La mente y el perfeccionismo

The Mind-SPANISH (2)

Cada uno de nosotros nace con el deseo de crecer y progresar. Existe algo dentro de cada uno de nosotros que quiere ser un poco mejor. No me refiero a las cosas materiales, aun cuando no hay nada mal con querer lograr un sentido de estabilidad económica.  En cambio, me refiero al deseo de llegar a ser algo más de lo que somos actualmente.  Ese deseo nos empuja a desarrollar un número de admirables atributos humanos, tales como la inteligencia, la compasión, la bondad, la disciplina, la caridad, etc.  Desarrollando estos atributos y creciendo como persona nos trae un nivel de satisfacción y felicidad.  Crea una sensación que estamos logrando algo más grande que nosotros mismos; que estamos realizando un propósito en la vida.

No tenemos que buscar más allá de los niños para ver como esto funciona.  El momento que un niño aprende a d hablar en frases completas, uno de los primeros conceptos que puede articular es cuanto más grande que es que un bebé.  Está tan contento y satisfecho en demostrar cuanto ha crecido físicamente, emocionalmente, e intelectualmente desde cuando fue un recién nacido hasta donde está actualmente.  Cada uno de nosotros ha visto a los niños de 4 o hasta 3 años, orgullosamente declarar su edad e identificar las cosas que pueden hacer.

El deseo de mejorarse y progresar es un digno atributo humano.  Sin embargo, tal como todas las demás cosas, aun los atributos dignos pueden convertirse en vicios si no se balancean correctamente.  Esto parece ser el caso con el deseo de progresar.  Parece que a medida que nos maduramos, muchos de nosotros hemos caído en la decepción de que el esforzarnos a mejorar quiere decir que necesitamos ser perfectos.  El perfeccionismo llega a ser uno de los vicios más grandes y es una debilidad a la cual, todos estamos susceptibles.  Siendo un perfeccionista le lleva a niveles innecesarios de estrés que puede perjudicar la habilidad del cuerpo de mantener un estado saludable, y también puede llevarle a un número de enfermedades crónicas.

¿Por qué es tan fácil enredarse en la telaraña del perfeccionismo?  Por cierto, hay muchos variables para considerar, pero a la raíz están los mensajes e historias a los cuales hemos estado expuestos; mensajes e historias que hemos permitido echar raíz y crecer en nuestras mentes.  Cómo hemos mencionado en artículos previos, el cerebro es el último disco duro.  Nuestros cerebros han existido desde mucho antes de que el software, las computadoras y las hojas de cálculos fueran inventados.  El cerebro fue diseñado de tal manera, permitiéndolo procesar billones de puntos de data cada día.  Es la última herramienta analítica y de inteligencia.  Filtra, procesa, organiza, responde y soluciona los problemas, basado en experiencias personales.  Nuestros sentidos proveen una fortuna de información a nuestros cerebros cada segundo de cada día por medio de lo que oímos y vemos en la media social, las noticias, la televisión, las películas, la música, etc.  Por causa de la habilidad increíble de la mente de recordar memorias, podemos también sentir simpatía y empatía por otros.  Así que, las historias de tercer persona que nos llegan contadas, también pueden tener un impacto potente en lo que nuestros cerebros procesan.

Desafortunadamente, vivimos en un mundo donde existen muchos mensajes falsos que dictan qué la perfección es requerida para que uno sea aceptado.  A veces, estos mensajes vienen a través de la media.  En otras ocasiones estos mensajes pueden venir de nuestros mismos familiares y amigos.  También pueden venir de fuentes que confiamos tales como los maestros / profesores, los autores u otras personas de renombre o quienes son celebridades.  No estoy diciendo que estas personas son malas – de hecho, yo diría que la gran mayoría de la gente quieren ser buenos, y ayudar a otros – pero es muy posible que su percepción del mundo sea oblicua.  Sea cual sea la fuente, el resultado final es una sensación de temor, incertidumbre  y duda que han sido infundidos y reforzados.

