se genera, resultando con el cuerpo creyendo que la cantidad de peligro también se ha aumentado.

Los ganglios basales están encargados de vigilar continuamente por el peligro.  La preservación de vida es siempre la prioridad más alta para nuestra mente y cuerpo, y cualquier cosa que prende las alarmas fisiológicas siempre tomará el lugar de precedencia. Cuando el estrés constante está presente, esta parte del cerebro se afecta, mientras los temores y peligros percibidos, ( sean legítimos o no ), siguen dirigiendo la actividad por los ganglios basales, convirtiendo los pensamientos en los temores y peligros. Cuando estamos en esta situación, todo a nuestro derredor parece tener la intención de destruirnos – nuestro jefe siempre parecerá cómo si estuviera a punto de despedirnos; el tráfico congestionado como si solo nos cayera a nosotros; las finanzas siempre parecerán estar en desorden; los familiares y amigos siempre parecerán tener alguna agenda oculta; los colegas se ven cómo obstáculos y la competencia buscando robar nuestras oportunidades, etcétera. Las preocupaciones constantes controlan nuestras vidas mientras nuestros cuerpos siguen bajo el peso de la coacción y el estrés constante.

Bajo estas condiciones, la cantidad de neurotransmisores disponibles siguen a reducirse, afectando nuestra función cerebral. Cuando los neurotransmisores están vacíos hasta las buenas experiencias pueden registrarse cómo negativas. Esto sucede porque sin los neurotransmisores, nuestras neuronas – las que son responsables por conectar y asociar las experiencias y memorias – no pueden hacer las conexiones correctas. Esta misma escaséz de conexiones también le dificulta a uno a recordar detalles, información importante, y memorias. Nuestra habilidad de enfocarnos y de mantenernos atentos también se impide.  Si el estrés continúa presente a través de un período de tiempo, la amígdala se hace hiperactiva, las funciones del hipotálamo se aumentan y la producción de cortisol y de adrenalina también se eleva. Los neurotransmisores específicos serotonina y dopamina, que traen los sentimientos de felicidad y euforia se reducen, dejándonos mucho más susceptibles a los sentimientos de tristeza y depresión. Esto lleva a los sentimientos del resentimiento, la ira, la pérdida de control, el temor, la ansiedad, y la agresión. Más interesante, todos estos sentimientos siguen generando temores adicionales y estrés, las cuales disminuyen las funciones neuronal y la habilidad de nuestro sistema circulatorio a entregar el oxígeno y los nutrientes al cerebro.  Esto produce dolores de cabeza y las migrañas. En algunos casos hasta puede ocasionar un parálisis facial o cerebral.

Los síntomas asociados con este tipo de actividad cerebral incontrolado incluye los dolores del cuello y de los hombros, la fatiga, los dolores de cabeza, el sudar en exceso, el latido cardíaco acelerado, la confusión mental, el olvidadizo, el insomnio, la dificultad en respirar, el malestar del estómago, el estreñimiento, el colitis, las irritaciones a la piel, la pérdida de cabello, el hinchazón del abdomen, la depresión, el vértigo, la hiperactividad, y las desórdenes metabólicos. Nuestras falsas percepciones terminan creando un nuevo circuito que llega a la parte de la mente que fue diseñada a prender y apagar las emociones. Esto termina provocando el daño y una desconexión con la parte frontal del cerebro.

Podemos comparar esto a un camino hecho  en territorio incognito. Cuando comenzamos el viaje, un nuevo camino es creado. Con cada persona nueva, el camino se hace más y más distinto y más fácil seguir. Sin embargo, si la dirección inicial fue la equivocada, entonces toda persona caminando en ese camino estará viajando erróneamente.

Los pensamientos son cómo las personas caminando en el camino. Con cada pensamiento, nuestras emociones y sentimientos dejan un rasgo, creando una percepción. Estos rasgos y percepciones son encontrados por los pensamientos y sentimientos similares que tenemos en el futuro – esto lo hace más fácil interpretar el mundo que nos rodea, sin tener que diagnosticar analíticamente cada situación que encontramos. Afortunadamente para nosotros, hay signos y señales por todo nuestro cerebro que pueden advertirnos si hemos seguido una percepción incorrecta, y hemos creado una realidad falsa. Es imposible no verlos a menos que no estemos prestando atención. Cuando percibimos estas nuevas señales, solo tenemos que crear una nueva fundación de razón para corregir nuestro curso. Este patrón de crear las percepciones y la corrección de ruta por la mente sigue repitiéndose en una manera para llevarnos a la verdad objetiva.  Sin embargo, si no prestamos atención a los signos y señales que nuestra mente provee, terminamos creando un laberinto mental y quedamos atrapados por dentro.  Es importante entender esto porque a veces, los caminos que creamos activan áreas y mecanismos en el cerebro. Manipulando con estas partes esenciales no solo afecta nuestra habilidad de ver las cosas correctamente, sino también afecta todo el cuerpo entero, causando enfermedades a los órganos y otros sistemas del cuerpo.

Aquí están un par de casos estudiados que ayudarán a proveer más consciencia de cómo todo funciona.

