Como cambiar nuestro estilo de vida

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La parte de nuestro cerebro que es responsable para el proceso de construir hábitos son los ganglios basales. Pensamientos repetidos se convierten a acciones, tales como el cepillarse los dientes, hacer la cama, el chismear, como nos alimentamos, etc. En los ganglios basales hay un proceso que crea la motivación para actuar y hacer una rutina o hábito; la recompensa o beneficio de la acción también viene de esta parte del cerebro. Todo esto sucede en la parte de los ganglios basales conocida como el cuerpo estriado y la corteza cerebral. Toda la información dentro de esto circuitos ayuda a compactar todas las fases de la acción y la recompensa / beneficio en un solo pensamiento subconsciente. Por supuesto, esto requiere dopamina – un neurotransmisor que proporciona una sensación de euforia o placer. Cuando tenemos un hábito beneficioso la cantidad de dopamina que se emite al realizar ese hábito es una porción adecuada. Hábitos buenos, tales como el ejercicio adecuado, haciendo servicio, o el hacer un buen trabajo en el empleo provee niveles saludables de dopamina. Hábitos no saludables – como el fumar, el exceso de trabajo, o ver material pornográfico crea una cantidad excesiva de la dopamina, lo cual crea un desequilibrio fisiológico.

Cuando la cantidad adecuada de dopamina está presente, sentimos una sensación de paz y felicidad. Esto sucede porque el cerebro está equilibrado químicamente en estas situaciones debido a la cantidad correcta de dopamina y otros neurotransmisores que se emiten saludablemente. Los malos hábitos, debido al desequilibrio que crean, traen los resultados opuestos y frecuentemente conducen a la tristeza, la depresión y la ansiedad. ¿Cómo es que alguien decide mantener hábitos que suprimen la capacidad bioquímica del cerebro a traer la felicidad? ¿Por qué será que decidimos viviendo un estilo de vida que trae dolor emocional?

La respuesta viene en la comprensión de las actividades bioquímicas que suceden en el cerebro. Cada vez que participamos en un comportamiento malo como juzgando otros con dureza o criticando a los demás, deseando duros castigos para otros o aun en pensar mal de nosotros mismos, el cuerpo comienza a crear altos niveles de hormonas y otras químicas. Además, cantidades excesivas de cortisol y la adrenalina también se encuentran en la sangre. Inicialmente las motivaciones detrás de estas acciones son para recibir las recompensas temporales que percibimos- tal como sentirse aceptado por un grupo de amigos o conocidos. Aunque hay  una sensación temporal de euforia que viene al sentirse la aceptado, los niveles excesos de químicas biológicas encontradas en la sangre hacen más daño al cuerpo comparado con la sensación de felicidad que se siente. Si se repite las acciones para seguir sintiendo los efectos temporales de euforia, se convierten a hábitos. Esto crea patrones e impulsos dentro del cerebro que la mente proyecta. Cuando vienen oportunidades para cambiar los malos hábitos para los buenos, los estudios han demostrado un aumento de la actividad neuronal que se produce en la parte del cerebro que es responsable de la autodisciplina y la inhibición.

Nuestra vida se compone de una serie de hábitos. Nos enfrentamos a decisiones todos los días, los cuales siguen dando forma a nuestra mente y carácter. Decidimos si queremos leer un libro, hacer ejercicio, comer sano, perdonar a los demás y una serie de otras decisiones. Cada decisión que tomamos tiene un impacto directo en nuestra salud, estabilidad financiera, felicidad, y la sensación general de paz. Cualquier persona que está en el hábito de hacer ejercicio continúa haciéndolo por la recompensa que viene al final del ejercicio. Cada vez que terminamos una rutina de ejercicios, la serotonina y otros neurotransmisores, crean un sentimiento de satisfacción, dejándonos con una sensación física de disfruto. Pero, si eso es el caso ¿cómo es que personas dejan de hacer ejercicio después de unas semanas? ¿Por qué dejaríamos de hacer cualquier actividad saludable que crea un efecto bioquímico equilibrado que nos trae sentimientos de satisfacción?

Para encontrar respuestas comenzamos haciendo investigaciones y entrevistas personales para ayudarnos a descubrir las respuestas y la motivación que conduce al cambio y empezar a tener un estilo de vida saludable. Lo que sigue son algunas de nuestras conclusiones. Los resultados tienen menos que ver con los puntos de partida o de los beneficios/recompensas que uno siente al realizar una acción o habito. He encontrado que todo el mundo quiere sentirse bien y entiende, al menos en un nivel intelectual, los beneficios que vienen de vivir una vida más sana. La verdadera pregunta en cuestión es que no impide de cambiar nuestro estilo de vida; a la vez queremos saber porque dejamos a participar en actividades que ya entendemos a un nivel intelectualmente que son física y emocionalmente beneficiosas.

