Hábitos y adicciones

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Hábitos y adicciones prácticamente son sinónimos.  Esto tiene sentido por motivo de que estos comportamientos se configuran por el mismo mecanismo en el cerebro.  Debido a la necesidad que el cerebro tiene de enfocarse en aprender nuevos conceptos, solucionar problemas y calcular estrategias para protegernos del peligro, el cerebro construye este mecanismo basado en acciones repetidas.  Esto permite que nuestro cerebro use menos energía para realizar todas las funciones del cuerpo.  Sin embargo, también hace que nuestros pensamientos y acciones estén en un modo de “auto piloto.”  Esta es la manera como hábitos – los buenos y malos – se forman.  ¿Por qué será que es difícil cambiar o parar los hábitos malos?

En entradas que he escrito he mencionado que todos nuestros pensamientos se organizan y estructuran dentro de las neuronas.  Estas neuronas crean una red de información que es accesible para uso en el futuro.  En un sentido bien real, nuestras vidas se graban y quedan guardadas – estos pensamientos se convierten en  una acción instantánea (el habito) se graba en la mente.  A la vez es importante de recordar que cada pensamiento, palabra y acción tiene su efecto en el cuerpo debido a la interconectividad que sucede dentro del cuerpo y la mente; cada uno deja su marca – marcas que se manifiestan en nuestra salud.  El mejor ejemplo que puedo dar es de comparar nuestra mente con el internet.  Cuando hacemos búsquedas el internet graba lo que buscamos, las páginas visitadas y cuánto tiempo pasamos en esas páginas para crear un perfil  cibernético.  Compañías usan esta información para dirigir su mercadeo hacia los perfiles que serían un buen  candidato para su producto.  En otras palabras, el internet va a seguir enviando mensajes para   darte lo que buscas.

A pesar de cuan poderosa es la tecnología, el cerebro es mucho más complicado y poderoso que el internet.  Detalles de cada cosa que estimula nuestra mente se graba – colores, música, temperaturas, etc.  Además, a fin de que un hábito o adicción se forme, el cerebro requiere un tipo de “premio.”  Estos premios son calculados por el cerebro utilizando la red existente de memorias, conocimiento y experiencias previas.  Esta información se traduce a emociones (felicidad, miedo, etc.)  Enseguida que este proceso ocurra unas  cuantas veces el cerebro utiliza reacciones químicas para acelerar este premio con el cual fortalece el hábito o adicción.  Un buen ejemplo de cómo esto trabaja es el fumar cigarrillos.  El cigarrillo deja un sabor feo en la boca y una sensación negativa al cuerpo cuando agarramos un cigarrillo para fumar por primera vez.  Lo mismo sucede con otras acciones tales como el comer demasiado, o aun pensamientos como el quedarse enojados con alguien.

Pero – si el cuerpo inicialmente rechaza estos pensamientos y acciones ¿cómo es posible que se llegan a formar en  hábitos?  La respuesta es que hay otros variables que se tiene que considerar.  El cerebro también utiliza información como valores, duda, orgullo, resentimiento, miedo y otras emociones que el cerebro nos presenta cuando estamos en una posición de tomar una decisión.  Cuando esto sucede, no importa cuan amargo ese primer cigarrillo o cerveza es, la necesidad que sentimos de formar parte de un grupo puede ser premio suficiente para continuar  fumando o tomar si de esta manera se nos permite ser parte de ciertos círculos sociales.  Todos estos factores suben el nivel de dopamina  anulando las experiencias desagradables previamente sentidas para crear un premio con lo cual se logra así  formar un hábito especifico.  Esto también explica la razón por lo cual regresamos a nuestros vicios cuando nos estresamos – el cuerpo y cerebro quiere el premio que nuestros cerebros han recableado.

A pesar que hábitos malos y adicciones recrea el paisaje de nuestra mente y realidad, la buenas noticas es que ese mismo paisaje se puede restaurar a un estado de salud.  Para hacerlo hay que tener en cuenta la manera en que el cerebro organiza y reorganiza sus prioridades pertenecientes a cambios y los premios emocionales mencionados.  Este mismo proceso se usa para construir buenos hábitos.  Hay que ser conscientes que los hábitos malos y las adicciones son nada más que un reemplazo falso para sentir  felicidad o confianza.  El fumar, tomar, comer de más, tener prejuicios, y otros hábitos malos son dañinos a la mente y cuerpo.  Sin embargo, tenemos la habilidad y capacidad de re cablear la manera que pensamos a través de ponernos en situaciones donde sentimos emociones y premios verdaderos de apreciación y pertenencia.  Estas situaciones permite que la mente crea nuevas redes de premios basados en acciones, pensamientos y hábitos genuinamente buenos.

 

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