La ciencia detrás de las impresiones

mind

Las impresiones son efectos que ocurren en nuestra mente. Científicamente ha sido difícil discernir de donde vienen. Cuando me refiero a las impresiones, no estoy hablando de cuando uno siente impresionado con alguien cuando primero se conocen. Me refiero a los sentimientos que nos llegan, aparentemente de la nada, que nos impulsan a hacer algo por otra persona o por nosotros mismos. Las impresiones también funcionan para prevenir algunas elecciones equivocadas, aun cuando no estamos conscientes de las consecuencias negativas. Las impresiones también pueden invitarnos a escoger algo mejor en vez de algo bueno. Nuestros pensamientos conscientes no están involucrados en la actividad cerebral cuando sentimos las impresiones. Es mas, las impresiones se manifiestan en forma diferente de las emociones producidas por la amígdala cuando sentimos que el estrés crónico está presente.  Las emociones fuertes como la ira, el temor, la tristeza, la ansiedad, o el resentimiento son todo el opuesto polar de lo que ocurre cuando sentimos impresiones.  En cambio, las impresiones son impulsos sutiles y delicados que vienen en la forma de una invitación pacífica a actuar o hacer algo.  ¿Cuál es el propósito de estas invitaciones y porqué el cerebro las provee?

Es importante recalcar aquí que cuando se realizan buenas acciones o comportamientos en el nivel consciente, siempre hay alguna clase de beneficio ligado.  En otras palabras, sabemos que si hacemos algo bueno, recibiremos alguna recompensa. Esa recompensa puede llegar en la forma de un benficio monetario, algún reconocimiento, o hasta tan sencillo como un “bien hecho”.  Aunque las impresiones vengan típicamente en la forma de una invitación a participar en algún comportamiento benéfico, por lo general no hay, sino poco reconocimiento que nos llega si seguimos las impresiones. No hay ningún trofeo esperándonos, ningún diploma logrado, ningún aumento de sueldo y nada de aplauso. Por lo general, no hay ningún beneficio tangible relacionado con el cumplir con una impresión, sin embargo, existen, y cada uno de nosotros los hemos sentido en alguna ocasión. Cada uno de nosotros hemos experimentado como se siente cuando tomamos buena acción por por las impresiones, y también hemos experimentado cuando no las hicimos caso.

Una cosa que sabemos claramente en cuanto a estos mensajes es que son alguna clase de comunicación a la sección límbica del cerebro. Las impresiones no vienen en la forma de mandatos o razonamiento lógico, y como fue mencionado anteriormente, la amígdala no está envuelta en el proceso. Mientras yo hice una investigación de como otros definen las impresiones, encontré una definición interesante que define las impresiones como efectos producidos por el intelecto, los sentimientos y la consciencia. Tratando de entender, sin embargo, los códigos neurales que crean las impresiones, es difícil cuando tenemos sentimientos que no están relacionados al enojo, el resentimiento, la ansiedad, o el temor. Toda otra clase de patrón eléctrico en el cerebro se puede entender, junto con su conectividad y enlaces anatómicos.  Pero por alguna razón, la ciencia no ha podido hallar la actividad de las impresiones. Debido a que la lógica no está involucrada, ninguna conversación interna se lleva a cabo para balancearlas con el intelecto y la razón.  La pregunta que surge en las mentes de los científicos es si las impresiones que sentimos son de un mecanismo automático que se utiliza para reparar el daño causado por el estrés crónico?  ¿Si sí, nos llegan beneficios saludables cuando tomamos acción por las impresiones?

Para poder entender más acerca de esta parte intrigante de actividad cerebral, yo decidí evaluar un número de personas para investigar este mecanismo del cerebro, desde una perspectiva clínica. El propósito de este estudio fue para lograr un entendimiento más profundo acerca de cuando llegan las impresiones, las condiciones presentes antes de su llegada, y que sucede cuando respondemos y seguimos nuestras impresiones, y que actividad neural resulta cuando decidimos no seguirlas. Quisiera compartir algunos de estos casos del estudio y las experiencias que descubrí en mi investigación.

El paquete de envío

Mary es alguien que trabaja aquí con nosotros en Phytotherapi. Ella compartió una experiencia conmigo que ayuda proveer perspicacia de cómo funcionan las impresiones.  Una de las responsabilidades de Mary incluye la supervisión del envío de las órdenes.  Ella apenas había completado enviar algunos paquetes a los clientes por medio de nuestra compañía de envío.  Yo le he conocido a Mary por mucho tiempo, y sé cuan increíblemente meticulosa es ella asegurando que las cosas sean perfectas. Ella mantiene un número de procesos y pasos que hace para revisar doble y hasta triple. Dado su nivel de organización, estoy seguro que ella cumplió con sus procesos normales para los envíos. Cinco minutos después de terminar con todo, sintió la impresión que debía volver a revisar. Mientras que no había pruebas ni evidencias tangibles que algo estaba mal, ella decidió regresar y revisar una vez más.  Después de inspeccionar los paquetes de nuevo, se dio cuenta que sí había hecho un error – dos de las órdenes habían sido intercambiadas accidentalmente.  Cuando yo me encontré con ella más tarde ese día, me contó de su experiencia y la agradecida que estuvo que había seguido su impresión.