Carlos, Rosa y el matrimonio

Carlos y Rosa se enamoraron y se casaron. Ellos planificaron en ser felices y en comenzar una familia. Tal cómo cualquier otra pareja, ellos entraron el matrimonio con sus propios desafíos. Después de algún tiempo, unos asuntos no resueltos de antes de su matrimonio, comenzaron a llegar a la superficie.  Los estreses de estas cuestiones fueron parcialmente amortiguadas durante los primeros cuantos años de casados, debido a las prioridades más urgentes, tal cómo el nacimiento de sus hijos, el trabajo, etcétera.  Sin embargo, cuando nuevos eventos imprevistos entraron sus vidas, los asuntos no reconciliados volvieron a surgir. Pensamientos crueles empezaron a entrar sus mentes, magnificando el estrés preexistente. Esto lo hizo difícil gozar de su matrimonio como habían hecho previamente.  Ambos, Carlos y Rosa, dejaron que estas percepciones falsas, y los sentimientos generados, tuvieran cabida en sus mentes. Sus pensamientos crearon un laberinto en sus mentes, afectando la amígdala, los ganglios basales, el hipocampo, la glándula pineal, y otros compartimentos en el cerebro, creando imágenes falsos y expectativas equivocadas, el uno del otro.

A medida que los pleitos y las contenciones aumentaban, su relación se debilitaba. Llegó al punto que su comunicación se hizo superficial; hablando solo acerca de las planillas, las necesidades de la casa, el costo de la leche, etcétera. Raramente comunicaban sus sentimientos y aspiraciones personales.  Y cuando sí, sintieron más resentimiento, desilusión, y frustración, creando más pensamientos falsos en cuanto al otro, y causando más daño a su relación.  Hasta los buenos gestos fueron malinterpretados por parte de los dos.  El estrés había crecido hasta el punto de que la mera presencia del uno provocaba sentimientos fuertes de resentimiento y enojo en el otro.  Todo esto afectó su salud y causó varios problemas en su salud, poniendo sus vidas aun más duras.

Carlos y Rosa tenían 16 años de casados cuando asistieron uno de nuestros seminarios.  Su deseo de encontrar la sanación les impulsó a hablar con nosotros individualmente.  Después de hablar, nosotros recomendamos una solución para comenzar a resolver sus cuestiones de estrés. Con eso cómo base, proporcionamos otros protocolos y soluciones para ayudar con sus crónicas enfermedades específicas. A través de acción enfocada para la mente las emociones, y el estrés, Carlos y Rosa comenzaron a redescubrir las cosas que previamente les dificultaba ver.  Después de unos meses de seguir los protocolos para su caso particular, su salud se mejoró drásticamente.

En la ruina y sin casa

Daniel es un hombre de 45 años de edad, con una fobia profunda de quedar en la ruina y sin casa.  Lo raro es que èl tenía un buen trabajo. Además, èl también tenía muchos buenos amigos que le querían genuinamente.  A pesar de todo esto, seguía preocupado por las finanzas.

Cuando nosotros conocimos a Daniel, estas preocupaciones ya habían cobrado su precio de su salud. La cuestión de problemas de finanzas no es algo que me sorprendió, ya que he visto a muchas personas con el mismo temor, sin importar sus circunstancias económicas. Enel caso de Daniel, èl estaba en las buenas. De hecho, èl tenía suficiente guardado en el banco para sostenerlo por muchos años, si fuera necesario.  No obstante, porque èl había aferrado de algunas percepciones e información falsas, y porque èl había repetido estos pensamientos, las emociones de temor habían creado tal impacto sobre su mente que èl creó un circuito nuevo en su cerebro.  Esto encendió la amígdala y otras partes del cerebro a creer y a verlo a èl y a su familia como si estuviesen sin casa.  Su comportamiento empezó a afectar su vida familiar y su salud.  Ni siquiera podía escuchar en cuanto de dinero y deudas ni tampoco del estrés económico de otros, sin sentir extremadamente incómodo y nervioso.

Nuestro trabajo con Daniel incluyó una investigación a la raíz del porqué sentía así. Para poder lograrlo, necesitábamos aliviar su mente del peso que había llevado, causado por el estrés. En muchos casos, la mayoría de nosotros olvidamos la razón del porqué tenemos algún temor particular. Le guiamos a Daniel a seguir nuestro protocolo por el estrés.  Después de seguir con nuestra solución para el estrés, Daniel comenzó a recordar algunos desafíos financieros personales que tuvo muy temprano en su vida.  Estos retos y pruebas provocaron emociones fuertes que èl nunca resolvió. Cómo consecuencia, su mente había creado una realidad falsa de cómo eran las cosas – no importaba cuan exitoso llegara a ser. Daniel entonces logró reconciliar sus pensamientos temerosos y comenzar su recuperación física.  En menos de dos meses su estrés estaba bajo control.

Cómo podemos ver, no importa el tema o la razón, cualquier pensamiento falso o irreal siempre llevará al estrés crónico. Cada pensamiento y emoción que experimentamos se imprime en nuestro cuerpo por medio de nuestras mentes e impacta nuestra salud. Por suerte la mente proveerá momentos de impresiones para ayudarnos a filtrar lo que real de lo que es falso.  Estos son los momentos cuando nuestras mentes proporcionan la habilidad por auto-sanación y para reconfigurar los circuitos neurales incorrectos.

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