Como nuestros cerebros responden a la crisis

SPAN Crisis Blog Cover

La muerte de un familiar, problemas de salud, el desempleo, el divorcio, o hasta ver a otro pasar por dificultades, son experiencias difíciles.  La habilidad de entender y reconciliar nuestros pensamientos durante los tiempos de prueba puede ser complicado.  Si ya estamos bajo el estrés crónico, esta clase de eventos pueden ser devastadores, dejándonos con sentimientos profundos de ansiedad, tristeza, enojo, resentimiento, temor, y depresión.

¿Qué pasa en nuestras mentes cuando estamos afligidos por estos desafíos?   Primero, el mecanismo de estrés de nuestro cuerpo siempre se enciende, iniciando una serie de preguntas internas.  Nos hallamos haciendo preguntas sinceras tales como:

  • ¿Por qué yo?
  • ¿Qué hice yo para merecer esta clase de castigo?
  • ¿Qué pasará a mí y a mi familia?
  • ¿Dónde estuvo Dios cuando todo esto pasó?
  • ¿Quién tiene la culpa?
  • ¿Volveré a encontrar la paz otra vez?

Nuestras almas claman genuinamente por las respuestas para reconciliar lo ocurrido.  ¿A quién podemos recurrir para esta clase de respuestas?  En momentos como estos, ansiamos sentirnos amados y abrazados, porque sentimos una cantidad inmensa de vulnerabilidad.  Es en estos momentos que nos damos cuenta que las posesiones materiales no nos pueden proveer la paz que necesitamos.  Nos encontramos acercándonos a los familiares y amigos, y priorizamos las cosas en forma diferente, enfocándonos en las cosas que más importan.

Si han sido reconciliadas correctamente en el pasado, las experiencias previas, incluyendo nuestros propios errores, llegan a ser una gran herramienta que el cerebro utiliza para la sanación.   Sin embargo, si hemos creado el hábito de correr o escondernos de los errores y experiencias, siempre habrán niveles de estrés presentes, que magnifican el impacto emocional que sentimos cuando nos encontramos bajo nuevas dificultades.  En estas situaciones medimos el daño del incidente actual, implementando la información que hemos archivado debido a los eventos no reconciliados en el pasado.  El grado al cual hemos reconciliado las situaciones estresantes y desafiantes, dicta lo bien y lo rápido que somos capaces de recuperarnos de las pruebas de la vida.  Cuando estamos libres del estrés crónico,  nos mantenemos atentos, genuinos, y vemos las cosas como son  de verdad, aun cuando bajo lo más difícil de las circunstancias.

El cómo el estrés afecta nuestra habilidad de pensar, se remonta en cómo funciona nuestro cerebro. Nuestro cerebro está conformado por billones de neuronas con trillones de puntos de datos.  Una de las funciones primarias del cerebro es de archivar información, organizarla, generar calculaciones, y medir riesgo, basado en la información disponible de ambas fuentes, nuevas y almacenadas.  Podemos contar con esta habilidad divina para llevarnos por momentos desagradables.  Es el mecanismo más valioso que existe y el mayor recurso que cada uno de nosotros posee.  Provee luz a nuestras mentes después que pasamos por momentos de oscuridad y desesperación. Es como si nuestra mente, por medio de esta habilidad maravillosa, pudiera filtrar y clasificar entre las percepciones falsas y mentiras para traer el orden y la paz a nuestras almas agobiadas.  En estos momentos los neurotransmisores, como la dopamina y la oxitocina se producen en cantidades balanceadas para traer sentimientos de paz y felicidad a nuestras vidas.  Es por medio de estos procesos bioquímicos que podemos proclamar sinceramente que aunque esté nublado, el sol sigue brillando.  La fe en nosotros mismos y en la humanidad aumenta.  A medida que aceptamos estos sentimientos, llegamos a ser una persona mejor.

Si el estrés crónico está presente, nuestros cerebros no pueden ejecutar las funciones que nos dan la paz y la reconciliación.  Esto lo hace difícil, si no imposible, para que nuestras mentes se sanen.  Los pasos requeridos para reconciliar los incidentes apropiadamente, se obstruyen debido al gran número de neuronas que quedan en alerta.  Cuando el estrés está presente, ellos quedan en alerta hasta cuando los eventos se reconcilien completamente.  Es importante notar que ésta es una condición que se crea a través de muchos años por un agregado de tantos pequeños como grandes episodios estresantes que nunca fueron reconciliados.