¿Entonces, como le llegó esta impresión?  ¿De qué otra forma habría entendido y recibido una impresión del error?  ¿Qué más, aparte de su mente consciente, pudo discernir que había un error?  Sabemos que el cerebro procesa una cantidad tremenda de calculaciones en el nivel subconsciente cada vez que participamos en una actividad. Mientras Mary preparaba las órdenes para enviar, en la parte subconsciente de su mente, cientos de neuronas captaron el error y enviaron un mensaje por conducto en su cerebro, de tal manera que ella pudiera entender que algo estuvo mal. Aun cuando no entendamos científicamente el conducto exacto que siguen estas señales y mensajes para comunicarse con nosotros, sí parece que nuestro cerebro comprende la importancia que tomemos acción por nosotros mismos y elige comunicar ciertos mensajes por medio de esta ruta importante, elevando su urgencia. Imagínense que habría pasado si Mary no hubiera cumplido con su impresión. Inevitablemente habría resultado en el estrés para ella e igual para un par de distintos clientes también. Por haber seguido su impresión, no solo sirvió a sí misma, mas también proveyó un gran servicio a dos personas que probablemente nunca conocerá.

Christina, su amiga, y las impresiones ignoradas

Christina tiene 39 años, casada, y con 3 hijos.  Hace muchos años, tuvo un pleito con una buena amiga, sobre alguna diferencia insignificante.  Un malentendido había sucedido y las cosas no terminaron bien entre Christina y su amiga.  Dijeron algunas cosas feas y Christina empezó a guardar rencor hacia su amiga.  Pasaron muchos años sin hablar. Años después, Christina se enteró que su amiga se había fallecido.

Durante este tiempo, Christina recordó una multitud de memorias. Ella recordó cuan vívidamente como comenzó a sentir impresiones de llamar a su amiga para que pudieran derrumbar la muralla de animosidad que había sido levantada. En otras ocasiones sintió la impresión de visitarle. En otros momentos ella sintió una impresión sencilla de enviarle un email.  Christina hasta mencionó que en una ocasión ella sintió una impresión, fuerte pero delicada, de solo mirar una fotografía vieja de las dos juntas.

Christina me dijo que a pesar de todas las impresiones, ella siempre encontraba una excusa para no cumplirlas. Ella dijo que creaba razones ridículas para evitar tomar acción. A menudo, esto le venía en la forma de reforzar los sentimientos negativos que mantenía hacia su amiga debido a la división entre las dos.  Ella completamente pasó por alto todas las buenas memorias, experiencias y el servicio que habían brindado la una a la otra en tiempos previos. En su lugar, ella magnificó las pocas experiencias negativas y, en sus propias palabras, convirtió a su amiga en “una monstrua en mi mente”. En retrospectiva Christina puede recordar el diálogo interno que mantenía en su propia mente para justificar los sentimientos negativos que tenía.  En una ocasión ella recuerda que su amiga en verdad le contactó a ella, y aun cuando admitió que había disfrutado y sentido bien de la conversación, Christina dijo que en cuanto colgó el teléfono, comenzó a aferrarse a la información falsa para mantener la percepción negativa de su amiga. Esto siempre le impedía de hacer una llamada que le habría librado de aquellos sentimientos, y le habría permitido abrazar la felicidad que viene  por el perdón y la amistad.

Cuando me pongo a pensar de la experiencia de Christina, solo puedo pensar de como recibía impresión tras impresión a tomar acción en maneras que habrían reconciliado la relación con su amiga. Al fin del día, a causa de que nunca reconcilió el estrés que ocurrió cuando tuvieron su desacuerdo, ella nunca logró tomar acción sobre esas impresiones. La falta de reconciliación, en realidad, tuvo muy poco que ver con su amiga.  Es algo personal que nosotros tenemos que superar a fin de traer equilibrio a nuestros pensamientos y comportamiento. A pesar de nuestras elecciones, nuestro cerebro mantiene un sistema de pesos y contrapesos para monitorear los pensamientos basados sobre conceptos y opiniones falsas. Cuando damos cabida a los pensamientos falsos, eso afecta y daña tanto nuestra mente y cuerpo. Cuando tal vez no sintamos las consecuencias inmediatamente, no hay duda que nuestras mentes necesitan un arreglo.