Una respuesta común es que todo depende de la fuerza de voluntad. Sin embargo, la idea que algunos tienen mejor fuerza de voluntad que otros trae en cuenta la tendencia a culpar a la genética o el medio ambiente por nuestro comportamiento. También entra en conflicto directo el hecho que la fisiológica y bioquímica de cada ser humano se ha creado perfectamente y que todos tenemos la misma capacidad cerebral al nacer.

Lo que he encontrado en mis estudios sin embargo era una respuesta sorprendente – personas que sentían que no podían crear buenos hábitos, cambian su razonamiento y juicio para crear nuevas rutinas y hábitos.  A pesar que traen pocos o no beneficios de salud, razonan y usan lógica que proporciona un nivel de satisfacción percibida en la mente. Lo que sigue son algunos de los casos de estudio que llevamos a cabo. Los nombres reales de las personas han sido cambiados para mantener un nivel de confidencialidad.

James y baloncesto

Una de las personas que entrevisté era un hombre llamado James. James tiene cuarenta años y estaba absolutamente seguro que jugar el baloncesto no era para él. Esto era interesante ya que James le gustaba los deportes y disfrutaba viendo partidos de la NBA. Esta contradicción fue muy interesante por lo que decidimos trabajar juntos para averiguar por qué se sentía así. Durante el curso de nuestras entrevistas, contó un recuerdo de que tenía cuando era joven. James intentaba jugar al baloncesto un par de veces, pero debido a su torpeza no le iba bien; aun lo golpeó el balón en la cara. Recordó cómo se comparó a sí mismo con otros jugadores mejores y más desarrollados. Esto le dejó estresado y frustrado con respecto a su capacidad de aprender el juego, provocando la retirada y la falta de confianza y deseo de mejorar sus habilidades. Poco después renunció a jugar al baloncesto y reemplazó a su amor inicial para el deporte con la cerveza y un estilo de vida sedentario.

Juntos decidimos a hacer un experimento. Invité a James a comenzar de usar Phytotherapi Stress cinco veces al día. Al mismo tiempo también James se puso de acuerdo en permitir que algunos de sus conocidos que suelen jugar baloncesto le llevaran cuando iban a jugar.  Bajo la camaradería y el compañerismo de estas personas, James comenzó a disfrutar jugando al baloncesto. Ya han pasado varios meses y James sigue jugando todas las semanas – algo que nunca habría imaginado hacer hace un par de años. Lo entrevisté hace poco y él me expresó lo mucho que disfruta de su amor por el juego del baloncesto. También recordó y expresó algunos de sus pensamientos que tenía cuando era frustrado como joven, recordando cuántas veces se dijo que el baloncesto no es un deporte para él, e incluso había pensado que era una pérdida de tiempo para la gente que lo jugaban. La experiencia de James ayuda a ilustrar cómo nuestras mentes pueden sustituir los malos hábitos para los buenos- la mente tiene argumentos que nos impiden seguir buenos hábitos. Sin embargo, al final estos argumentos no eran más que una máscara que tenía James que lo impedía a mostrar el verdadero él- un hombre con un amor para el deporte del baloncesto y el deseo de jugarlo.

Stephen y Pornografía

Stephen es un hombre de 38 años que luchó con una adicción a la pornografía. Después de uno de nuestros seminarios, Stephen me acercó y compartió su desafío conmigo. Mencionó que la adicción le costó su esposa y familia. Compartió cómo su estilo de vida le ha traído solo la depresión, pérdida de sensibilidad y lo que él llamó una sensación de estancamiento con sus capacidades creativas. Además, otras actividades que traen un sentido de equilibrio a la vida se habían disipado.  La primera vez que hablé con Stephen se notaba que era una persona llena de frustración, tristeza y enojo. Cuando lo entrevisté, le pregunté acerca de sus creencias como un hombre joven al respecto a la familia. Dijo que aun cuando era niño quería casarse, amar a su cónyuge y criar hijos. El pensamiento o la idea de que la pornografía sería una parte de su vida nunca le entraba en la mente. Además, dijo que en su adolescencia  le consideraban un caballero y no era el tipo de persona para hacer comentarios denigrantes o bromas sobre las mujeres o el sexo. Cada vez que pensaba en las mujeres era en el sentido de tener algún día una esposa y familia. Cuando Stephen estaba compartiendo todo esto conmigo me pregunté cómo todo esto podría haber cambiado. Inicialmente mi curiosidad quería preguntarle eso, pero sentí impresionado a preguntarle sobre la familia, los amigos, la escuela, la comunidad en se creció, lo que le gusta hacer, cómo responde al rechazo, su línea de trabajo, así como su pensamientos y relación con respecto a Dios. Mientras hablábamos, por su propio Stephen comentó que en diferentes situaciones había sentido impresiones a ofrecer ayuda a individuos particulares; también había tenido impresiones para simplemente llamar a alguien por teléfono.   Confesó que nunca siguió adelante con sus impresiones. Esto fue interesante así que le pregunté acerca de los actos de servicio que había hecho. Stephen mencionó que ofrecía servicio de vez en cuando. Al explicar los momentos en que fue servicial, de los dos nos dimos cuenta de un patrón – Stephen sólo lo hizo cuando los demás estaban presentes para ver el servicio prestado.

