La interconectividad y la bioquímica

interconectividad

De todas las cosas que hago a diario, encuentro que una de las cosas que me trae mayor alegría es el estar rodeado de gente y en aprender de ellos. Sin saber por qué, solamente se que me hace feliz  conocer a otras personas. Por esta razón empecé a observar con más detenimiento  y me di cuenta de que la necesidad que todo el mundo tiene de sentirse aceptado y amado es consistente con todas mis investigaciones. Esto es cierto aun en los casos en que la gente dice que esto no es importante para ellos. Estos sentimientos de aceptación se manifiestan a través de reacciones químicas en el cerebro que afectan la forma en que actuamos o reaccionamos ante el mundo que nos rodea. La necesidad de sentirse conectado con los demás es parte de nuestro bienestar físico y emocional.

Estos sentimientos de conexión activan diferentes partes de nuestro cuerpo. Nuestro cerebro  absorbe estos sentimientos también para interpretarlos e identificarlos conscientemente. Esto conecta nuestro cuerpo y mente con las emociones, tales como la conectividad y el amor. Hay ciertos  neurotransmisores incluyendo la serotonina, dopamina, noradrenalina y oxitocina que juegan un papel en esta función. Al parecer  todos estos productos bioquímicos se hacen presentes y estimulan los sentimientos de la creatividad y un sentido de paz interna que mantiene a nuestros tejidos y órganos en un estado de función saludable. Esto produce  hormonas saludables, así también como sistema digestivo, sistema inmune y mayores niveles de energía. No hay duda de que este equilibrio de los neurotransmisores tiene un efecto en nuestra salud física y mental.

Por otro lado, cuando el amor y la aceptación no están presentes, es muy común tener sentimientos  de inadecuación, culpa o indignidad. Esto conlleva  a un deseo constante de complacer a los demás y continuamente ser perfecto. Estos sentimientos se convierten en un conducto de preocupación continua e hiperactividad – todos los cuales son manifestaciones de estrés. Nuestra salud está en grave riesgo cuando el estrés se convierte en un compañero constante. Lo difícil de todo esto es que no somos conscientes de que el  estrés está presente en nuestras vidas. Debido a que somos humanos podemos engañarnos así mismos  y crear nuevos pensamientos y percepciones para suprimir cualquier advertencia que nuestros pensamientos o acciones están llevándonos a un estilo de vida poco saludable.

Al estar atrapados en historias que nos contamos a nosotros mismos  nos volvemos menos conscientes de las necesidades de los que nos rodean y las oportunidades que se nos presentan para conectarnos con los demás. No tenemos que mirar más allá de nuestros propios hogares para ver estas acciones  en juego. ¿Cuántas veces hemos perdimos oportunidades para fortalecer nuestras conexiones con nuestros seres queridos a causa de un mal día en el trabajo o la escuela? ¿Con qué frecuencia tenemos un niño que necesita nuestra atención y no la recibió porque nuestras mentes se han centrado en un proyecto pendiente? No hay duda de que siempre habrá días en los que experimentamos las garras de la ansiedad. Una de las lecciones más importantes que tenemos que aprender es cómo conciliar los episodios estresantes a fin de no disminuir aquello  que es de mayor importancia.

Son muchos los beneficios para la salud que recibimos de la conexión humana y el amor. Al tratar de satisfacer esas necesidades, sería prudente  darnos cuenta de las actividades o comportamientos que proporcionan una falsa sensación de conectividad o amor. El alcoholismo, consumo de drogas y conductas inmorales son ejemplos de vicios que proporcionan una sensación momentánea de conectividad o aún la euforia. Al participar en estas conductas, sin embargo, se anestesia nuestra capacidad de percibir o sentir la conectividad real.

Curiosamente, todo empieza con uno mismo. El amarse a sí mismo es la clave para ser realmente capaces de amar y conectarse con otros. No me refiero a ser vanidoso y narcisista sino  tener  respeto por uno mismo, aprender a confiar en uno mismo, ser amable en nuestra forma de pensar o hablar de nosotros mismos, son todos indicadores de nuestra habilidad de amar y conectarse con los demás. Barreras para el aprendizaje de  errores pasados se colocan cada vez que pensamos o hablamos mal de nosotros mismos. Estos mismos obstáculos que ponemos inevitablemente llegan a estar en medio de nosotros y nuestros seres queridos, el cual conduce a la alienación y la incapacidad de sacar el máximo provecho de la vida y sus muchas alegrías que vienen a través de la familia y las amistades.

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