Para que la mente pueda sanarse, partes diferentes del cerebro necesitan comunicarse las unas con las otras.  La porción límbica del cerebro, lo que gobierna la parte consciente de la mente, debe ser capaz de hacer conexiones con las otras partes del cerebro que almacenan la memoria e información.  Hay puntos de conexión en las neuronas, llamados las sinapsis, que se unen con otras neuronas que guardan información sobre temas similares.  Las conexiones aumentan cuando la información de un tema particular es hablado, pensado, y visto, etcétera.  Cuando esto pasa, las neuronas se encuentran y hacen conexiones.  A medida que aquellas conexiones se aumentan, el refuerzo de la memoria se realiza e  incrementa nuestra sensibilidad de ciertos temas, comportamientos, acciones, respuestas, etcétera.

Este proceso es extremadamente útil para aprender por experiencias, aprendizaje académico, y por el desarrollo de habilidades.  Si retenemos la información falsa o si nos dejamos llevar por ella, sin embargo, la información verídica que está disponible en nuestra mente subconsciente se obstruye por causa de la cantidad excesiva de las neuronas en alerta.  En su lugar, continuamos procesando la información por la porción límbica del cerebro, sin la habilidad de aprovechar de todo la verdadera información y calculaciones que existen en nuestro subconsciente.  Como consecuencia, no podemos encontrar las soluciones y respuestas para resolver los problemas que nos enfrentan.  Nos quedamos en un estado de parálisis mental, estrés, y desesperación.  Cuando en este estado, continuamos a reforzar percepciones falsas que siguen disparando nuestro mecanismo de estrés.  Cuando el estrés se activa, la amígdala del cerebro genera emociones fuertes como la ira, resentimiento, temor, y ansiedad.  Bajo estas circunstancias, nuestra tendencia es sentirnos victimizados, heridos, y solos.  La tristeza y el enojo se intensifican, los niveles de la dopamina se reducen y los problemas como el insomnio se desarrollan, empeorando las cosas.

Algo para recordar cuando encontramos circunstancias difíciles es que nuestra mente también calcula el riesgo para poder protegernos.  Si estamos llenos de experiencias negativas que nunca se reconciliaron, o llenamos nuestras mentes con reportajes negativos que se enfocan solamente en las noticias tales como la mala economía, el crimen, las guerras, u otros tipos de crisis, éstas cosas se guardan dentro de la porción límbica de nuestro cerebro y produce el estrés.  Exponiéndonos y enfocándonos a pura información negativa ocasiona efectos invisibles que suben a la superficie cuando llega una crisis personal.

Por el otro lado, cuando resolvemos los episodios o eventos estresantes, las calculaciones hechas por nuestros cerebros en cuanto a los riesgos, se usan para proveer las respuestas a las preguntas mientras el área frontal del cerebro envía archivos con soluciones.  Aunque los tiempos duros siempre resultarán en las emociones iniciales como la pesadumbre o la tristeza, podemos discernir la luz al otro lado del túnel, mientras nos mantenemos en un estado de conciencia. Si estamos sufriendo por una crisis, aquí están algunas pautas que ayudarán a elevarnos:

  • Coma bien
  • Duerma bien
  • Participe en actividad física o ejercicio
  • Entreténgase
  • Pase tiempo con la familia y amigos ( evite retirarse)
  • Comuníquese con Dios diariamente (si usted no cree en Dios, pase tiempo pensando y meditando en las buenas cosas que ha recibido a lo largo de su vida, desde cuando nació hasta el presente)
  • Use Phytotherapi Stress and Sleep Solutions

Entrenando su mente a enfocarse en las cosas por las cuales está agradecido es una herramienta potente.  La buena noticia es que nuestras mentes pueden sanarse y reconfigurarse si un daño ha sido causado por pensamientos negativos prolongados y por el estrés.  Cada uno de nosotros tiene un don, dado por Dios que nos permite ser rescatados cuando estamos en desesperación debido a elecciones descabelladas.   Este don se manifiesta por medio de impresiones.  Cada vez que recibimos una impresión, deberíamos  tomar acción.  Las impresiones que recibimos son mensajes implícitos de cómo debemos actuar.  Ha sido la experiencia en mi propia vida, y cuando trabajo con otros, al seguir las impresiones que recibimos, es una de las herramientas más grandes que tenemos para resolver los episodios estresantes o llenos de crisis.  Es por medio de las impresiones que magnificamos nuestro cerebro increíble, para ayudarnos a lograr nuestra capacidad y encontrar la autorrealización y la felicidad.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out /  Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out /  Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out /  Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out /  Change )

Connecting to %s