A medida que continuamos nuestra conversación empezó a ser muy evidente que Stephen tenía mucho estrés acumulado en sí. La pornografía era la salida para aliviarse del estrés. De lo que sabemos acerca de los niveles de dopamina elevadas que se emite al ver la pornografía, esto tenía sentido. A pesar de que recibió una recompensa bioquímica, admitió sentirse la impresión de que no debía seguir buscando la pornografía para aliviar el estrés. Inicialmente cuando se casó, dejó de ver pornografía y se centró en su esposa y familia. Sin embargo, con el tiempo el estrés del trabajo y los niños comenzaron a acumularse. En vez de conciliar y cerrar a los episodios estresantes, cada episodio comenzó a acumularse en su mente y volvió de nuevo a ver la pornografía en busca de la recompensa bioquímico que le daba. Es interesante reiterar lo que mencionó Stephen anteriormente con respecto a las muchas impresiones que recibió a ofrecer actos de servicio. Esto ilustra cómo la mente puede llegar a conclusiones y dar respuestas sobre cómo volver a cablear el cerebro con el fin de alejarse de conductas no saludables que causan el daño bioquímico, emocional y físico. Como parte del protocolo para ayudar a Stephen, él comenzó a usar Phytotherapi Stress seis veces al día para empezar a aliviar la mente del estrés crónico. También comenzó a utilizar una solución para ayudarle a dormir y aliviar la ansiedad/depresión. Además, nos fijamos en sus rutinas diarias con respecto a la lectura, ver la televisión, etc. Nos dimos cuenta de ciertos patrones, por lo que juntos coordinamos rutinas adicionales en sus actividades diarias para ayudar a mantener las cosas frescas y diferentes.

Para mí Stephen es un héroe. A pesar de que todavía está trabajando en superar su adicción, se ha mantenido concentrado en la reconstrucción de su autoestima y se está mejorando. Su vida y los cambios que está incorporando es confirmación de que no estamos destinados a fracasar; que todo tenemos una luz dentro de nosotros – aun durante momentos más difíciles. Esa luz está siempre presente. Una vez que entendemos eso y actuamos sobre las impresiones que recibimos somos capaces de cambiar nuestro estilo de vida.

Posibilidad de cambiar

Estos ejemplos son casos que demuestran que cada uno de nosotros tiene la capacidad de cambiar. Tenemos malos hábitos porque los creamos. Cuando ellos son parte de nuestra vida, nuestro cerebro sigue observándolos. Aun bajo estas circunstancias podemos tener impresiones que vienen de vez en cuando. Sin embargo, cuando sufrimos del estrés crónico estas impresiones pueden ser bloqueadas. En estas circunstancias no tenemos acceso a pensamientos y lógica completos. Por otro lado, cuando se introducen y refuerzan pensamientos completos, estamos abiertos a cambiar rutinas o hábitos. Sin embargo, la única manera de hacer esto es descubrir nuestros verdaderos deseos a través de la eliminación de estrés crónico y permitiendo que nuestra mente tiene la capacidad de ver las cosas como realmente son, y no a través de las percepciones falsas basadas en el miedo o la ansiedad.

Todos los malos hábitos tienen un efecto en nuestra salud. Es difícil cambiarlos por sólo pensar a cambiar porque una vez que la conducta se desarrolla, los hábitos se van como los trenes – yendo más y más rápido llevándonos de cómo nos sentimos en ese momento (Punto A) y moviéndonos hacia las acciones que van a crear un sentimiento de recompensa (Punto B). Las recompensas que sentimos una vez que llegamos al punto B hacen que sea difícil a cambiar nuestro camino y tomar otras acciones. Mientras que el punto B puede parecer que nos trae felicidad, hay otras acciones y hábitos que podemos construir para llevarnos a una mayor sensación de plenitud y felicidad verdadera (Punto C). Sin embargo, cuanto más tiempo nuestras mentes siguen viajando del Punto A al Punto B, más difícil es ver que el Punto C es en realidad la mejor ruta a tomar. Esto, sin embargo, se puede cambiar; la mente siempre está tratando de curarse del daño que hacemos, similar a la forma en que el cuerpo se ve a curarse a sí mismo de cualquier tipo de corte o moretón. Debemos estar abiertos y conscientes de las impresiones y pensamientos que podemos estar recibiendo de vez en cuando que nos permiten cambiar. Hay evidencia de que la gente en todo el mundo se puede cambiar. Nuestro cerebro está diseñado para sanarse.

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