Aunque nuestro cerebro tiene la plataforma y la habilidad de hacer estos cambios, nosotros debemos escoger aceptar cambiar a fin de permitir este circuito dentro del cerebro. Todos lo hemos experimentado alguna vez – cuando nuestros corazones se ablandan y las heridas emocionales y mentales comienzan a sanarse.  Cuando estamos en éstas situaciones, vemos las cosas y a otras personas cómo son en realidad, y no por un lente defectuoso hecho por cuentos exagerados y las justificaciones que creamos para cubrir lo que sentimos por dentro. En el ejemplo de Christina, ella sabía quién era su amiga en realidad – y por cierto no era la monstrua que desafortunadamente había creado en su mente. La única manera de hacer estos cambios es escoger hacerlo.  Ninguna lucha externa, ninguna prueba ni tragedia puede hacerlo por nosotros.  Después de la muerte de su amiga, Christina sintió culpable, triste y enojada consigo misma.  Debido a las cantidades grandes de estrés infligidas a Christina por las consecuencias de la amistad perdida y la muerte de su amiga, recomendamos que Christina use nuestro Stress/Anxiety solution. Christina logró salir de esta prueba difícil y entender que ésta es una lección que puede aprender y salir adelante con los buenos recuerdos previos de su amiga. En el camino ella también logró ver los hábitos en su vida que limitaban su habilidad de ser mejor madre y esposa. Al final de cuentas, aun cuando fue difícil, la experiencia entera le proporcionó con la oportunidad para hacer cambios importantes y trabajar hacia la conquista de otros hábitos negativos que había desarrollado a través de los años.

Pensamientos finales

Todos recibimos impresiones. Aunque yo proveí solo dos ejemplos aquí, he notado en cientos de entrevistas, que todos nosotros tendemos a recibir estas impresiones en formas similares, a saber:

  • Todos las recibimos sin importar lo “bueno” o “malo” de nuestro comportamiento.
  • Sirven como una herramienta de entrenamiento para mejorarnos como personas.
  • Se utilizan cómo un recurso para auto-corrección.
  • Cuando las seguimos y tomamos acción, recibimos beneficios.
  • Llevan un papel crítica en sanar la mente y el cuerpo.

Quiero reiterar que cuando respondemos a las impresiones que nos llevan a proveer actos de servicio u otros hechos benevolentes, por lo general no hay ninguna recompensa tangible ni trofeo que lo acompaña. Está destinado a ser una acción genuina y no con alguna agenda oculta. Si usted siente una impresión a pedir perdón o a perdonar, no debe esperar lo mismo de otros.

Sin embargo, fisiológicamente, su cerebro le proveerá recompensas por medio de un dosis saludable y balanceado de neurotransmisores y bio-actividades que beneficiarán a su cuerpo. Esto incluye el funcionamiento eficaz de los sistemas de inmunidades, el digestivo, y el hormonal/endocrinal. Estos beneficios se manifiestan físicamente en nuestro nivel de energía, y en la apariencia de nuestra piel, el cabello, y los ojos. Nuestra capacidad mental creativa es magnificada. Así también los atributos humanos tales cómo la compasión, la paciencia, y la intuición son aumentados, permitiéndoles a ser buenas influencias en sus familias, en su trabajo, y en su comunidad.

Cómo un pensamiento final, esta conexión entre la mente y el cuerpo es una bendición muy grande. Viviendo un estilo de vida insalubre siempre traerá el estrés.  Haciendo elecciones insalubres continuamente y guardando conceptos negativos de nosotros mismos, de otros, y del mundo que nos rodea, siempre nos volverá encima y traerá enfermedad crónica. Si nos aliamos con la verdad y con las elecciones saludables, la vida misma será más agradable. Dios, quien creó nuestros cuerpos, los ha diseñado en tal manera, proveyéndolos con la habilidad de sanarse para que podamos disfrutar de la vida.  Nuestros cuerpos son una obra maravillosa por la cual debemos estar agradecidos.

La creación de nuestro cerebro es tal para hacerlo capaz de recibir instrucciones por medio de las impresiones. A medida que escuchemos estas instrucciones y tomemos acción, nuestra facultad mental se aumenta, nuestra comprensión y perspectiva sobre las cosas se aclaran, y logramos aceptar la verdad sin temor de si tenemos la razón o si estamos equivocados.  Así se hace más fácil actuar en una manera genuina.  El estrés crónico no puede residir dentro de nosotros cuando llevamos nuestras vidas de esta manera. Podemos gozar de nuestra jornada en esta vida mientras brindamos gozo a los demás y les servimos también, muchas veces sin darnos cuenta, en su propio proceso de sanación – tanto físicamente y mentalmente. Sigan las impresiones que les lleguen y la vida será mucho más dulce.

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