Estos temores infunden un nivel de ansiedad y estrés basado en la percepción que nunca lograremos alguna clase de expectativa.  Es la misma clase de temor que lleva a la gente a no comer porque no están suficiente delgados.  No importa cuántos ejercicios hagan ni cuanta comida insalubre eviten, para ellos su apariencia nunca será suficiente buena.  Están constantemente comparándose con alguien más, pero no importa lo que hagan, nunca pueden igualarlo.  Esta clase de estrés auto-infligido cambia la estructura de bioquímicos de una persona – causándola a tomar decisiones irracionales tal como dejar de comer para lograr una meta.

Mientras puede ser fácil identificar a alguien sufriendo por la anorexia, si usted es la anoréxica, puede ser extremadamente difícil verlo en sí misma.  Lo mismo es cierto de todos los que están sufriendo del perfeccionismo.  A un grado u otro, yo creo que todos sufriendo de alguna clase perfeccionismo.  Si se manifiesta en uno siempre trabajando hasta tarde o exigiendo que todos los platos sean colocados en el lavaplatos de una forma precisa, la clave es reconocer la situación y tomar pasos hacia sanarnos.  Es importante entender que aparte del daño emocional que el perfeccionismo trae, también crea enfermedades físicas.  Esto pasa principalmente porque los perfeccionistas pueden molestarse o hasta enojarse algo fácilmente cuando las cosas no salen cómo ellos esperan.  Esto causa que el cuerpo genere una cantidad excesiva de cortisol.  Cuando se produce el cortisol, el sistema de inmunidades quede bajo perjuicio.  A través de períodos constantes y extendidos de tiempo, esto deja el cuerpo muy susceptible a las enfermedades e problemas crónicos que el sistema de inmunidades pudo haber manejado bien cuando sano.

De una manera de generar más conciencia, yo quería remarcar algunas de las características que he visto de común entre los perfeccionistas.  Esta lista no es exhaustiva, ni tampoco significa que los perfeccionistas sufren de todos los rasgos siguientes, pero la lista puede proporcionar la perspicacia sobre maneras de cómo ayudar a todos nosotros reconocer los hábitos insalubres a fin de poder modificar nuestras vidas apropiadamente.

Dificultad en delegar – la vida es ocupada.  Toda la gente tiene muchas cosas que hacer.  Si usted está casado y tiene hijos, los horarios pueden complicarse mientras compagina un número de prioridades competitivas.  Una de las bendiciones más grandes que tenemos en la vida son la familia y amigos.  Los perfeccionistas tienen dificultad en delegar las responsabilidades en la casa, en el trabajo o cualquier otra situación.  En sus mentes, las cosas se van derrumbar si no se hacen de una forma específica.  Esa forma es casi siempre la de ellos.  Ellos tienen dificultad confiando a otros para ejecutar el plan necesario.   A causa de esto, ellos delegan tareas menores a otros, mientras reservan las más duras y pesadas para sí mismos.  Esto lleva a la falta de confianza entre los perfeccionistas y cualquiera que tiene que trabajar o vivir con ellos.  También les deja una carga tremenda de estrés constante sobre sus mentes.

Siempre tienen la razón – Este se relaciona con el por qué no están dispuestos a delegar.  Ellos siempre son los que tienen la razón.  Siempre tienen que guiar a otros y enseñarlos que están equivocados.  Esto se puede manifestar hasta en algo tan sencillo cómo lavar los platos o tender la cama.  Si una tarea no se hace en una forma específica, el perfeccionista siempre le instruirá en la “forma correcta” de hacer las cosas.  Ellos tienen dificultad en mantener una mente abierta a los nuevos métodos de hacer las cosas por un par de razones.  Una, porque le demuestra que está equivocado.  La otra razón es porque tal vez requiere que ellos aprendan algo nuevo, y eso les asusta – porque les pone en territorio incómodo, ya que ya no son los expertos.

Dificultad de perdonar – Esto no solo se trata de su habilidad de perdonar a otros.  También se trata de la habilidad del perfeccionista de perdonar a sí mismo.  Los perfeccionistas de hecho, son extremadamente duros consigo mismos siempre cuando hacen un error.  Posiblemente se detienen por días, semanas o en algunos casos hasta años, pensándolo.  No les gusta sentirse expuestos como vulnerables o equivocados, entonces cuando se ocurren errores, ellos se castigan mentalmente hasta el punto de dudar de otros talentos que poseen.  Ellos ven difícil perdonar a otros porque a ellos les cuesta entender que la imperfección es parte de la vida.  Ellos suponen que las personas quienes son buenas y exitosas muy rara vez, (si alguna vez) se equivocan.  Esto les lleva a creer que los que se equivocan son bufones o idiotas.

Demasiado críticos de los demás – Nuestra habilidad de evaluar el rendimiento de otro es natural y parte de quienes somos.  Por supuesto que no queremos poner nuestra vida en peligro abordando un avión con un piloto que no es competente.  Existe una gran diferencia entre evaluar su habilidad de ejecutar su responsabilidad, y siempre buscando algo para criticarlo.  Esto también puede ser el caso de ser demasiado crítico de alguna organización.  A veces este criticismo viene porque sienten que si ellos estuvieran encargados de desempeñar alguna tarea, las cosas saldrían mucho mejor.

Yo mencioné antes que hay un sinfín de voces y mensajes que recibimos al diario.  Desafortunadamente muchas voces nos dirigen más lejos de lo que verdaderamente deseamos – crecimiento personal y desarrollo.  El perfeccionismo es una de las voces más dominantes que pueden impedirnos en nuestro crecimiento.  Yo he aprendido cómo regla general, que una de mejores maneras de filtrar entre la verdad y las mentiras, es si lo que escucho me inspira a mejorarme en mis tratos con otros – sea en mi asociación con mis colegas en el trabajo o en la relación que tengo con mi esposa e hijos.  Las impresiones para el mejoramiento que yo recibo siempre vienen acompañadas con una sensación de edificación – no la desesperación y ansiedad que acompañan el perfeccionismo.

Previamente mencioné cómo los perfeccionistas no quieren verse vulnerables entre los demás. Claro que no hay nada mal con mantener nuestras vulnerabilidades en privado.  Al mismo tiempo, no hay nada mal con admitir a nosotros u otros que estamos vulnerables desde el principio.  Algunos de los momentos más genuinos vienen cuando las personas se ponen en una posición de vulnerabilidad.  Solo piense de alguna ocasión cuando ha escuchado alguna entrevista por televisión o radio.  Una de las primeras cosas que evaluamos en la gente es cuan sinceros o genuinos que son.  Siempre cuando una persona se abre y enseña su verdadero yo – con sus fuerzas y debilidades – las conexiones se hacen.  Existe un gran poder en hacer conexiones genuinas.  Nos permite hacer impactos más grandes en todo aspecto de nuestra vida y con todos los que nos rodean.  Uno de los primeros pasos para eliminar la actitud perfeccionista es reconocer que los errores nos ayudan a crecer, y no hay nada mal con hacer, admitir, y reconocer nuestros errores y fallas.

One thought on “La mente y el perfeccionismo

  1. Hermoso todo esto estoy aprendiendo y cada dia me ciento muy feliz de todo esta importante información que un dia podre entender.Como mejorar en esto del perfeccionismo .Tengo bastante de eso.se que podre Salie de eso.Y gracias al Dr Ulises por Darme la oportunidad de emprender algo nuevo.Y salir adelante con mi salud y poder ya estar ayudando a otros.A salir de situaciones difiseles q uno mismo se a puesto por innorancia.

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